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El gobierno nacional busca un nuevo acuerdo con Gran Bretaña para develar la identidad en una fosa colectiva en el cementerio de Darwin

El Gobierno espera firmar con el Reino Unido un acuerdo anexo al convenio establecido a través de la Cruz Roja Internacional; para la identificación final de los restos existentes en una tumba colectiva en el cementerio malvinense de Darwin, donde yacen los soldados caídos durante la guerra de 1982. El trabajo del equipo de antropología forense que logró devolver el nombre a 114 de los 122 cuerpos que permanecían con la leyenda “soldado solo conocido por dios”; también puso en evidencia la posibilidad de “irregularidades cometidas por miembros de la entonces cúpula de la Comisión de Familiares de Malvinas”, quienes “sin intencionalidad de cometer un acto irregular, pero sin seguir protocolos”, podrían haber alterado las placas y con ello la ubicación de los nombres de los caídos. La información dada a conocer el Diario Clarín este viernes 27, también da cuenta de la fuerte interna existente en la organización de Familiares que conduce María Fernanda Araujo, quienes “tampoco quieren entregar un segundo informe de Estado que elaboró Geoffrey Cardozo para establecer qué pudo ser cambiado desde 2004 en base a su primera información”, dice la fuente.

El objetivo expuesto por el medio es el de “exhumar los cuerpos de una de las dos tumbas colectivas”, y develar “varios misterios”.

Se trata de la fosa común en la que figuran enterrados el primer alférez Ricardo Julio Sánchez, los soldados de la Fuerza Aérea, Mario Ramón Luna, Luis Guillermo Sevilla y Héctor Walter Aguirre.

En una sola placa aparecen como enterrados allí los cuatro, pero tanto Aguirre, como Luna y Sevilla aparecieron en otras en otras, todos separados en el descomunal operativo de exhumación y análisis de ADN que hicieron el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense, fruto de un acuerdo argentino británico de 2016.

Hasta ahora, de las 121 tumbas que figuran con la leyenda «Soldado Argentino Sólo conocido por Dios» -en ellas había 122 restos- se pudieron identificar 114 argentinos.

“Ahora, luego un acuerdo alcanzado entre la Cancillería, la Comisión de familiares de Caídos en Malvinas, el Equipo Argentino de Antropología Forense y la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, se llevará a cabo una adenda con Gran Bretaña y la Cruz Roja Internacional, para poder trabajar sobre la tumba D.C.1.10, que guarda los restos del Alférez Julio Ricardo Sánchez y otros 3 héroes que se encuentran aún sin identificar”, dijo el secretario de Derechos Humanos de la Nación Claudio Avruj.

Lo cierto que es que el problema surgido con las tumbas a medida que crecieron los reclamos para identificar las que no lo estaba, también surgieron fuertes denuncias sobre irregularidades en las que sí lo estaban. La persona que impulsó desde el primer momento estas irregularidades aparecidas tras la modernización y reconstrucción del cementerio de Darwin en 2004 es la investigadora Alicia Panero, que nunca se cansó de advertir las incongruencias entre los enterramientos primeros que efectuó el capitán de ejército británico Geoffrey Cardozo (en 1983) y las placas cambiadas a partir de 2004.

Por ejemplo, el primer alférez Sánchez aparece en el enterramiento de Cardozo de esta manera: «Cuatro soldados argentinos solo conocidos por Dios incluyendo al 1er Alférez Julio Ricardo Sánchez- 10.487.666». Pero no aparecen los otros tres soldados. Sanchez murió el 30 de mayo de 1982 junto al subalférez Guillermo Nasif, el sargento ayudante Ramón Gumersindo Acosta, los cabos primeros Marciano Verón y Víctor Samuel Guerrero, el cabo Carlos Misael Pereyra y el gendarme Juan Carlos Treppo.

Apenas iniciaron una misión por la primera de las patrullas del Grupo Alacrán en un helicóptero Chinook del Ejército, fue derribado por un misil enemigo. Simultáneamente, recibió el ataque de un avión Sea Harrier y ya en tierra se incendió la máquina.

Aguirre, Luna y Sánchez no podrían estar en el mismo sitio debido a que sus muertes en combate se produjeron en distintas circunstancias. De hecho, se los pudo encontrar porque sus familias accedieron a hacerse el ADN.

Ese es precisamente el problema que hay a la hora de seguir identificando soldados. Hay familias que no desean saber si sus familiares están enterrados en las tumbas sin identificar. Tampoco habrían aceptado hacerse el ADN los familiares de quienes figuran en la placa de otra tumba colectiva que pertenece a los muertos en un Lear Jet derribado en pleno conflicto.

En la tumba colectiva figuran los nombres de Juan José Ramón Falconier, Rodolfo Manuel de la Colina, Marcelo Pedro Lotufo, Francisco Tomás Luna y Guido Antonio Marizza. El informe de Cardozo dice que allí hay solo dos restos, pero no identificados.

Panero presento su denuncia ante la Justicia ante los tribunales en Córdoba -donde ella reside- del juez Bustos Fierro. Quiere la exhumación, el ADN y corrección de las lápidas.

Se supone que los cambios en las placas fueron irregularidades cometidas por miembros de la entonces cúpula de la Comisión de Familiares de Malvinas, sin intencionalidad de cometer un acto irregular pero sin seguir protocolos. De hecho, actualmente, los familiares tampoco quieren entregar un segundo informe de Estado que elaboró Cardozo para establecer qué pudo ser cambiado desde 2004 en base a su primera información. Los familiares mantienen fuertes internas y críticas internas.