En un nuevo ejercicio de gimnasia dialéctica para invertir los roles de victimario y víctima, sectores del archipiélago malvinense y la prensa sensacionalista británica han salido a denunciar una supuesta "ofensiva económica" por parte de la República Argentina. El pecado de nuestro país, según el relato isleño, es no facilitar la logística de su propio saqueo.
La teoría del "saqueo cómodo"
La nota del diario británico The Express, recoge testimonios de isleños que se muestran "indignados" porque Argentina no autoriza un segundo vuelo desde el continente (específicamente desde Brasil) o porque supuestamente se imponen trabas a la industria pesquera que opera ilegalmente en aguas de la plataforma continental argentina.
Lo que estos sectores llaman "guerra económica" no es otra cosa que la aplicación de la Ley Nacional y la defensa de los intereses soberanos. Para los usurpadores, el "desarrollo" que reclaman consiste en que el Estado argentino sea aún más cómplice de su propia desposesión, brindando conectividad y servicios a una población implantada que desconoce sistemáticamente la Constitución Argentina.
Los puntos ciegos del relato británico
El artículo de The Express se apoya en tres ejes que rozan el absurdo:
1. El victimismo logístico: Se quejan de que para traslados sanitarios o comerciales deben depender de la voluntad argentina o triangular por Uruguay. Omiten, deliberadamente, que la anomalía no es la falta de vuelos, sino la presencia de una base militar extranjera en el Atlántico Sur que impide la integración natural del territorio.
2. La "falta de confianza": Un guía local afirma que "no se puede confiar en el gobierno argentino", ignorando siglos de expansionismo británico, el incumplimiento de las resoluciones de la ONU (como la 2065) y la ruptura de los acuerdos de comunicación cuando estos no sirven exclusivamente a sus intereses de consolidación colonial.
3. El saqueo de los mares: Mencionan como un "ataque" que Argentina ponga en la mira la pesca de alta mar. Lo que el diario británico oculta es que esa pesca es, en realidad, pesca ilegal en aguas bajo disputa, que financia el nivel de vida de una colonia a costa del patrimonio biológico de 46 millones de argentinos.
Un imperio en decadencia que se dice "acosado"
Resulta paradójico que los herederos del imperio que diezmó poblaciones en África e India, y que mantiene el colonialismo en América, en el Indico y en el Mediterráneo, hablen de "guerra" cuando se les imponen controles civiles. La Argentina no libra una guerra económica; ejerce su derecho inalienable de administrar su territorio y presionar diplomáticamente para que el Reino Unido se siente a cumplir con el derecho internacional.
La "terquedad" que se nos atribuyen es, en realidad, nuestra memoria y persistencia. Mientras el enclave colonial pretenda vivir de espaldas al continente, pero exigiendo los beneficios de su cercanía, se encontrará con un país que no está dispuesto a subvencionar su propia usurpación.