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Seis aeronaves volaron este domingo desde Punta Arenas a la Antártida

Un monitoreo satelital realizado por Agenda Malvinas registró una sincronizada y masiva operación aérea hacia el continente blanco con aeronaves científicas, logísticas y comerciales de soporte polar. El aeropuerto chileno Carlos Ibáñez del Campo reafirma su rol como nodo estratégico indiscutido en la región, en contraste con las postergadas aspiraciones argentinas.

26 de octubre de 2026 16:02

A través del rastreo de radar de Flightradar24, Agenda Malvinas documentó la operación simultánea de al menos seis aeronaves polares de mediano porte.

Un intenso movimiento sobre las aguas del Mar de Hoces (Pasaje de Drake) y la Península Antártica marcó el inicio formal de la temporada antártica 2026/2027 en los campos de la ciencia, la logística polar y las expediciones. A través del rastreo de radar de Flightradar24, Agenda Malvinas documentó la operación simultánea de al menos seis aeronaves polares de mediano porte en tránsito hacia el sur, todas despegadas o articuladas desde la cabecera del Aeropuerto Internacional Presidente Carlos Ibáñez del Campo, en Punta Arenas (Chile). 

La sincronía del desplazamiento refleja los extensos vuelos transcontinentales que estas máquinas completaron a lo largo de las semanas previas. Provenientes de latitudes boreales —tras recorrer América de norte a sur y, en el caso de las unidades británicas, cruzar el Ártico y el Atlántico—, las tripulaciones aguardaron ventanas meteorológicas favorables en el extremo continental sudamericano para iniciar el cruce hacia los témpanos antárticos.

Radiografía de las seis aeronaves detectadas 

El seguimiento de las matrículas y modelos específicos permitió identificar las tres grandes patas operativas del despliegue: el apoyo a programas gubernamentales polares, la prospección geofísica y la logística comercial/turística especializada.



1.    VP-FBQ (De Havilland Canada Dash 7 – British Antarctic Survey): El cuatrimotor insignia del instituto antártico estatal británico (BAS). Con base principal en Rothera, actúa como el puente troncal de transporte de pasajeros y carga científica entre Sudamérica y la base británica, además de enlazar con pistas en las Islas Malvinas durante la campaña estival.

 

2.    VP-FBC (DHC-6-300 Twin Otter – British Antarctic Survey): Bimotor equipado con esquíes para nieve y hielo, pieza fundamental del BAS en el enlace intra-antártico, transporte de campamentos de campo y apoyo a la investigación glaciológica británica.

 

3.    C-GJKB (Basler BT-67 – Kenn Borek Air): La firma canadiense Kenn Borek Air, referente global indiscutido en aviación polar extrema, opera estos legendarios Douglas DC-3 modernizados con turbohélices Pratt & Whitney. Es fletado anualmente por diversos programas polares nacionales y empresas de expedición (como Antarctic Logistics & Expeditions - ALE) para abastecer campamentos profundos en el continente.

 

4.    C-GGSU (Basler BT-67 – CGG Aviation): Aeronave configurada con sensores e instrumental electromagnético y magnetométrico. Su presencia responde a prospección geofísica, mapeo geológico y mediciones aéreas de alta precisión sobre la masa de hielo y la corteza antártica.

 

5.    C-FDHB (DHC-6-300 Twin Otter – Kenn Borek Air): Otro bimotor especializado de la contratista canadiense. El registro de seguimiento constata su trayectoria avanzada descendiendo por el eje de la Península Antártica tras pasar el archipiélago de las Shetland del Sur, cumpliendo tareas de enlace táctico e inserción en campamentos estivales.

 

6.    C-GVKB (Basler BT-67 – Kenn Borek Air): Tercera unidad del pool logístico de Kenn Borek detectada internándose profundamente hacia el sur de la península. Su capacidad de carga y autonomía lo convierten en el caballo de batalla del soporte logístico comercial, traslado de expediciones y abastecimiento de estaciones científicas internacionales.

 

La consolidación de Punta Arenas frente al rezago argentino 

Más allá del valor técnico de las operaciones, la imagen de un enjambre de aeronaves polares despegando de manera continuada desde Punta Arenas desnuda una realidad geopolítica y logística incontrastable. 

La terminal magallánica de Ibáñez del Campo continúa consolidándose como el principal hub de conexión aérea hacia la Antártida para los programas científicos del hemisferio norte, la actividad británica en el sector que disputa con nuestro país y la multimillonaria industria del turismo antártico y expedicionario. Chile ha logrado articular servicios de rampa eficientes, exenciones, capacidad de almacenaje de combustible antártico y hotelería técnica adaptada a los requerimientos de los grandes operadores internacionales. 

Mientras tanto, la Argentina —a través de Ushuaia, y en menor medida Río Gallegos— mantiene una preeminencia casi exclusiva en el turismo marítimo de cruceros, continúa rezagada en la captación de la logística y el tráfico aéreo antártico. Los proyectos orientados a convertir a Tierra del Fuego en un verdadero polo logístico integral intermodal no han pasado, en su gran mayoría, del terreno declarativo y los discursos de ocasión, dejando que la infraestructura y el dinamismo operativo sigan radicados del lado chileno de la cordillera. 

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