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Alerta mundial por los 18,3 grados en la Antártida y el desprendimiento de grandes masas de hielo polar

El pasado jueves la base antártica argentina Esperanza registró el día más caluroso desde 1961, cuando la marca barométrica llegó a los 18,3 grados centígrados. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) destacó que verificar los altos registros de temperatura en la Antártida “ayudan a construir un escenario del tiempo y el clima en una de las últimas fronteras de la Tierra”. A su vez, el iceberg A68, con un área cercana a los 6.000 kilómetros cuadrados, se ha desplazado a flote tan al norte que ahora está en el límite del hielo marino perenne del continente y a punto de entrar a mar abierto.

La Base Antártica Esperanza registró el pasado jueves 6 al mediodía, un récord histórico de temperatura desde 1961, con 18,3 grados, y superó el de 17,5 del 24 en marzo de 2015.

En la Base Marambio también se verificó, de este modo, la temperatura más alta para febrero desde 1971, cuando se comenzó a medir, con 14.1 grados centígrados, que superó los 13,8 grados del 24 de febrero de 2013.

El organismo internacional recordó que “durante los últimos 50 años, la península Antártica (el extremo noroeste cerca de Sudamérica) es una de las regiones del planeta que se está calentando más rápido, con un aumento de casi 3 grados centígrados provocando que la cantidad de hielo derretido se multiplicara por seis entre 1979 y 2017”.

“La comprobación de este registro en la Antártida (el del SMN) es importante ya que ayuda a construir un escenario del tiempo y el clima en una de las últimas fronteras de la Tierra, y que -al igual que el Ártico- está escasamente estudiada en cuanto a observaciones y pronósticos meteorológicos”, afirmó la organización.

El pasado 30 de enero también se dio a conocer que, por primera vez, se registró la presencia de agua tibia en un punto vital debajo del glaciar Thwaites en la Antártida, particularmente sensible a los cambios climáticos y oceánicos.

El iceberg más grande del mundo, a punto de entrar a mar abierto

A su vez, el iceberg gigante A68, con un área cercana a los 6.000 kilómetros cuadrados, se ha desplazado a flote tan al norte que ahora está en el límite del hielo marino perenne del continente y a punto de entrar a mar abierto.

Cuando el A68 se desprendió en julio de 2017 de la plataforma de hielo Larsen C, en la Península Antártica, el iceberg tenía un área cercana a los 6.000 kilómetros cuadrados y ha perdido muy poco de su volumen en los últimos dos años y medio.

Durante su primer año, apenas se movió, su quilla aparentemente aterrizó en el fondo marino. Pero los vientos y las corrientes prevalecientes finalmente comenzaron a empujarlo hacia el norte a lo largo de la costa oriental de la Península Antártica, y durante esta temporada de verano la deriva ha experimentado una rápida aceleración.

El iceberg, ubicado actualmente a 63 grados de latitud sur, sigue un curso muy predecible. Cuando aparezca por encima de la punta de la península, el bloque masivo debe ser arrastrado hacia el Atlántico, un camino que los investigadores llaman ‘Camino de los icebergs’.

El iceberg más grande jamás registrado

El iceberg más grande jamás registrado en la era moderna fue el bloque de 11.000 kilómetros cuadrados llamado B15, que partió de la plataforma de hielo Ross en 2000. Uno de sus últimos restos, que ahora mide ‘solo’ 200 kilómetros cuadrados, está a medio camino de las Islas Sándwich del Sur, al este de Georgia del Sur.

Los objetos de este tamaño tienen que ser monitoreados constantemente porque representan un riesgo para la navegación. Mientras vigilan la A68, los científicos también están atentos a otros dos icebergs en ciernes.

Uno está a punto de salir del frente del glaciar Pine Island en la Antártida Occidental. Este tendrá un poco más de 300 kilómetros cuadrados cuando nazca. El bloque ya está dividido con muchas grietas. «Espero que el nuevo iceberg se rompa en muchos pedazos poco después de liberarse», afirma el profesor Luckman.

El otro gran iceberg inminente se está formando en el este de la Antártida, en el borde de la plataforma de hielo Brunt. Este debería ser de aproximadamente 1.500 kilómetros cuadrados, aproximadamente el área del Gran Lóndres.

El iceberg ha atraído mucha atención porque la estación de investigación británica Halley tuvo que ser trasladada para asegurarse de que no estaba en peligro. El iceberg se liberará cuando una gran grieta, llamada Chasm 1, finalmente corte a través de una sección de hielo que mide menos de 10 kilómetros de longitud.

No hay forma de saber el momento preciso. «La grieta se está ampliando, pero solo a un ritmo constante, y la punta de la grieta apenas avanza», advierte Luckman.