La historia parece repetirse como una provocación. Este febrero de 2026, la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), bajo la gestión de Mónica Biasone, ha decidido desoír los antecedentes y volver a postular al exmilitar británico Geoffrey Cardozo y al veterano Julio Aro al Premio Nobel de la Paz.
Un rechazo institucional y moral
Distintos medios de prensa de Tierra del Fuego han informado en las últimas horas, que el Secretario de Malvinas y Antártida, Andrés Dachary, envió una nota formal a la rectoría de la UNMDP expresando la "profunda preocupación" de la provincia. El argumento es central: la postulación desconoce el contexto jurídico y político de la ocupación ilegítima de las islas.

Para el Gobierno fueguino, la labor de Cardozo en 1982 no fue un acto de altruismo individual, sino el cumplimiento de una orden de Margaret Thatcher destinada a "limpiar" los campos de batalla y amontonar los cuerpos de nuestros héroes en Darwin, en una clara violación al Derecho Internacional Humanitario.
"La paz no puede convertirse en un rótulo que legitime el statu quo de una ocupación colonial. La memoria y la soberanía no son negociables", sentenció Dachary.
El consenso de los veteranos
A diferencia de la postulación académica —que excombatientes de diversos sectores denuncian como una "construcción mediática" sin consenso—, el pronunciamiento de Tierra del Fuego cuenta con el respaldo unánime de los Presidentes de los Centros de Veteranos de Guerra de Ushuaia y Río Grande.
Esta unidad subraya que la candidatura es considerada una decisión "imprudente" que lesiona la política de Estado argentina y ofende a quienes realmente pelearon por el territorio. No se trata solo de una cuestión diplomática, sino del respeto a los familiares que, durante décadas, sufrieron las consecuencias de las inhumaciones unilaterales ordenadas por Londres y ejecutadas por Cardozo.
De 2021 a 2026: Una lucha por la memoria
Este no es el primer cruce. En 2021 se efectuó un contundente rechazo desde la provincia a través de la Embajada de Noruega. En 2024, la visita de Cardozo a Entre Ríos fue calificada como un "insulto" y una "provocación".
Hoy, en 2026, la insistencia de la UNMDP es un intento de imponer un discurso de "reconciliación" que iguala a la fuerza usurpadora con los defensores de la patria. La postura de Tierra del Fuego es clara: premiar a Cardozo es galardonar al autor material de una profanación que buscó ocultar la identidad de los caídos para evitar su repatriación al continente.
Un mensaje a Mar del Plata
La nota enviada a Biasone deja una advertencia latente: avanzar con esta postulación sin diálogo con los verdaderos protagonistas —los familiares y veteranos que no son funcionales al relato británico— es desnaturalizar el reclamo soberano. La "paz" de Cardozo y Aro, financiada por fundaciones vinculadas al Commonwealth, sigue chocando contra la dignidad de un pueblo que no olvida que Malvinas es territorio argentino usurpado.