
Lo que el Gobernador Gustavo Melella calificó hace semanas como "mentiras" y "operaciones pagas" en diálogos privados con este medio, hoy es la tapa de los principales diarios del país. La intervención del Puerto de Ushuaia por parte de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) ya no es una advertencia administrativa: es un hecho consumado que despoja a Tierra del Fuego de su activo más estratégico por, al menos, los próximos 12 meses.
La verdad sobre los documentos: 20 días de negación oficial
El martes 20 de enero, la Resolución 4/2026 de la ANPyN, firmada por Iñaki Arreseygor, oficializó lo que Agenda Malvinas venía denunciando con base en la Nota NO-2025-139247837. Durante tres semanas, la gestión de FORJA intentó sostener un relato de normalidad mientras los cimientos del muelle —literalmente— se desmoronaban.

El gobernador Melella, quien llegó a acusar al director de este medio de "repetir mentiras", hoy se encuentra frente a una realidad técnica y jurídica que sus funcionarios no pudieron rebatir ante los inspectores nacionales.
Los hallazgos del "Vaciamiento": Pelucas, termos y pilotes rotos
La intervención nacional ha sacado a la luz detalles que superan la desidia técnica para rozar el escándalo administrativo. Además de los ya revelados pilotes cortados en el Sitio 3 y el desvío de $1.411 millones a la OSEF, la auditoría nacional detectó:
1. Tercerización Insólita: La administración de Roberto Murcia tercerizó registros de ingresos y compras en una empresa cuya habilitación comercial declara la venta de "paraguas, termos y pelucas".
2. Desinversión Crónica: Mientras el puerto es el corazón de la temporada récord de cruceros, la provincia destinó solo el 1,3% de su presupuesto a obras, mientras que el 33% de los fondos se licuaron en subsidios ajenos a la actividad portuaria.
La sombra de la privatización y el rol de la Prefectura
Bajo el nuevo esquema, la Prefectura Naval Argentina asumirá un rol central en la seguridad operativa, mientras que las gerencias técnicas seguirán en manos de personal fueguino, pero bajo las órdenes directas de la Nación.
Esta intervención es vista por diversos analistas como el primer paso hacia una privatización de los servicios portuarios o la entrega del Polo Logístico Antártico a intereses extranjeros, una posibilidad que este medio advirtió desde la primera entrega de esta serie. La pérdida del manejo del puerto significa que Tierra del Fuego deja de tener voz propia en la logística del Atlántico Sur y la Antártida.
Reivindicación de Agenda Malvinas
La confirmación de la noticia por parte de medios como Ámbito Financiero e Infobae pone de relieve que la información publicada por este medio tenía fundamentos sólidos y verosimilitud total.
Cuando el poder político intenta silenciar al periodismo con acusaciones de dádivas o "funcionalidad" a intereses oscuros, la mejor respuesta es el tiempo y los documentos. Hoy, la provincia pierde su puerto, no por la "maldad" de una intervención externa, sino por la inaptitud, la falta de transparencia y el desvío sistemático de recursos de una gestión que prefirió el ataque personal antes que la reparación de los pilotes que sostienen nuestra soberanía.
El futuro: La soberanía en suspenso
La intervención es prorrogable. Melella ha anunciado que irá a la Justicia, pero con un puerto que tiene una "anemia de inversión" del 98% y un historial de desvíos probados, el camino judicial parece más una maniobra de distracción que una solución real.
Tierra del Fuego inicia hoy su etapa más amarga en términos marítimos: ser un espectador de lujo en su propio muelle, mientras las decisiones estratégicas sobre Malvinas y la Antártida vuelven a tomarse en los despachos de la Ciudad de Buenos Aires, a 3.000 kilómetros de distancia.