El inicio de 2026 vuelve a poner bajo la lupa el movimiento del RRS Sir David Attenborough. Según los datos en tiempo real de la plataforma Marine Traffic, el buque polar británico ha zarpado de la Base Antártica Rothera y navega con destino al puerto chileno de Punta Arenas. El gran interrogante, que mantiene en alerta a los observadores de la soberanía austral, es si repetirá la desafiante maniobra del año pasado: el cruce del Estrecho de Le Maire.

Y es que el 29 de enero de 2025, quedó marcado como un hito de sumisión diplomática. En aquella oportunidad, el rompehielos —que porta la bandera ilegal de las "Falkland Islands"— no solo navegó por la Zona Económica Exclusiva argentina, sino que se internó en aguas interiores del país. Cruzó el Estrecho de Le Maire, el angosto paso de 27 kilómetros que separa la Isla Grande de Tierra del Fuego de la Isla de los Estados, bajo la mirada pasiva de las autoridades argentinas.
Este derrotero no es accidental. Al elegir esta ruta en lugar de bordear por el oeste (canales chilenos), el Reino Unido ejerce un acto de "navegación soberana" con un pabellón colonial en el corazón de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Hito 1 y la Boca Oriental del Estrecho
La información que surge desde sectores marítimos de la región indica que el buque entraría al Estrecho de Magallanes por su boca oriental. De confirmarse este trayecto, el Sir David Attenborough navegaría frente al Hito 1, el puesto de la Armada Argentina que marca el límite fronterizo.
Este movimiento representaría una contradicción flagrante: una nave con bandera de la colonia implantada en Malvinas saludando formalmente a un puesto soberano argentino, mientras transita por aguas que la Prefectura Naval Argentina y el Gobierno de Tierra del Fuego deberían custodiar bajo el mandato constitucional de la Disposición Transitoria Primera.
Silencio oficial y pasividad política
A diferencia de años anteriores, la gestión del gobernador Gustavo Melella dejó de protestar frente a estas incursiones. El sistema de monitoreo satelital de la Prefectura y de la Secretaría de Pesca de Tierra del Fuego permite conocer el minuto a minuto de la nave; sin embargo, el tránsito se produce bajo un manto de normalización administrativa más que preocupante.
Para Argentina, permitir que un buque con pabellón usurpador navegue entre la Isla Grande y la Isla de los Estados es aceptar un "hecho consumado" que debilita el reclamo por las Islas Malvinas. Es una manifestación física del control británico sobre el Atlántico Sur, que utiliza los puertos de la región (Montevideo y Punta Arenas) para consolidar su logística antártica.
La llegada del Sir David Attenborough a Punta Arenas para una "reunión de rompehielos" no es un evento científico aislado. Es una pieza de ajedrez geopolítico. Mientras el buque avanza hacia el norte, queda planteada la pregunta: ¿Volverán las autoridades argentinas a permitir el paso de la bandera colonial por el Estrecho de Le Maire sin mediar protesta alguna? La soberanía no solo se declama en foros internacionales; se defiende en el control efectivo de cada milla de mar territorial.