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El uranio de Malargüe será extraído y enviado a los Estados Unidos

A través de la empresa Jaguar Uranium Corp., se reactiva el yacimiento Huemul. Washington se asegura uranio, cobre y vanadio para su complejo energético y militar, consolidando una zona de sacrificio en el sur mendocino.

13 de mayo de 2026 08:42

El uranio argentino, recurso base de nuestra soberanía nuclear, quedará a merced de intereses geoeconómicos de los EE.UU.

El despliegue de la Doctrina Monroe en territorio argentino ha sumado un nuevo y peligroso capítulo. Ya no se trata solo del litio en el norte o el petróleo en la Patagonia; ahora, el objetivo es el uranio y los minerales críticos en las proximidades de la ciudad de Malargüe, Mendoza. La alineación diplomática entre Buenos Aires y Washington ha otorgado un "nuevo estatus" a los yacimientos locales, transformando la riqueza geológica soberana en un activo de seguridad nacional para los Estados Unidos.

El regreso de un fantasma: El proyecto Huemul

La compañía Jaguar Uranium Corp. ha formalizado el inicio de un agresivo plan de exploración en el proyecto Huemul, un área de 27.700 hectáreas en el departamento de Malargüe. Este distrito no es nuevo para la historia extractiva: allí funcionó la primera mina de uranio del país entre 1955 y 1975 bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Hoy, bajo el mando de capitales extranjeros y con el aval del gobierno provincial de perfil pro-minero, se busca reactivar este yacimiento polimetálico que ofrece un "combo" estratégico irresistible para el Pentágono:

  • Uranio: Vital para la generación nuclear y el mantenimiento del poderío atómico.
  • Cobre: Insumo básico para la infraestructura eléctrica y tecnológica.
  • Vanadio: Un componente crítico para las baterías de flujo que permiten el almacenamiento de energía a gran escala.

Financiamiento colonial y complicidad local

El avance sobre Malargüe no es un hecho aislado. Se enmarca en el acuerdo marco firmado entre Argentina y Estados Unidos para asegurar el suministro de minerales críticos. Para garantizar que estas materias primas fluyan sin obstáculos hacia el Norte, la Casa Blanca ha puesto a disposición sus herramientas de financiamiento directo: el EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC). Estas entidades no buscan el desarrollo argentino, sino apuntalar inversiones en regiones con potencial geológico probado para blindar las cadenas de suministro estadounidenses.

A nivel local, el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza ha suscrito un convenio de colaboración con Jaguar Uranium, estableciendo un marco de asistencia técnica y legal que facilita el camino a la operadora. Aunque la empresa aún debe tramitar permisos específicos para el uranio, el "clima de negocios" generado por la administración provincial y nacional sugiere que las barreras regulatorias serán meros trámites administrativos.

Una ventana de "oportunidad" o de entrega

Mientras los medios hegemónicos hablan de una "ventana de oportunidad" para Malargüe, la realidad desde una perspectiva soberana indica lo contrario. La reactivación de Huemul bajo tutela extranjera representa:

1.   La extranjerización del recurso energético: El uranio, recurso base de nuestra soberanía nuclear, queda a merced de intereses geoeconómicos ajenos.

2.   Riesgo ambiental en zona crítica: La exploración profunda y la futura explotación minera en las proximidades de Malargüe se dan bajo un esquema donde la "asistencia técnica recíproca" entre empresa y Estado suele diluir los controles ambientales.

3.   Seguridad Nacional de EE. UU. sobre suelo argentino: La participación de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, confirma que estos proyectos son considerados estratégicos para Washington, lo que limita cualquier margen de maniobra futura para el Estado argentino sobre sus propios recursos.

El mapa del saqueo se sigue completando. De la mano de la administración Trump y la anuencia de gobiernos locales que ven el extractivismo como única salida, Argentina entrega sus reservas de uranio en el altar de la Doctrina Monroe. Malargüe no es un "polo minero"; es una pieza más en el tablero colonial de un imperio que viene por todo.

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