La Cuestión Malvinas se instaló formalmente en el centro del debate político de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Durante su disertación de este martes en la sede central del organismo multilateral, el flamante primer ministro británico, Andy Burnham, expuso la postura intransigente de Londres al trazar una polémica analogía entre la guerra en Ucrania y la histórica controversia en el Atlántico Sur, advirtiendo que el Reino Unido apelará al “poder duro” para evitar cualquier alteración del orden territorial en el archipiélago.
En el tramo más severo de su discurso, Burnham remarcó que Westminster continuará incrementando su presupuesto de defensa para enfrentar los desafíos que acechan a Occidente y sostuvo que su administración estará “firme contra cualquier amenaza al orden de la ley”.
“No solo de Rusia, sino de otros, inclusive cuando amenazan los derechos de los territorios británicos para permanecer británicos, como es en el caso de las Islas Malvinas”, enfatizó el premier laborista, condicionando la soberanía al principio de autodeterminación de la población implantada y agregando: “Trabajaremos incesantemente para construir nuestro poder duro, nuestra disuasión, pero no jugaremos el juego de Rusia”.
La réplica argentina: usurpación colonial y llamado a negociar
Las afirmaciones del líder británico motivaron una inmediata reacción del Palacio San Martín. El canciller Pablo Quirno solicitó la palabra a la Secretaría General de la ONU y ejerció el derecho a réplica de la República Argentina, desarticulando el paralelismo trazado por Downing Street.
Quirno recordó en el recinto que la controversia tiene su origen material e histórico en el despojo por la fuerza perpetrado hace casi dos siglos: “La ocupación data de 1833, cuando fuerzas del Reino Unido ocuparon las Islas Malvinas quebrantando la integridad territorial del país y expulsando a las autoridades y la población argentinas legítimamente establecidas”.
Frente a la invocación de Burnham a la disuasión bélica, el jefe de la diplomacia nacional remarcó el apego invariable al derecho internacional:
- Disposición al diálogo pacífico: “Argentina tiene plena disposición a reanudar negociaciones bilaterales y reafirma su compromiso con la solución pacífica de la controversia”, subrayó el canciller, conminando a Londres a acatar las resoluciones del Comité de Descolonización.
- Cese de las medidas unilaterales: “Instamos al Reino Unido a cumplir con sus obligaciones en materia de descolonización y a cesar de inmediato sus incumplimientos de derecho internacional”, remarcó en implícita alusión a la prórroga ilegal de licencias petroleras y a la explotación de recursos.
- Mandato constitucional: En el cierre de su intervención, Quirno sentenció que las islas “son parte integrante del territorio nacional. Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”.
La cumbre Trump - Burnham y el silencio sobre el reclamo argentino
La escalada verbal en el plenario de la ONU se produjo pocas horas después de que Donald Trump y Andy Burnham mantuvieran su primer cara a cara en Manhattan. El cónclave bilateral —que se extendió más de 30 minutos y fue calificado como muy positivo por ambas administraciones— dejó una certeza y múltiples incógnitas para la delegación nacional.

Fue el propio Burnham quien confirmó públicamente ante la prensa que las Islas Malvinas formaron parte de la agenda tratada a solas con el presidente de los Estados Unidos, en una mesa que también abordó la agenda comercial, la guerra en Europa del Este, Oriente Medio y la política migratoria. Tras la reunión, Trump elogió al premier británico catalogándolo como un “hombre de negocios nato” y ponderó la solidez estratégica de la alianza bilateral.
Sin embargo, para las expectativas del Gobierno argentino, la cumbre angloamericana arrojó un resultado magro:
1. Sin definición formal de Washington: Pese a los trascendidos de agosto que indicaban una supuesta “revisión” de la política exterior estadounidense sobre el Atlántico Sur y a las declaraciones de Trump en Dublín sobre un «desastre potencial», el mandatario norteamericano evitó cualquier manifestación pública en apoyo al reclamo soberano argentino.
2. Exposición de la postura de Londres: Burnham aprovechó el cónclave para blindar la posición colonial británica ante la Casa Blanca, frenando cualquier tentativa de injerencia inmediata en favor de Buenos Aires.
3. El tablero que recibe a Milei: Aunque la inclusión del diferendo en el diálogo directo de las dos potencias anglosajonas confirma que la presión argentina logró elevar la visibilidad del litigio, deja a la administración libertaria sin el aval explícito que pretendía exhibir.
Con este escenario de polarización diplomática abierta y con la pulseada extractiva al rojo vivo tras la cautelar de Río Grande y la prórroga unilateral de licencias en las islas, el presidente Javier Milei hablará este mediodía ante la Asamblea General. A las 12:00 (hora argentina), el mandatario subirá al atril de las Naciones Unidas con la misión de profundizar el reclamo soberano y responder, de forma directa, a la retórica militarista ensayada por el primer ministro británico.