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El vedetismo personal está muy lejos una acción responsable que impulse la recuperación soberana de Malvinas

Lograr notoriedad pública a partir de acciones pocos meditadas y previamente advertidas al veterano de Guerra Osvaldo Illiar por los propios combatientes y por quienes tendrán a cargo la responsabilidad de llevar adelante la política de Malvinas en la gestión que iniciará en 17 de diciembre el gobernador electo Gustavo Melella; se acerca mucho y peligrosamente al vedetismo personal, más que a una labor malvinizadora que aporte a la apertura de un dialogo diplomático para la recuperación efectiva de la soberanía de las Islas usurpadas a la Argentina por Gran Bretaña.

Obtener un minuto de fama y notoriedad pública a partir de buenas intenciones personales, no siempre significa fortalecer el reclamo de soberanía de Malvinas y menos aún impulsar un diálogo con Gran Bretaña para que las devuelva.

Y este es uno de esos casos que tiene como protagonista al ex soldado combatiente residente en Tierra del Fuego, Osvaldo Illiar; quien, con la supuesta intención de hacer un bien al gestionar la devolución para la familia de una identificación militar provisoria de un soldado caído en la guerra 1982; termina favoreciendo la estrategia inglesa para que la opinión pública nacional y mundial interprete que los británicos no solo son buenos, sino además humanos; como puede leerse en un artículo publicado el sábado por el diario INFOBAE, con el título de “La emotiva gesta de un héroe de Malvinas que vio la cédula de un caído en un museo de Londres y una década después logró entregársela a su madre”.

La nota gira en torno a la entrega a la mamá del soldado Daniel Oscar Diarte, muerto el 3 de junio de 1982 por el incesante bombardeo ingles; de una cédula que el Ejército Argentino le había otorgado cuando le retuvo el Documento Nacional de Identidad; por parte del Embajador británico en la Argentina, Mark Kent; en un acto realizado el viernes 18 en la Universidad Nacional de La Plata, y cuáles fueron las motivaciones del Veterano de Guerra Illiar desde que vio exhibido el documento provisorio en el Imperial War Museum de la capital británica, hace diez años.

Este medio de alcance nacional, que no ha ahorrado elogios y ni descripciones emotivas a este tipo de acciones por parte de Gran Bretaña, y en especial del Embajador Kent; pero que poco y nada dicho sobre las consecuencias políticas y económicas de la entrega de soberanía que pactaron los gobiernos de Carlos Menem y Mauricio Macri; ensalzan la acción unipersonal del veterano Illiar y para ello califican de “emotiva gesta” y “cruzada”, a la acción que culminó en un acto donde los buenos y humanitarios ingleses, devuelven una Cédula que perteneció a un soldado que ellos mismos mataron.

Vale preguntarnos entonces, ¿Cuál sería la gesta del “héroe” Illiar?, sino otra que la de facilitarle a Gran Bretaña de ocultar su imagen y condición de colonialistas usurpadores, de un territorio probadamente argentino y responsable absoluto de haber asesinado al soldado Daniel Oscar Diarte y a otros 648 más, en algo que justamente no son; mientras que en paralelo se niegan a abrir un diálogo por la soberanía de las Islas en los términos planteados por las Naciones Unidas, para continuar saqueando los recursos que pertenecen al Pueblo Argentino.

De tal manera y a través de la política de seducción a la que caen como moscas inclusive varios de los que fueron llevados a la guerra, y con más prensa que una final Argentina-Brasil; cada tanto los Ingleses devuelven un casco que le salvó la vida a un soldado, mientras que oculto por los mismos medios dominantes, avanzan con la apropiación de los recursos pesqueros; reintegran una trompeta que sonó en las proximidades de Puerto Argentino, y en paralelo abren un proceso de la explotación petrolera desoyendo nuevamente las recomendaciones de Naciones Unidas de no innovar; aceptan que la Cruz Roja Internacional se ponga al frente de la identificación de las 123 tumbas sin nombre en el cementerio de Darwin, y a cambio consiguen el Acuerdo Foradori Duncan mediante el cual el gobierno de Mauricio Macri les garantizó por escrito y a sola firma (pero sin pasar por el Congreso), “las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”.

Tan es así que, el macrismo y los reivindicadores de la dictadura militar y de la guerra en condición de “Gesta”, elevan al rango de prócer al capitán ingles Goeffrey Cardozo; al mismo responsable que en nombre de Gran Bretaña “violó las convenciones de Ginebra al desenterrar los restos de nuestros Caídos y ultrajar las ´tumbas de guerra´, y juntarlos en el cementerio de Darwin”, como aseguran funcionarios del más alto nivel de la Cancillería Argentina, en referencia a  la “labor” que el mencionado militar ingles encabezó entre el 16 de enero y el 19 de febrero de 1983 y que tuvo como consecuencia directa la existencia de 123 soldados caídos sin nombre.

Lograr este tipo de notoriedad pública, a partir de acciones pocos meditadas y previamente advertidas a Osvaldo Illiar por los combatientes y por quienes tendrán a cargo la responsabilidad de llevar adelante la política de Malvinas en la gestión que iniciará en 17 de diciembre el gobernador electo Gustavo Melella; se acerca mucho y peligrosamente al vedetismo personal; más que a una acción malvinizadora que aporte a la apertura de un dialogo diplomático. Menos aún, a la recuperación de la soberanía de nuestras islas, como debería ser la actitud seria y responsable de todos aquellos que tuvieron por destino ir a la guerra y ver morir a sus camaradas, a manos de Gran Bretaña.