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Reescribir la Historia: Malvinas y Derechos Humanos

Además de la búsqueda de justicia y reparación individual, es decir, la que corresponde a cada una de las víctimas a quienes representamos desde el CECIM, existe una dimensión colectiva, una herida social que debe ser cauterizada. El pueblo argentino debe saber qué pasó con sus soldados, con sus hijos, hermanos, primos, novios, durante el conflicto armado. Debemos conocer en profundidad ese capítulo macabro cuyos artífices son los mismos que, desde 1976, impusieron el terror a lo largo y ancho del territorio argentino.

* Jerónimo Guerrero Iraola

Tras 12 años de peregrinación judicial, los días 27 y 28 de junio, y 1, 2 3 y 4 de julio de 2019 se llevarán adelante las primeras 18 indagatorias a los miembros de las Fuerzas Armadas argentinas acusados de haber torturado a soldados conscriptos durante la Guerra de Malvinas.

Hace unos días, junto a Ernesto Alonso, Secretario de Derechos Humanos del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM), brindamos una charla en el marco de la cátedra “Cultura para la Paz y Derechos Humanos” de la que es titular el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires

La propuesta de ese encuentro fue reflexionar sobre los Instrumentos Internacionales y las diversas estrategias de activismo político. Mientras escuchaba la intervención de Ernesto, quien abrió el debate, me puse a pensar en cómo determinados sucesos son centrales en el proceso de interpretación de los acontecimientos históricos, y en ese momento vi claro algo que ordena mis pensamientos desde el principio, pero sobre lo que no había puesto el énfasis: la causa por torturas en Malvinas es, además, una disputa por el sentido, una puja por la (re)escritura de la Historia.

Además de la búsqueda de justicia y reparación individual, es decir, la que corresponde a cada una de las víctimas a quienes representamos desde el CECIM, existe una dimensión colectiva, una herida social que debe ser cauterizada. El pueblo argentino debe saber qué pasó con sus soldados, con sus hijos, hermanos, primos, novios, durante el conflicto armado. Debemos conocer en profundidad ese capítulo macabro cuyos artífices son los mismos que, desde 1976, impusieron el terror a lo largo y ancho del territorio argentino.

La causa 1.777/07 de trámite ante el Juzgado Federal de Río Grande, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur ha adquirido, así, un valor simbólico para quienes decidimos abrazar la pedagogía de paz y de plena vigencia de los Derechos Humanos, entendiendo que sólo así podremos alcanzar el desarrollo bregando por la plena consagración de la dignidad de la persona humana. Como se ha dicho tantas veces en un país signado por la violencia política desplegada desde el Estado, los dolores que quedan son las libertades que faltan.

Hacia finales de junio y principio de julio, cuando los primeros requeridos se sienten ante una Jueza de la Nación, y comiencen a dar explicaciones por las graves violaciones a los Derechos Humanos de los que se los acusa, comenzará a reescribirse la Historia, al inscribir a Malvinas dentro del Nunca Más. Allí realmente empezaremos a transitar la senda de la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Soberanía. No nos detendremos hasta arribar a las condenas de los culpables, y hasta que los manuales de escuela den cuenta de cómo los artífices de la dictadura torturaron a nuestros soldados.

 * Jerónimo Guerrero Iraola es abogado del Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas de La Plata – CECIM