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El presidente Katz miente cuando dice que Chile respalda a la Argentina por Malvinas

Las palabras de Katz carecen de toda seriedad y sustento. Desde 1982 a la fecha, Chile es el principal aliado estratégico para el sostenimiento colonial de Gran Bretaña en el Atlántico Sur.

8 de abril de 2026 16:04

El presidente de Chile José Antonio Katz junto al presidente de Argentina Javier Milei, este lunes en los balcones de la Casa Rosada que dan hacia Plaza de Mayo.

Por Daniel Guzmán / Director de Agenda Malvinas

El pasado lunes 6 de abril de 2026, bajo un cielo plomizo en Buenos Aires, el presidente de Chile, José Antonio Katz, cruzó el umbral de la Casa Rosada para su primera visita oficial al extranjero. En el Salón Blanco, entre apretones de manos y sonrisas de rigor con su par argentino, Javier Milei, se selló una "Declaración Conjunta" donde Kast reiteró el "respaldo de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas".

Sin embargo, para quienes miramos el mapa con la lente de la realidad y no del protocolo, estas palabras son solo un discurso de ocasión, cáscaras vacías de contenido que chocan frontalmente con los hechos que desde Agenda Malvinas venimos denunciando desde hace 8 años.

El RRS Sir David Attenborough: La afrenta en el mar

Uno de los puntos más escandalosos de esta complicidad es la operación del buque científico británico RRS Sir David Attenborough.

Este navío no solo opera en la Antártida, sino que navega impunemente por aguas argentinas y chilenas enarbolando la bandera ilegal de las "Falkland Islands".

Y ahí está la primera paradoja; ¿Cómo explica este Presidente de Chile -y su antecesor-; que dice reconocer la soberanía argentina, que en sus puertos (Punta Arenas) y en sus aguas jurisdiccionales opere un buque con la insignia de la usurpación? Esta permisividad ¿es o no es en la práctica, un reconocimiento de facto a la autoridad colonial británica sobre el archipiélago argentino y sus mares usurpados?

La herencia de 1982: El aliado necesario del invasor

Para entender el presente, es obligatorio mirar el "eje esencial" de esta relación. La colaboración de Chile con el Reino Unido durante la Guerra de Malvinas no fue un hecho aislado, sino una alianza estratégica que salvó vidas británicas a costa de sangre argentina.

Chile puso a disposición del Reino Unido todos sus radares y centros de inteligencia para monitorear cada despegue de la Fuerza Aérea Argentina y cada movimiento de las unidades de Ejército a lo largo de la frontera cordillerana compartida y en la Patagonia. Facilitó el aterrizaje de aviones de la RAF, dio refugio a los comandos británicos (como el incidente del helicóptero Sea King en cercanías de Punta Arenas como consecuencia de la fallida operación Mikado en Río Grande) y proveyó información meteorológica y de inteligencia de señales vital para la flota enviada por Margaret Thatcher.

La impunidad compartida: Thatcher y Pinochet

Esta "deuda de honor" entre el Reino Unido y la dictadura chilena quedó sellada para la historia cuando la justicia del Reino de España intentó alcanzar a Augusto Pinochet.

En 1998, cuando el juez español Baltasar Garzón logró la detención del genocida Pinochet en Londres por crímenes de lesa humanidad, fue Margaret Thatcher quien salió en su defensa pública. La "Dama de Hierro" no solo visitó al dictador en su arresto domiciliario, sino que exigió su liberación argumentando que Pinochet era un "amigo leal" que había ayudado a Gran Bretaña a ganar la guerra en 1982.

Este pacto de impunidad demostró que la relación chileno-británica no se basó ni se basa en el derecho internacional, sino en una cofradía de intereses militares y políticos que desprecian la soberanía argentina.

Logística actual: El puente aéreo militar y científico

Hoy, esa alianza sigue viva. Agenda Malvinas ha registrado la operación permanente de aviones militares de la RAF, como los Airbus A400M Atlas (matrículas ZM413 y ZM418), utilizando bases en Santiago y Punta Arenas.

Lo quiera ver Javier Milei o no, Chile sigue siendo el "portaaviones terrestre" de Gran Bretaña, el que le garantiza desde octubre de 1999 a la fecha, la vía de comunicación de la colonia implantada con el mundo, el arribo de los miembros de las flotas pesqueras, la llegada de los técnicos e ingenieros que pondrán en marcha la explotación petrolera y el movimiento turístico.

Una simulación peligrosa

El presidente Katz dice apoyar a la Argentina porque es políticamente correcto, pero su Estado —sus fuerzas armadas, su dirección antártica y su infraestructura portuaria— sigue trabajando para Londres.

Por respeto a nuestros héroes muertos y por nosotros mismos, los argentinos y argentinas no debemos creerle al presidente de Chile. Porque un país que permite que buques con bandera del usurpador naveguen sus aguas y operen en sus puertos, que protege la memoria de la traición y la colaboración bélica de 1982 y que nunca pidió perdón al Pueblo de la Nación Argentina, que mantiene una creciente relación militar y que convive y se beneficia del puente logístico con el usurpador, no es un aliado: es el socio estratégico que permite que el colonialismo siga creciendo en el Atlántico Sur. La realidad es una sola: hoy, como en el 82, Chile sigue jugando para Londres.

 

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