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MILEI Y MALVINAS, DE LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA A LA CONTRADICCIÓN EN LA ONU

El 1 de octubre, argentina defendió la necesidad de erradicar el colonialismo, presentado a Malvinas como un caso especial, vinculado con la soberanía. Quince días después, optó por lo contrario, no acompañó una resolución en esa misma línea.

22 de octubre de 2026 18:28

Argentina se abstuvo en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, ante una resolución sobre las formas contemporáneas de colonialismo, aprobada por 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones.

En septiembre, el presidente Javier Milei afirmó que la ocupación británica de 1833 dio origen a una situación colonial que persiste hasta hoy. También rechazó la autodeterminación de los isleños como argumento para legitimar la ocupación y reivindicó la soberanía argentina sobre las islas. 

Sin embargo, semanas después, Argentina se abstuvo en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU ante una resolución sobre las formas contemporáneas de colonialismo, aprobada por 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones. El texto reafirmaba la vigencia de la Resolución 1514 de 1960, uno de los pilares del marco internacional de descolonización que la propia Argentina invoca en su reclamo. 

La contradicción es política y peor aún; es diplomática. El 1 de octubre, la delegación argentina había defendido ante esa misma comisión la necesidad de erradicar el colonialismo y presentado a Malvinas como un caso especial, vinculado con la soberanía, los recursos naturales y la integridad territorial. Quince días después, el país optó por no acompañar una resolución en esa misma línea. 

El alineamiento con Estados Unidos aparece como una posible explicación, pero tampoco ofrece garantías para la causa argentina. Mientras Milei destacó una supuesta revisión de la posición histórica de Washington sobre Malvinas, Estados Unidos propuso terminar con el mandato del Comité Especial de Descolonización de la ONU, un ámbito clave para la reivindicación argentina. Frente a esa iniciativa, el Gobierno nacional señaló que estaba bajo análisis.

La defensa de la soberanía exige algo más que declaraciones contundentes. Requiere consistencia diplomática, decisiones claras y explicaciones públicas cuando la conducta del Estado parece apartarse de sus principios históricos.

Malvinas es una causa nacional que trasciende a cualquier gobierno. Por eso, no puede quedar subordinada a los intereses coyunturales de una alianza internacional. La soberanía también se defiende con cada voto.

 *Las posiciones del Gobierno nacional deben evaluarse no solo por sus discursos, sino también por sus decisiones en los organismos internacionales

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