El corte de turba dejó de tener aquella centralidad económica, pero sobrevivió como tradición y elemento de la memoria comunitaria. El contraste histórico resulta particularmente interesante: mientras los isleños dependían todavía de ese combustible elemental, la Argentina desarrolló durante las décadas de 1960 y 1970 una política de vinculación material con las islas que involucró organismos y empresas estatales, entre ellas Gas del Estado, y que adquirió especial intensidad después del Acuerdo de Comunicaciones de 1971. Transportes, combustibles, comunicaciones, salud y educación fueron construyendo entonces una relación cotidiana entre las islas y el continente.
Que hoy se celebre aquella antigua práctica no plantea ningún problema en sí mismo: una comunidad trasplantada tiene sus costumbres. La cuestión crítica aparece cuando esa memoria es presentada como parte de una continuidad histórica exclusivamente británica, mientras se desdibujan los períodos de intensa vinculación con la Argentina. Ni cortar turba concede soberanía británica ni la presencia de Gas del Estado resolvía el conflicto; pero ambas cosas pertenecen a la historia de Malvinas. Mientras la administración colonial convierte el recuerdo de la turba en feriado y patrimonio comunitario, Argentina debería recuperar también la memoria de cuando sus empresas, servicios públicos y ciudadanos cruzaban el Atlántico para integrar materialmente las islas con el continente.
Fuentes
Falkland Islands Government, Falkland Islands Public Holidays 2023–2026.
Falkland Islands Government, publicaciones institucionales sobre Peat Cutting Monday.
Constitución de la Nación Argentina, Disposición Transitoria Primera.
Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución 2065 (XX), 16 de diciembre de 1965.
Naciones Unidas, documentación oficial sobre la Cuestión de las Islas Malvinas.
(*) Observatorio Malvinas, Atlántico Sur y Antártida de la Universidad Nacional de Rosario.