
El diario de Daniel Hadad ha decidido otorgar una visibilidad desproporcionada a una propuesta que, bajo un envoltorio emocional y supuestamente espiritual, de un "encuentro místico” del excombatiente Alejandro Diego, “con un amigo enterrado en las islas"; atenta contra la base misma de la Constitución Nacional y la integridad territorial de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
En un evento, denominado: “Falklands–Malvinas 44” -desarrolló entre el 16 y 17 de abril de 2026-, Alejandro Diego presentó por zoom, ante un auditorio académico de la Universidad británica de Manchester, un supuesto aporte que no es otra cosa que un ensayo de laboratorio destinado a medir la resistencia de Veteranos de Guerra y del pueblo argentino, ante la idea de entrega definitiva de las Islas Malvinas, a la medida de Londres y Washington.
El proyecto venido del “más allá”, transformado en sueño y aspiraciones que Alejandro Diego, que amplifica infobae, se resume en lo siguiente:
- Soberanía Compartida y el "Modelo de las Tres Banderas": Aspira a que Argentina renuncie al reclamo de soberanía plena. Propone un acuerdo donde flameen en conjunto la bandera argentina, la del Reino Unido y la perteneciente a la colonia implantada.
- Creación de una "Provincia Autónoma": Plantea separar al archipiélago, de la actual jurisdicción de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas de Atlántico Sur. Que las Islas Malvinas se conviertan en una provincia nueva y autónoma.
- Garantías de Autogobierno Radical: La propuesta incluye que los isleños mantengan su idioma inglés, su propia moneda y el manejo absoluto de su administración interna, lo que en la práctica equivale a una independencia bajo un paraguas formal argentino.
- Representación en el Congreso Nacional: Propone que esta nueva "provincia" tenga representación política en el Poder Legislativo argentino con 3 senadores y 3 diputados.
- Cesión de Recursos Naturales (Derechos Adquiridos): Aspira a que los recursos ictícolas y petroleros sean explotados y administrados por los isleños, bajo el concepto de “derechos adquiridos”. Calificando como un "daño" a las leyes argentinas que actualmente sancionan a las empresas que operan ilegalmente en el Atlántico Sur.
- Estados Unidos como Garante Internacional: En lugar de recurrir al Derecho Internacional o a las Naciones Unidas, propone a Estados Unidos como el mediador y garante del acuerdo, alineando el conflicto con la agenda geopolítica de Washington en la región.
- Referéndum Vinculante: Sugiere realizar un plebiscito nacional (estilo conflicto del Beagle en 1984) para que la sociedad valide este acuerdo, buscando así sortear el mandato constitucional que prohíbe renunciar a la soberanía.
- Validación a través de los Veteranos: Pretende que los excombatientes sean los "rostros visibles" y promotores de esta idea, utilizando la investidura de quienes lucharon para legitimar una propuesta de convivencia con el usurpador.
Inconstitucionalidad y Descuartizamiento Provincial
La propuesta de Alejandro Diego colisiona frontalmente con la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional Argentina, que establece la recuperación de las islas como un objetivo permanente e irrenunciable. No existe la "soberanía a medias". Otorgar a la colonia el estatus de provincia con moneda propia, idioma inglés y "derechos adquiridos" sobre los recursos naturales es, de facto, legalizar el saqueo pesquero y petrolero.
Y pretender crear una provincia nueva para los isleños, es un acto de sedición jurídica que busca el descuartizamiento territorial de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, sobre cualquier voluntad soberana de los fueguinos.
El silencio ante los pares
Lo que define la catadura ética de esta propuesta de este Veterano de Guerra, es el secretismo y la operación de prensa de Hadad a través de Infobae. Alejandro Diego no debatió su "sueño" en los centros de veteranos ni ante sus compañeros de trinchera. Eligió la pantalla de un Zoom de la Universidad de Manchester, integrándose a un certamen diseñado por el establishment académico británico para naturalizar la ocupación.
Es una falta de respeto sin precedentes: callar ante los compañeros y hablar ante el usurpador, utilizando un supuesto "mensaje místico" de un héroe muerto en batalla y sepultado en el cementerio de Darwin; para pedir que las banderas del enemigo, flameen a la par del pabellón argentino.
La participación de Daniel Hadad e Infobae es la pieza clave para entender estas operaciones de prensa. Hadad actúa como el arquitecto del consenso para la entrega, utilizando la investidura de un veterano para "testear" un proyecto que alinea a la Argentina con el eje Washington-Londres. Al calificar como "daño" a las leyes argentinas que protegen nuestro patrimonio, Alejandro Diego adopta el lenguaje del ocupante necesita en este momento, y Hadad se encarga de amplificarlo.
Malvinas es Tierra del Fuego. Es la provincia bicontinental. Cualquier proyecto que ignore esta unidad jurídica no es más que una hoja de ruta para la rendición definitiva, escrita por quienes hoy pretenden que los defensores de la patria se conviertan en los garantes de su despojo.
El sueño húmedo de Kohen y la cancillería probritánica porteña
La propuesta de Alejandro Diego no nace en el vacío. Es un traje a medida que ajusta y recicla viejas fórmulas de la "diplomacia de la entrega". Guarda una inquietante simetría con las tesis que años atrás ensayara el abogado Marcelo Kohen, quien tras viajar a las islas propuso esquemas de soberanía compartida y plebiscitos temporales.

Incluso hoy, en los pasillos de una Cancillería argentina que opera bajo mandato probritánico y otros; circula como salida rapida, la idea de constituir al archipiélago en una "nueva provincia autónoma". Fragmentar la jurisdicción de Tierra del Fuego para que la relación con el usurpador no esté sometida al control del gobierno y la legislación fueguina, facilitando un vínculo diplomático "dinámico" que favorezca exclusivamente los intereses de Londres.
