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JORGE ARGUELLO: El hombre de Macri para la Cuestión Malvinas en el Gobierno de Rosana Bertone

A casi once meses de su designación como Secretario de Estado de Representación Oficial de la Cuestión Malvinas del gobierno de Rosana Bertone, de haber sido nombrado para cumplir como objetivo central, el de ser articulador entre la provincia de Tierra del Fuego y la Cancillería Argentina, Jorge Arguello nunca se entrevistó oficialmente con el Canciller Jorge Faurie, ni con ningún funcionario o funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores y menos con miembros de la Subsecretaría Malvinas de la Cancillería. Tampoco se ha reunido con las comisiones de Relaciones Exteriores de Senadores y de Diputados y nunca participó ni planteó un temario ante el Observatorio Parlamentario Cuestión Malvinas que el mismo, siendo diputado nacional, creó en 2006. Quizá habló por teléfono, pero no se conoce que se haya entrevistado o que haya pedido entrevistarse, por ejemplo; con la Asociación Argentina de Derecho Internacional, con el Consejo Federal Pesquero, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, o con representantes de otros países o de organismos extranjeros. Y no hay información respecto a que haya mantenido encuentros, investigado o consultado previa o posteriormente, para estar al tanto de los procesos licitatorios petroleros que lanzó el Gobierno Nacional entorno a Malvinas; menos que se haya interesado por la causa penal contra las petroleras británicas que tramita en el Juzgado Federal de Río Grande. Y es que el hombre que nombró Bertone frente a esta Secretaría de Estado con rango de Ministerio, fue el que eligió la Casa Rosada para auxiliar a la gobernadora y no para confrontar con la política de entrega de soberanía a Gran Bretaña del presidente Mauricio Macri.

 

¿Como es posible que el macrismo haya aceptado (en junio de 2018) al ex embajador K ante Naciones Unidas y los EEUU de Néstor y Cristina, para articular con su gobernadora preferida no PRO, y mantener sin tropiezo ni oposición, la hoja de ruta que la cancillería argentina y la cancillería británica, trazaron mediante el ACUERDO FORADORI DUNCAN?

Jorge Argüello no necesita entrevistarse con el Canciller Faurié, ni con ningún funcionario de la Cancillería, porque reporta más arriba. Reporta directamente a su amigo, compañero y ahora jefe en la sombra, Fulvio Pompeo; “el verdadero canciller”, “el canciller de facto”, como categorizan en el propio Ministerio de Relaciones Exteriores, al hombre de confianza de Mauricio Macri y de Marcos Peña, que ocupa la Secretaría de Asuntos Estratégicos en materia de Relaciones Internacionales y Seguridad. El hombre detrás de Farie y del Ministro de Seguridad Oscar Aguad.

Jorge Martin Argüello y Fulvio Valerio Pompeo, proceden de organizaciones partidarias con diferentes nombres, pero las carreras de ambos que se viene entrelazando en distintas etapas, no difieren casi en nada. Cuestión esta que les ha permite trabajar políticamente juntos y construir una relación de intima amistad que ha perdurado en el tiempo como, por ejemplo; para que Pompeo estuviera en la nueva casa de la familia Argüello en Tigre, para el cumpleaños 60 del hoy Secretario de Estado de Tierra del Fuego.

En 1987, Jorge Argüello fue presidente del Concejo Deliberante de Buenos Aires por Nueva Dirigencia, el sector de la centroderecha porteña asociada a la curia y a Domingo Cavallo, que se transformó en peronista durante el ascenso meteórico de Gustavo Beliz dentro de menemismo más puro. En Alianza con el Justicialismo, fue electo Diputado Nacional entre 1991 y 1995, desempeñándose en 1994 (créalo o no) como organizador anfitrión de la primera visita oficial a la Argentina de una delegación parlamentaria británica desde la Guerra de las Malvinas.

En 1996, fue elegido para la Convención Constituyente de la Ciudad de Buenos Aires que redactó la Constitución de la Ciudad Autónoma. Entre 1997 y 2003 se desempeñó como legislador de la ciudad en dos períodos sucesivos (1997-2000 y 2000-2003). En 1997 desertó del Justicialismo antes de las elecciones y encabezó la lista de una alianza entre Unión por Todos de Patricia Bullrich y el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), siendo el único legislador electo de la lista.

Yendo en la misma boleta con Mauricio Macri, quien disputaba la jefatura del gobierno porteño, en el año 2003 Jorge Argüello encabezó la lista 504, junto al radical Jorge Reinaldo Vanossi y nuevamente fue elegido miembro de la Cámara de Diputados por el Frente Compromiso para el Cambio. Espacio del cual evidentemente también desertó para sumarse posteriormente al bloque del Frente para la Victoria, donde se convirtió en presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, y como tal organizó (aunque ahora parezca una burla) el Observatorio Parlamentario de la Cuestión Malvinas.

Durante los cuatro años de su mandato como diputado Nacional, Fulvio Pompeo fue el jefe de Asesores de Argüello en la neurálgica presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y su mano derecha en la creación del Observatorio.

En aquellos años de inseparable militancia dentro del kirchnerismo, se lo recuerda a Pompeo como “un destacado promotor de la bandera de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas”, postura de evidentemente abandonó en la misma medida que se fue incorporando al PRO, donde hoy también ocupa la Secretaría de Relaciones Internacionales del partido presidencial.

En abril de 2007, Argüello fue nombrado por el presidente Néstor Kirchner como Representante Permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, cargo que ocupó también con Cristina Fernández hasta 2011, donde se caracterizaba por sus esfuerzos para promover el reclamo argentino en la disputa de soberanía de las Islas Malvinas.

El 1 de noviembre de 2011, Argüello asumió como Embajador en los EEUU y en diciembre de 2012 fue destituido del cargo, para reaparecer el 13 de marzo de 2013, como embajador argentino en Portugal.

Como embajador en los Estados Unidos, Argüello realizó presentaciones y organizó actividades académicas, entre ellas la visita de Cristina Fernández de Kirchner a las universidades de Harvard y Georgetown en septiembre de 2012. En uno de esos encuentros, estudiantes argentinos en Harvard incomodaron a la presidenta con una serie de preguntas guionadas. Desde La Cámpora acusaron a Argüello de “no cuidar a la presidenta” y de “dejarla expuesta”. Y como castigo, el kirchnerismo lo mandó a la aburrida embajada en Portugal, donde se retiró en diciembre de 2015. Evidentemente La Cámpora tenía algo de razón, uno de los estudiantes que increpó a la ex presidenta, Juan Ignacio Maqueyra, asumió en 2016 como titular del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), nombrado por Horacio Rodríguez Larreta.

El final del menemismo cerrando la década de los 90, con la candidatura de Eduardo Duhalde y Ramón “Palito” Ortega para suceder a Carlos Menem, comenzó a reunir a Jorge Arguello, a Fulvio Pompeo y a Jorge Faurié, dentro del círculo íntimo de Carlos Ruckauf que en 1999 fue electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Cargo que Ruckauf abandonó en 2002 para convertirse en Canciller del gobierno interino de Duhalde, donde Jorge Faurié fue su Vicecanciller.

En 2007, mientras Argüello escala posiciones como embajador K, Pompeo hace lo propio como funcionario M dentro de las gestiones de Mauricio Macri como jefe de Gobierno Porteño, donde inaugura la Dirección de Relaciones Internacionales de la ciudad, génesis de la actual Secretaría Estratégica que hoy depende de la Jefatura de Gabinete que conduce Marcos Peña Braun.

La estrecha relación entre Pompeo y Argüello fue rápidamente señalada horas después de su designación con Secretario de Estado, desde un sector de alto nivel del Ministerio de Relaciones exteriores que se identifica con el radicalismo, quien acusa a Pompeo de designar a un funcionario de carrera muy poco capacitado como Faurié, para ocupar el cargo de Canciller de la República Argentina.

Este mismo sector que defienden la jerarquía, el sistema de ascenso y la conducción política de las Relaciones Exteriores del País para los hombres y mujeres que hacen carrera en la cofradía del Servicio exterior de la Nación, dice que “el único mérito de Faurie para ser hoy canciller, es haber resuelto el traspaso presidencial de Cristina Kirchner a Mauricio Macri”, cuando Cristina no quiso ir a entregarle el bastón al Congreso. Faurie “es experto en protocolo, alfombra roja y canapé, pero no en derecho internacional”, alegan. Aun así, el funcionariado critica la presencia de Pompeo, es su rol de titiritero oculto de Faurie y Aguad, y es insistente en la relación de varias décadas y la connivencia entre Pompeo y Argüello.

El tironeo entre los funcionarios de carrera y los políticos está a la vista. Cuando se conoce que uno de los objetivos de la Ley 1222 que designó a Arguello como Secretario de Estado de Tierra del Fuego era el de representar a la Provincia en el exterior; Rosana Bertone recibió la crítica de parte de la Subsecretaria de Malvinas María Teresa Králikas, quien advirtió que el inc. 3 del Artículo 3) de la ley de designación de Argüello, “es inconstitucionalidad”, dado que concede funciones que son propias del Poder Ejecutivo Nacional; informando que sobre esa designación existía un dictamen de la PROCURADURÍA GENERAL DEL TESORO.

Posteriormente, el viernes 15 de marzo pasado, fue el propio Jorge Faurie quien expresó que el proyecto de Ley Malvinas que Bertone envió al Parlamento, “tiene problemas de carácter constitucionalidad”, al pretender que el Poder Ejecutivo Nacional esté obligado a contar la aprobación del Congreso para celebrar acuerdos con otros estados con relación Malvinas. La Legislatura de la Provincia se hizo soberanamente la sorda y Bertone en ninguna de las dos ocasiones emitió opinión.

¿No era que la Secretaría de Estado fue creada para articular con cancillería y la designación de Argüello consensuada con Faurie?¿Cómo fue posible que en ambas circunstancias se produjeran semejantes controversias?

Todo es posible porque en ningún momento se planteó un trabajo conjunto a favor de la soberanía, sino encontrar la forma de montar un escenario que ocultara la innegable complicidad política e institucional de la Gobernadora con el macrismo más ortodoxo, tanto por su relación personal con el Ministro del Interior Rogelio Frigerio, como la que aceptó el año pasado con la incorporación de Jorge Argüello, como articulador y ejecutor de las estrategias que diseñó junto a Pompeo, para intentar bajar el alto nivel de desaprobación que alcanza la política del gobierno nacional con relación a la Cuestión Malvinas en Tierra del Fuego.   

Como ha quedado a la vista, en Tierra del Fuego el macrismo no presenta candidato con algún grado de expectativa que le dispute el cargo a Bertone. Han decidido jugar a la polarización de la elección. A la reelección de la actual gobernadora. Y para ello, permiten que Bertone haga manifestaciones de “preocupación” a la prensa nacional y tenga algunas exaltaciones patriotas montadas en la monumental campaña publicitaria electoral, promocionando el proyecto de Ley que envió al Congreso, que no confronta de manera alguna con las acciones de gobierno que Macri, Peña y Pompeo han reconstruido y reforzado en la República Argentina, en beneficio de los intereses británicos.

Para que nada salga de la raya y que el proceso de transferencia de soberanía que le otorga el macrismo a los ingleses no estalle en Tierra del Fuego y se transforme en un nuevo escándalo nacional, está Jorge Arguello, el hombre de Macri en el gobierno de Rosana Bertone.

 LA LETRA MUERTA DE LA LEY QUE DESIGNÓ A JORGE ARGUELLO

La Ley Provincial N° 1222, le confiere a Jorge Argüello como atribuciones y competencias, “asistir a la Gobernadora (…), en todo lo inherente a aquellos asuntos vinculados a la Cuestión Malvinas que se traten ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, (…) ante Organismos Internacionales y Multilaterales, en ocasión de representar la posición de la Provincia en acciones relativas a la defensa de los derechos de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas (…) y en particular: 1. visibilizar la postura provincial ante cada acto de Gran Bretaña (…) en que se ignore el llamado de la comunidad internacional a reanudar las negociaciones de soberanía y agrave la situación mediante la realización de actividades unilaterales, así como cualquier otro acto que se ejecute en perjuicio de los intereses provinciales en el área; 2. asesorar al Poder Ejecutivo respecto a los alcances de las medidas adoptadas en el marco de los encuentros y entendimientos mantenidos desde el Gobierno nacional con el Reino Unido (…) con impacto potencial o real sobre el Atlántico Sur y comunicar el posicionamiento provincial de manera oficial ante los órganos nacionales e internacionales competentes; 3. representar al Poder Ejecutivo ante ámbitos deliberativos, decisorios o de otra índole ante organismos nacionales e internacionales; y 4. coordinar acciones en el ámbito provincial (…) acerca de las acciones y proyecciones de las medidas adoptadas en el tema”.