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44 aniversario del Golpe Cívico Militar en la Argentina: NO HAY ACTO, PERO HAY MEMORIA

Este 24 de marzo no nos encuentra, lamentablemente – y después de muchísimos años – en la calle. En este nuevo aniversario del Golpe de Estado una pandemia mundial nos obliga a quedarnos en casa, a guardar cuarentena y a aislarnos. Sin embargo eso no nos va a impedir seguir reclamando Memoria, Verdad y Justicia.

 

Quedarnos en casa no significa no seguir tejiendo las redes sociales que tanto se esforzaron en destruir los gobiernos dictatoriales y gobiernos neoliberales; no significa resignar derechos y libertades en nombre del miedo. Somos responsables y decidimos obedecer las normativas de los gobiernos nacionales y provinciales pero estamos atentos a que nada sirva de excusa para justificar una mano dura o un gatillo fácil.
Desde cada uno de nuestros espacios, y a 44 años del inicio de uno de los capítulos más tristes de nuestra historia, queremos volver a traer a la memoria a los estudiantes fueguinos desaparecidos Juan Carlos Mora, Silvia González y Guillermo Barrientos, jóvenes con ideales que, junto a miles de estudiantes, trabajadores, obreros, docentes, periodistas, militantes políticos y sociales quisieron cambiar el mundo. 30000 compañeros que nos marcaron el camino.
Recordamos también a Florencia Angélica Rojas Gutiérrez y a Marcela Beatriz Andrade, ambas vecinas de Río Grande que fueron asesinadas en 1982 por miembros de las fuerzas armadas y nunca obtuvieron justicia.
Este 24 de marzo además queremos reclamar para que las democracias no avalen, promuevan o dejen pasar las violaciones a los derechos humanos que se siguen sucediendo en distintos puntos de nuestro país a través de detenciones ilegales, represión, gatillo fácil e incluso desapariciones como fueron los caso de Jorge Julio López, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Luciano Arruga por nombrar solo algunos, o en nuestra provincia Oscar Vouillez y Ezequiel Huirimilla.
Queremos reclamar que respeten también derechos humanos básicos como son el derecho a la vivienda, los derechos laborales, el derecho a la educación pública, laica y gratuita en todos los niveles y, hoy más que nunca, el derecho a la salud pública. Ante cada dictadura, ante cada crisis, cada emergencia, ante sucesos como los que nos toca vivir hoy los que más sufren son los sectores populares y la clase trabajadora y son quienes primero ven cercenados sus derechos.
Esclavas y esclavos; artesanas y artesanos; trabajadoras y trabajadores; desocupados y desocupadas trabajamos durante toda la historia soportando gobiernos, desastres naturales, guerras, dictaduras militares y pestes. Nunca jamás la máquina de la producción para el consumo insaciable se detuvo, ni se detendrá. Ni en días de pandemia.
Estamos seguros de que lo que deje esta crisis mundial debe ser la exigencia de haber sobrevivido a la experiencia. Por eso exigimos que tanto las autoridades como los empresarios se replanteen una renovación de su lista de prioridades, donde los derechos humanos estén sobre la producción infinita y las interminables ganancias. Si así no lo hacen, el pueblo debe exigir este replanteo.
A pesar de su fortaleza, las manos de las y los trabajadores hoy no detendrán el virus. Aunque destacamos a los hombres y mujeres del estado, de la salud, de los aeropuertos, de limpieza y a todos y todas quienes priorizan la vida de todos por sobre la de su propia familia, sin siquiera medir o exigir por las condiciones laborales recién improvisadas y los magros sueldos de siempre. Entienden su rol protagónico y su función profundamente empática los obliga a ser solidarios. Mientras tanto, gran parte de los empresarios corre desesperado exigiendo a los gobiernos que se hagan cargo de sus gastos, incluso con aquellos que se jugaron en la timba de los últimos años
Un triste ejemplo de esta miseria empresarial argentina se vio en Tierra del Fuego. No hubo ni un sólo patrón de la tan beneficiada industria fueguina que haya priorizado la salud de las y los trabajadores. Ni uno solo suspendió la actividad a pesar de que sus proveedores, principalmente Chinos, ya lo habían realizado. Todo lo contrario. Aceleraron los ritmos y buscaron negociar apretando y amenazando a los operarios y operarias metalúrgicas de Río Grande, quienes en asambleas decidieron abandonar los galpones antes de que se haya decretado la cuarentena.
Por eso nuestro repudio en “tiempos del corona” es para las y los empresarios y comerciantes que pretenden volver a producir porque la máquina “no se puede parar”. En algunos países incluso se aplican los métodos que las dictaduras les enseñaron, como el estado de sitio, la represión y persecución, espionaje y campañas mediáticas, no con fines preventivos, sino para que sigamos trabajando.
Mientras, ante posibles desabastecimientos, los precios de lo imprescindible no paran de subir. Una y otra vez, el bolsillo de los y las trabajadoras, es el más castigado, y margina aún más a los sectores populares. Es que algunos comerciantes no dejan de buscar dulces beneficios aún en trancos tan amargos como el que nos toca vivir. Solo algunas pocas empresas, cooperativas y comercios se solidarizan y asisten a su personal. Necesitamos que sean más. ¡Necesitamos que sean más!
Son también los sectores vulnerables los que sufren los ajustes de la educación pública y ven deteriorarse el sistema educativo en pos de las ganancias de unos pocos. Esa educación que también fue castigada durante la última dictadura cívico militar con un claro objetivo: adoctrinar a las futuras generaciones persiguiendo, reprimiendo y desapareciendo a quienes luchaban por una educación pública igualitaria y liberadora. Al menos 600 maestros y maestras fueron detenidos desaparecidos durante la dictadura, se disminuyó la inversión en educación a una de las más bajas en décadas y, con aplicación de políticas de corte neoliberal, se fomentó la educación privada como un gran negocio para algunos pocos.
Las y los estudiantes fueron perseguidos de igual manera, acusándolos de subversivos, tanto por reclamar derechos como el boleto estudiantil o simplemente por organizarse ante un sistema que los excluía día a día.
Han pasado los años pero las y los docentes y estudiantes seguimos de pie. Organizándonos y luchando día a día por reivindicar los derechos obtenidos para darle  pelea a este sistema que nos excluye y construyendo desde las aulas una sociedad más justa e igualitaria. Sin embargo, en Tierra del Fuego aún tenemos 17 docentes exonerados por luchar y que esperan una respuesta para volver a las escuelas.
Mientras tanto, en plena pandemia, las y los docentes siguen enseñando y adaptándose al mundo virtual, sin capacitación y sin recursos, pero buscando formar ciudadanos que sean críticos y comprendan quienes están destruyendo el mundo y su futuro. Se necesita invertir, urgente, en más educación de calidad.
La universidad pública fue un espacio más de aplicación del siniestro plan de la dictadura. Con una persecución sistemática a docentes, estudiantes y nodocentes, la junta militar comenzó a atacar lo que consideraban una fuente de adoctrinamiento subversivo. Con ese discurso, cuyo único objetivo era legitimar la violencia contra el que pensaba distinto, persiguió, torturó y asesinó a muchos integrantes de la comunidad universitaria. Otros se fueron exiliados ante la situación que se vivió esos años. Con el retorno de la democracia cesó la violencia, pero no las políticas que la dictadura había instaurado.
Así, durante la década del noventa, el desfinanciamiento al sistema universitario y el hostigamiento a su gratuidad, laicidad y de acceso libre se hizo moneda corriente junto con el desprestigio del Estado en general. Lo mismo sucedió durante los últimos 4 años. Hoy, en un contexto de emergencia sanitaria donde se hace visible el rol del estado se hace cada vez más clara la función de la Universidad como espacio de formación investigación, vinculación y debate para seguir construyendo y defendiendo  la democracia en nuestro lugar.
La docencia comienza por nuestras casas pero se diseña desde la política. Por eso seguiremos reclamando desde el lugar que nos toque. Porque de la calle no nos pudieron ni nos podrán sacar jamás. Por los y las docentes perseguidos y desaparecidos durante la dictadura, por las y los docentes perseguidos y condenados por luchar en democracia, la docencia fueguina dice NUNCA MÁS.
La dictadura también supo el poder que tenían los medios y rápidamente intervino canales y aplicó censura no sólo a la información sino a todo el espectro cultural de ese entonces. Hoy el acceso libre y democrático a los medios de comunicación sigue siendo una deuda pendiente, tanto en el ámbito nacional como provincial. Pero dicha posibilidad está ligada al fin de la precarización laboral para las y los trabajadores del sector, quienes resultaron ser uno de los más afectados por las políticas aplicadas en los últimos años.
Los Gobiernos, tanto nacional como locales, suelen ser cómplices de patronales que explotan a sus trabajadores en condiciones absolutamente precarias, mientras los empresarios engordan sus bolsillos con la pauta oficial. Así, en estos tiempos de pandemia y cuarentena, resulta que los periodistas son indispensables, se les piden que informen con rapidez y precisión pero sus condiciones laborales siguen siendo deplorables y ni siquiera los patrones les proveen los mínimos elementos de seguridad para ejercer su labor ante la complicidad de los gobiernos.
Por eso reclamamos una Ley que garantice el acceso igualitario y democrático de todos los sectores a los medios públicos y privados; pero también exigimos que se cumplan para las trabajadoras y los trabajadores de prensa las leyes laborales vigentes, como así también el cese inmediato de los despidos.
Reivindicamos en este aniversario a los compañeros trabajadores de prensa que fueron detenidos y desaparecidos por intentaron ejercer el periodismo desde un lugar de compromiso con el pueblo y los sectores más vulnerables y en su nombre a Rodolfo Walsh asesinado por los genocidas cuando denunció las atrocidades que estaba cometiendo la dictadura militar.
Los genocidas se ensañaron con el pueblo; con todos y cada uno de los sectores más vulnerables. Los mismos que hoy el sistema sigue marginando y castigando, los mismos que ven día a día sus derechos cercenados,  como son los pueblos originarios despojados de sus tierras y su cultura; las y los inmigrantes que siguen siendo discriminados y estigmatizados; con las y los jubilados y adultos mayores en general que son abandonados a su suerte; con las y los jóvenes que no encuentran contención, una salida laboral o las herramientas para seguir capacitándose; con las niñas y los niños que ya nacen sin acceso a una vivienda, a educación, a salud, en definitiva a poder construirse su futuro.
Las mujeres son otro de los grupos vulnerables que desde hace unos años ha tomado las calles para pelear por sus derechos. Por eso es necesario traer a la memoria a todas aquellas mujeres, madres, adolescentes y niñas arrancadas de sus hogares y familias en tiempos oscuros de la Argentina como los que hoy recordamos.
Los derechos de las mujeres y niñas son Derechos Humanos. A casi 20 años de la convención de Beijin, exigimos la eliminación a toda discriminación a mujeres, niñas y quienes se  autoperciben mujer; erradicar la violencia machista en todas su formas, económicas, psicológicas y que las sigan matando por el simple hecho de ser mujer.
La brecha salarial sigue siendo una realidad, como también la situación de las mujeres de los pueblos originarios, quienes no acceden a bienes ni servicios básicos, solo pueden contar con trabajos precarizados y son marginadas por falta de información y educación.
La violencia sobre nosotras no siempre es explícita; la mortalidad materna es silenciosa. Por eso exigimos efectivo protocolo de aplicación a la interrupción legal del embarazo; educación sexual integral; anticonceptivos para no abortar, aborto legal seguro y gratuito para no morir.
La dictadura cívico militar no aplicó sus métodos de violencia, tortura y muerte solo en el continente. En pocos días se cumple un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas y estamos convencidos de que no se puede pensar en la reivindicación de nuestros soldados, hombres y mujeres que combatieron y combaten en defensa de nuestra soberanía sin denunciar los delitos de lesa humanidad cometidos en las islas.
Recordemos que, el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, entre sus primeras medidas restableció la relación con Gran Bretaña, y utilizó una causa histórica de todos los y las argentinas y argentinos, para ensayar el 2 de abril de 1982, como la califica el Informe Rattembach; una “aventura militar”.
Restos de ese discurso sobre que “en Malvinas los milicos actuaron bien” se va cayendo 38 años después cuando el pasado mes de febrero, la Justicia Federal procesó a los primeros cuatro militares entre cien; por haber torturado, estaqueado, enterrado vivos, denigrados y otras aberraciones; a los propios soldados argentinos durante la guerra.
Es una obligación de todos, defender los derechos jurídicos, políticos y territoriales de nuestras Islas Malvinas, con Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía.
Pasaron 44 años de aquel golpe sangriento que marcó a las y los argentinos. Este año será diferente a otros años, no marcharemos pero no bajaremos las banderas. Las madres tampoco estarán en las calles con sus pañuelos blancos, ni las abuelas, ni los hijos, pero aun así sigue en nosotros la construcción de la memoria colectiva y la lucha por la verdad y la justicia
Seguiremos en ese camino por nuestros 30.000 compañeros y compañeras desaparecidas en la última dictadura cívico militar; seguiremos hasta que aparezca la última niña y el último niño apropiado por los genocidas; hasta que cada uno de los represores y torturadores haya recibido juicio y castigo y permanezca en una cárcel común.  Seguiremos también por todos los muertos y desaparecidos en democracia, por la defensa de los derechos humanos de los invisibles y castigados de siempre, contra toda injusticia.
Porque hoy nos quedamos en casa pero seguimos gritando JUICIO Y CASTIGO A LOS CULPABLES.
FUE UN GENOCIDIO.
NO DAMOS VUELTA LA PÁGINA. NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS Y NO NOS RECONCILIAMOS
30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS PRESENTES
AHORA Y SIEMPRE
Multisectorial de Derechos Humanos de Río Grande