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Gran Bretaña recreó el desembarco del '82 para blindar el saqueo petrolero en Malvinas

Bajo el nombre código “Cape Upholder”, unos 250 efectivos británicos y colonos armados simularon un asalto anfibio en San Carlos, marchas nocturnas hacia Ganso Verde y combate cuerpo a cuerpo en Wireless Ridge. La prensa londinense admite que el despliegue es una advertencia militar ante el reclamo soberano argentino y la defensa de las perforaciones ilegales de crudo.

15 de octubre de 2026 07:56

Se extendió durante seis días y movilizó a unos 150 efectivos de la Compañía B del 2.° Batallón del Regimiento Paracaidista (2 PARA) junto a 100 reservistas locales de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas.

El velo de "entrenamientos regulares" con el que el Reino Unido disfraza su ocupación en el Atlántico Sur se cayó por completo. Reportes publicados por los periódicos británicos The Times y The Telegraph sacaron a la luz la verdadera naturaleza y escala del ejercicio desarrollado en las últimas semanas en la Isla Soledad: una simulación a gran escala de la Operación Sutton —el desembarco de las fuerzas invasoras de Margaret Thatcher en mayo de 1982—, ejecutada ahora como demostración de fuerza ante la República Argentina.

El ejercicio, bautizado “Cape Upholde”, se extendió durante seis días y movilizó a unos 150 efectivos de la Compañía B del 2.° Batallón del Regimiento Paracaidista (2 PARA) junto a 100 reservistas locales de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas (FIDF), constituyendo el despliegue conjunto más agresivo y explícito registrado en los últimos años.

La reconstrucción del asalto: De San Carlos a Wireless Ridge

El operativo calcó la ruta de la guerra de 1982 mediante un dispositivo combinado de aire, mar y tierra:

1.    Incursión anfibia en San Carlos: Tropas de asalto del 2 PARA fueron proyectadas desde el buque patrullero HMS Medway y desembarcaron en botes semirrígidos sobre la costa histórica del estrecho.

2.    Marcha forzada y asalto a Ganso Verde (Goose Green): Tras una marcha nocturna de 32 kilómetros cargando equipo de combate, las tropas simularon la toma y destrucción de un centro de comunicaciones, coordinando ataques con el apoyo aéreo cercano de cazas Eurofighter Typhoon de la base de Monte Agradable.

3.    Helitransporte y combate en Wireless Ridge: Utilizando helicópteros pesados de transporte, los efectivos fueron trasladados hacia los cerros que rodean Puerto Argentino, donde realizaron prácticas de combate a corta distancia e incursión en terreno rocoso y turba.

Lejos de guardar cautela diplomática, el propio comandante de la compañía británica, el mayor Nunkoosing, reconoció públicamente que la maniobra buscó “seguir los pasos de nuestros predecesores y hacerse una idea de la tenacidad que demostraron para lograr la victoria en 1982”.

El verdadero botín: El petróleo de Sea Lion

Detrás de la retórica belicista de Londres y la simulación de batallas pasadas se esconde un interés económico urgente: los hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.

El ejercicio militar coincide milimétricamente con la autorización británica para acelerar nuevas perforaciones en el yacimiento Sea Lion, operado por la empresa británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum. Ante las órdenes de captura y las sanciones judiciales impulsadas por la República Argentina contra las firmas que operan ilegalmente en la plataforma continental, el Reino Unido ha respondido militarizando el territorio y recurriendo a Interpol para blindar a las corporaciones saqueadoras.

La advertencia del gobierno británico en el Parlamento —asegurando que recurrirán a “lo que sea necesario” para mantener el control colonial— demuestra que el despliegue de paracaidistas, buques y cazas funciona como el brazo armado de las petroleras que buscan consumar el despojo de los recursos naturales del pueblo argentino.

Una afrenta abierta a la Zona de Paz

La realización de la Operación “Cape Upholder” desmantela cualquier relato sobre una guarnición “puramente defensiva”. Simular un asalto anfibio y combate en las mismas colinas donde cayeron soldados argentinos no solo es una provocación que hiere la memoria histórica, sino una flagrante violación de la Resolución 41/11 de las Naciones Unidas, que consagra al Atlántico Sur como Zona de Paz y Cooperación.

El imperio responde con las recetas de hace cuatro décadas ante un escenario internacional que ya no le es incondicional. Mientras buscan exhibir paracaidistas en San Carlos y amenazan con el uso de la fuerza, demuestran la fragilidad de su posición: una fortaleza aislada que necesita gastar millones de dólares, movilizar cazas y militarizar a los propios colonos para custodiar el robo de un petróleo y un mar que le pertenecen indiscutiblemente a la Nación Argentina.

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