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Retiraron del Museo Malvinas una de las históricas bandera del Operativo Cóndor

En vísperas del 60° aniversario de la gesta que desafió al colonialismo en 1966, el Gobierno nacional descolgó la enseña patria que flameó en las islas y se niega a informar su destino, bajo la excusa de "ordenar el relato".

27 de septiembre de 2026 17:37

Este lunes 28 de septiembre, se cumplen 60 años del Operación Condor; de una acción de 18 jóvenes militantes encabezados por Dardo Cabo, desviaron un avión Douglas DC-4 de Aerolíneas Argentinas y aterrizarlo en una pista de carreras de caballos en Puerto Argentino.

A escasas horas de conmemorarse el 60° aniversario de una de las acciones de afirmación soberana más audaces del siglo XX, el Gobierno nacional consumó un nuevo y gravísimo acto de desmalvinización. De manera silenciosa y sin dar precisiones sobre su paradero ni sobre su estado de conservación, las autoridades retiraron del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur la histórica bandera argentina que flameó en suelo malvinense el 28 de septiembre de 1966 durante el mítico Operativo Cóndor.

La denuncia fue visibilizada por los propios trabajadores del Museo y por los Excombatientes. La decisión se ejecutó bajo la actual conducción del coronel retirado que responde a la vicepresidenta Victoria, Villaruel Esteban Vilgré Lamadrid; desatando el inmediato repudio de la comunidad de veteranos de guerra, profesionales de la cultura y la ciencia, y de los organismos que custodian el patrimonio nacional.

El Operativo Cóndor: cuando la juventud izó la soberanía

La pieza sustraída de la mirada pública no es un objeto protocolar de museo. Es una de las siete banderas que 18 jóvenes militantes encabezados por Dardo Cabo llevaron a nuestras islas tras desviar un avión Douglas DC-4 de Aerolíneas Argentinas y aterrizarlo en una pista de carreras de caballos en Puerto Argentino. Aquella acción marcó a fuego el reclamo imprescriptible de soberanía popular y expuso la ocupación británica ante los ojos del mundo entero.

Desde la inauguración del Museo Malvinas, esa enseña representó uno de los testimonios materiales más valiosos de la resistencia anticolonial. Una osadía de aquellos jóvenes de 1966 que tiene un paralelismo con el coraje de los jugadores de la Selección Argentina que desplegaron el trapo con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" en el Mundial.

La excusa oficial de "ordenar el relato"

Ante el escándalo, desde la Secretaría de Cultura que encabeza Leonardo Cifelli intentaron despegarse de la orden directa, atribuyendo la medida a la dirección del museo en coordinación con la Cancillería. Sin embargo, los argumentos esgrimidos desnudan el verdadero trasfondo ideológico de la censura.

Desde los despachos oficiales justificaron la medida alegando un "proceso de ordenamiento y transformación" que busca revisar los contenidos exhibidos bajo la premisa de que "ningún episodio político coyuntural ocupe el lugar que corresponde a la cuestión histórica y soberana". Tratar de "episodio coyuntural" a una acción histórica que cumplirá 60 años y que ratificó la pertenencia territorial argentina no hace más que confirmar el intento sistemático del oficialismo por vaciar de contenido combativo y popular la Causa Nacional.

Exigen la inmediata restitución

El rechazo a la maniobra fue categórico. El Centro de Excombatientes de las Islas Malvinas (CECIM) de La Plata intimó formalmente a la dirección del museo a garantizar la "inmediata y adecuada conservación, identificación y custodia, así como la preservación de toda documentación" y exigió que el paño patrio vuelva de forma urgente a exhibición pública, recordando que "la bandera constituye un testimonio material viviente de nuestra historia y de la reivindicación de soberanía sobre las islas Malvinas".

Mientras el presidente Javier Milei pronunciaba un discurso en defensa de la soberanía de Malvinas en la Asamblea General de la ONU, puertas adentro su gestión continúa el trabajo sucio de invisibilizar los símbolos más sagrados de la soberanía.

Primero intentaron censurar la bandera del pueblo en los estadios; ahora esconden la bandera de los jóvenes que pisaron y recuperaron simbólicamente las islas en 1966. La memoria popular, sin embargo, no se archiva en un depósito ni se borra por decreto.

 

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