El tablero geopolítico en el extremo austral ingresó en una fase de abierta militarización. Apenas horas después de haber justificado públicamente la apertura del corredor comercial marítimo con las Islas Malvinas y de calificar al Reino Unido como un "país amigo" que ejerce soberanía de hecho en el archipiélago, el ministro de Defensa Nacional de Chile, Fernando Barros Tocornal, encabezó un acto en la Base Aérea de Chabunco, en Punta Arenas, para anunciar un ambicioso plan de reequipamiento bélico: la construcción de nuevas bases militares en Magallanes y una inversión que para 2027 casi duplicará los fondos asignados al área castrense.

Rodeado por los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea (FACh), el titular de la cartera de Defensa transparentó la respuesta de Santiago ante las recientes declaraciones de funcionarios argentinos sobre los pasos bioceánicos y la proyección antártica: "La defensa nacional no se improvisa, se planifica y se construye con años de antelación y visión de Estado" y "la soberanía no solo se declara, se ejerce", disparó Barros para justificar una directiva de inversiones con horizonte hacia 2043.
De Chabunco a la Antártida: El mapa del despliegue bélico
El plan presentado en Magallanes no se limita a un anuncio presupuestario. Consiste en una reestructuración operativa de fondo diseñada para consolidar el control sobre el Estrecho de Magallanes, los canales fueguinos y la proyección polar:
- Nuevas bases militares e infraestructura portuaria: Barros confirmó el emplazamiento de nuevos asentamientos castrenses en "sectores no cubiertos" del extremo sur, además de obras portuarias orientadas a consolidar la presencia permanente de Chile en el Estrecho y los mares australes.
- Reemplazo de los cazas F-5 y rumores por el F-35: La FACh avanzará en la sustitución inmediata de su flota de cazabombarderos F-5 Tigre III desplegados en Magallanes —con medio siglo de servicio— por aeronaves de combate de cuarta o quinta generación, abriendo trascendidos sobre gestiones ante Washington para acceder a cazas furtivos F-35.
- Control aeronaval de largo alcance: Se anunció la incorporación en 2027 de cuatro aeronaves de patrullaje aéreo de largo alcance para vigilancia marítima sobre el Estrecho y el Pasaje de Drake, sumadas a cinco naves de servicio antártico y el relevo progresivo de los transportes estratégicos Hércules C-130 y los helicópteros Bell UH-1H.
- Guerra electrónica y blindados: En el plano terrestre, el Ejército modernizará sus casi 200 tanques Leopard 1 desplegados en la Patagonia trasandina, incorporando sistemas no tripulados (drones), radares de observación y plataformas de guerra electrónica.
Para blindar estas compras, el ministro confirmó que se anuló el recorte general del 3% que el Ejecutivo de José Antonio Kast había ordenado a la administración pública, destinando a las capacidades estratégicas recursos que superarán ampliamente los 2.400 millones de dólares asignados en el actual ejercicio.
La doctrina de la contención frente a Buenos Aires
El despliegue en Magallanes coincide con un desfile de autoridades en Punta Arenas —incluidas visitas de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, y legisladores de diversos bloques— tras las controversias desatadas por declaraciones de mandos castrenses y diplomáticos argentinos respecto a la condición bioceánica del país y la Boca Oriental del Estrecho.
Sin embargo, detrás del discurso de soberanía nacionalista que agita la derecha chilena, se consolida una contradicción flagrante:
1. Rearme frente a la Argentina: Santiago exhibe sus compras bélicas y multiplica su presencia militar para "enfrentar amenazas geopolíticas" sobre el Estrecho de Magallanes, sosteniendo la retórica de un potencial conflicto con nuestro país.
2. Puertas abiertas al ocupante colonial: Al mismo tiempo que levanta nuevas bases navales y aéreas frente a Tierra del Fuego, el gobierno chileno habilita a través de Punta Arenas el cordón logístico que alimentará a la usurpación británica en las Islas Malvinas y al proyecto petrolero Sea Lion, con el desembarco de 40 empresarios coloniales de la FIDC previsto para esta misma semana y el primer viaje de la naviera Easter Island en noviembre.
La duplicación del gasto militar chileno y la instalación de nuevas bases en el estrecho terminan de configurar la pinza estratégica sobre el Atlántico Sur. Mientras la Argentina debate el alcance de las intimaciones del CECIM La Plata y busca reactivar su Base Naval Integrada en Ushuaia, Chile acelera su rearme de la mano de Washington y profundiza su alianza práctica con la corona británica. En las aguas australes no hay lugar para la ingenuidad diplomática: mientras se firman declaraciones de paz en los palacios, en la boca de nuestros canales se multiplican los buques coloniales y las bases de combate.