La fuerte reacción institucional de la Confederación Nacional de Veteranos de Guerra de Malvinas generada tras la polémica exposición del VGM Alejandro Diego en la Universidad británica de Manchester —donde propuso un esquema inconstitucional de tres banderas, soberanía compartida y la creación de una provincia autónoma para los isleños— ha consolidado un frente nacional de resistencia inquebrantable. A la masiva convocatoria lanzada por el Centro de Excombatientes de Malvinas en Ushuaia que conduce Juan Carlos Parodi, se sumó de manera contundente el pronunciamiento de la Confederación Nacional, sellando el repudio unánime de todo el país.
El respaldo de la máxima entidad de veteranos a nivel federal no solo valida la alarma encendida desde la legítima capital de Malvinas, sino que profundiza el análisis técnico y político para desarmar lo que consideran una flagrante amenaza a la integridad nacional.
El rechazo de la Confederación Nacional
A través de su documento oficial, firmado por su presidente Ramón Jesús de León y su secretario Oscar Vásquez, la Confederación Nacional desarmó minuciosamente las falacias jurídicas e históricas que el portal Infobae intentó naturalizar a través del relato de Diego:
- Inexistencia de la soberanía compartida: La entidad federal fue categórica al dictaminar que no existe soberanía compartida posible sobre un territorio colonialmente ocupado. Cualquier intento de coadministración o de otorgar estructuras políticas diferenciadas no hace más que relativizar el legítimo reclamo soberano argentino.
- La falacia de la autodeterminación: La Confederación recordó que no existe un "derecho de autodeterminación" válido derivado de una población implantada por la potencia ocupante. El conflicto es una disputa de soberanía y descolonización enmarcada en la Resolución 2065 de la ONU, la cual exhorta a ambos países a negociar pacíficamente considerando únicamente los intereses de los habitantes, pero jamás sus deseos políticos de independencia encubierta.
- El rechazo al falso "pragmatismo": Frente a los argumentos de Diego de que "en 193 años de buscar el todo no tenemos nada", la conducción nacional advirtió que no existe pragmatismo legítimo cuando lo que se pone en discusión es la integridad territorial de la Nación. Modificar la percepción internacional del conflicto para transformarlo en un problema administrativo o una simple disputa de percepciones es hacerle el juego al invasor.
- Ataque directo a la estructura federal: El pronunciamiento enfatiza que las propuestas presentadas en Manchester impactan directamente y de forma negativa en la estructura federal de la República Argentina, ya que la Constitución establece de manera taxativa que la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes es irrenunciable.
El desmembramiento de Tierra del Fuego como estrategia colonial
La Confederación Nacional coincidió plenamente con la advertencia del Centro de Excombatientes de Malvinas en Ushuaia respecto al peligro inminente sobre el mapa fueguino. Al pretender crear "provincias autónomas" o "estructuras de autogobierno reforzado" en el archipiélago, estas propuestas violan tanto la Constitución Nacional como la Constitución de la Provincia de Tierra del Fuego.
Lejos de ser una solución "moderna", este tipo de planteos fragmenta territorialmente a una provincia argentina en funciones y busca forzar la aceptación de la ocupación colonial británica como si fuera una realidad institucional legítima. Quienes operan estas ideas, buscan aislar la jurisdicción geopolítica de Tierra del Fuego para dejar el Atlántico Sur a merced de los acuerdos comerciales de las potencias.
Malvinas no se negocia en secreto
El posicionamiento unificado del Centro de Ushuaia y de la Confederación Nacional, deja una lección contundente a las terminales mediáticas y diplomáticas que pretenden testear la entrega de cara a los próximos años: el pueblo argentino jamás renunció ni renunciará a sus derechos soberanos.
