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«La marginalidad propia se tolera, la ajena subleva»

“Siempre he sostenido, a costa de malinterpretaciones, que el grado de protagonismo en la guerra de Malvinas ha sido inversamente proporcional a la distancia que se tuvo de los frentes de combate. Esto, bajo la óptica de quien se define como mero sobreviviente de un infierno”.
*  Oscar Ledesma

He notado como muchos no se han dado cuenta que seguimos siendo ciudadanos de segunda en un país de cuarta, donde hacer política hasta solapada, con aquel conflicto; tiene que ver con los intereses propios y no con los problemas comunes, ordinarios, diarios y exclusivamente particulares que día a día deben soportar los negados e invisibilizados veteranos, lejanos en intereses y distancias de los grandes centros urbanos.

Si me preguntan si hay desidia en ello debo confesar que sí, abandono también, como asumir que cada uno elige cómo vivir y dejarse morir lamentablemente.

No hay contención más allá de lo centralizado y de lo familiar. No hay referentes naturales, aglutinadores y movilizadores, no por inexistencia, sino por la pasividad de aquellos que soñamos con malvinizar la política, con acciones, intenciones, ejemplos y compromiso. Lo cual no es tarea fácil y hasta ahora todo se resume en faraónicos intentos unipersonales y me atrevería decir, sustentados por ellos mismos.

Y no alcanza, como tampoco abarca el aplauso, la lástima que lastima y los perdones. Bastaría con asumir que anclarse en el pasado es jugar el juego que mejor juegan los políticos y agrietarse es sacar un pasaje sin retorno al olvido. Como también asumir que el bronce es tóxico para el humano y comenzar a bajarse de los pedestales que uno mismo ha construido, al igual que los muros que no solo separan, también aíslan.

Y no lo dice un intelectual, lo afirma un peón de albañil.

RESUMEN DE SUCEDIDOS

La gracia consistía

en mofarse de la muerte

reírse a sus espaldas

perdonar su ineficacia.

Pecar de ser inmortales

de traficantes de risas

prestidigitadores de sueños

guerreros de pueblo chico.

Lo adverso era irrelevante

nuestro enemigo constante

el invierno una estación

la llovizna infiel amante.

La boina yelmo sagrado

el uniforme un veredicto

las armas bisutería

el peligro un fiel bendito.

Volvimos siendo distintos

lloviendo el rostro marcado

peleándole a la locura

cada palmo de lo amado.

El enemigo nefasto

se apostó en las ciudades

con rostros de presidentes

y gestos de presidiarios.

Más bajas sufrió la risa

en manos de la democracia

bajo granadas de olvido

y metralla de intolerancia.

Setenta y dos días contados

duró aquella patriada

llevamos más de treinta y siete años

masticando ineficacias.

Hoy la gracia se limita

en esquivar a la parca

contar canas y arrugas

recalcar su irrelevancia.

Pecar de simples mortales

de racionar las sonrisas

exprimir tiempos presentes

combatir sin abatirse.

* Oscar Ledesma es, además de escritor y poeta, soldado combatiente de Malvinas e integrante del Regimiento de Infantería 25. Por su actuación en la batalla de Darwin, fue galardonado con el rango de héroe de guerra, otorgándosele la medalla “Al esfuerzo y abnegación”.