La reciente edición de la Seafood Expo Global 2026 en Barcelona ha puesto en escenario lo permeable de la soberanía nacional: la convivencia silenciosa y el brindis diplomático entre la delegación oficial argentina y el stand de la administración colonial británica.
Para dimensionar el escenario, la Seafood Expo Global es la mayor feria de productos del mar del planeta. Durante tres días, el recinto de Gran Vía en Barcelona se convirtió en una ciudad global donde participaron más de 2.000 empresas expositoras de 85 países y transitaron más de 35.000 compradores y visitantes profesionales de 165 naciones. En este mar de contactos de alto nivel, donde se definen los precios y los contratos de suministro que alimentarán al mundo el resto del año, la presencia de la colonia británica como un expositor de "primera calidad" no fue un detalle menor, sino una operación de marketing geopolítico ante el mercado pesquero mundial en su conjunto.
Mientras los titulares de prensa celebraban acuerdos comerciales, en los pasillos de la feria más importante del mundo en materia de comercialización de productos de mar; se gestaba ante el monolítico silencio de funcionarios argentinos; una claudicación simbólica.
Para que se entienda, publicamos algunos de los nombres de los representantes argentinos que compartieron la feria, a escasos metros del pabellón usurpador.
El Estado en silencio
Bien vale decir que el empresariado argentino estuvo participando, no tiene responsabilidad por las concesiones diplomáticas que la Cancillería de su país. Menos aún que esta no haya formulado una expresión de rechazo, sobre la promoción y venta de lo que constituye la base del fabuloso superávit fiscal de los británicos implantados en Malvinas. En tal caso, también es víctima de la incompetencia estatal.

El Subsecretario de Pesca de la Nación, Juan Antonio López Cazorla (centro) y los representantes ante el Consejo Federal Pesquero, Diego Marzioni (Tierra del Fuego), Carlos Liberman (Buenos Aires), Andrés Arbeletche (Chubut) y Harold Bark (Santa Cruz).
La delegación institucional, que se presentó bajo el sello de "Mar Argentino, Salvaje y Austral", estuvo encabezada por las máximas autoridades que integran el Consejo Federal Pesquero (CFP), el organismo que debe custodiar por ley nuestros recursos y por el gobernador neuquino Rolando Figueroa:
- Juan Antonio López Cazorla: Subsecretario de Pesca de la Nación y Presidente del Consejo Federal Pesquero (CFP). Como autoridad máxima, recorrió el recinto sin emitir una sola queja formal ni pública ante la organización de la feria por la presencia de las "Falkland Islands" como si fueran un Estado independiente.
- Rolando Figueroa: Gobernador de la Provincia del Neuquén. Su presencia en Barcelona representó el nivel político más alto de toda la delegación argentina. Mientras el mandatario buscaba mercados legítimos para la acuicultura neuquina, el enclave colonial hacía lo propio con el recurso robado bajo el mismo techo, sin que la máxima investidura presente señalara la incompatibilidad.
- Diego Marzioni: Subsecretario de Coordinación Pesquera de Tierra del Fuego y representante de la provincia ante el CFP. El funcionario que representa a la provincia que posee jurisdicción constitucional sobre las Malvinas —la principal damnificada por el robo de 250.000 toneladas anuales de recursos— ha mantenido por más de 20 días un silencio absoluto.
- Carlos Liberman: Representante de la Provincia de Buenos Aires ante el Consejo Federal Pesquero. Con su presencia, la principal provincia pesquera del país se sumó a este bloque de pasividad institucional en el mercado europeo.
- Paola Gucioni: Directora de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Cancillería). Responsable operativa del pabellón nacional, permitiendo que la marca país conviviera pared de por medio con el marketing colonial.
- Andrés Arbeletche (Chubut) y Harold Bark (Santa Cruz): Máximas autoridades pesqueras de sus provincias, completando la delegación patagónica en un clima de "normalidad" comercial.
El pragmatismo empresarial
Los capitanes de la industria pesquera argentina también estuvieron presentes. Sus agendas de exportación eran exactamente sobre los mismos productos, que ofrecieron los que usurpan Malvinas.
- Miguel Glikman: Director General de Newsan Food. Como referente del mayor exportador de pesca del país, lideró la presencia de un gigante que, si buscarlo debió ser parte de una vidriera compartida con el recurso robado.
- Fernando Álvarez Castellano: Presidente de Conarpesa. Un actor de peso en el sector que, mientras compite en los mercados internacionales, debió observar cómo el británico James Bates (Secretario de la FIFCA kelper) hacía "amigos internacionales" vendiendo el calamar arrebatado a la Argentina.
- Mauro Zamboni: Directivo de Argenova. Su caso representa la paradoja del sector: opera legalmente en puertos nacionales, pero su casa matriz en España podría estar conviviendo con el procesamiento de las capturas ilegales provenientes de Malvinas.
La diplomacia de coctel
Frente a la pasividad argentina, el artífice del marketing colonial británico James Bates, Secretario Ejecutivo de la FIFCA, la “Falkland Islands Fishing Companies Association”; (la asociación de compañías pesqueras que ejecuta el saqueo), no solo vendió calamar y merluza negra; vendió la imagen de una colonia fuerte, segura y sostenible.
También porque funcionarios como López Cazorla, Marzioni, Arbeletche y Bark, o el propio gobernador Figueroa, no se hicieron responsables institucionalmente del escenario que estaban compartiendo con muy cercana proximidad, y no formularon ningún tipo de declaración. Según destaca Mercopress, Bates pudo declarar que Barcelona fue un éxito para "proyectar nuestra visibilidad en el escenario mundial".