
Donald Trump amenaza con invadir Groenlandia bajo una renovada "Doctrina Monroe" que prioriza el saqueo de recursos estratégicos. La Casa Blanca busca el control absoluto de sus vastas reservas de tierras raras, petróleo y gas, vitales para la hegemonía tecnológica frente a China. Invocando una "seguridad nacional" que ignora el derecho internacional, Washington pretende convertir la isla en un enclave militar para dominar las nuevas rutas del Ártico. Este avance neocolonial está desatando una crisis sin precedentes, empujando a Europa a un despliegue defensivo contra su propio aliado.

En este escenario, bajo el nombre de "Operación Resistencia Ártica" (Arctic Endurance), varios países europeos han comenzado a desembarcar tropas en Groenlandia. Lo paradójico y grave es que el objetivo no es disuadir a Rusia o China, sino enviar un mensaje de soberanía frente a la prepotencia de la administración Trump.
1. El Despliegue: Unidades y Especialidades
Aunque los números iniciales son simbólicos, la calidad de las tropas indica que se preparan para una resistencia de alta intensidad en condiciones extremas:
- Dinamarca: Ha movilizado de urgencia aviones de carga Hércules y está reforzando su presencia con patrullas de la Unidad Sirius (especialistas en trineos de larga distancia y supervivencia ártica). Han anunciado una inversión de 6.000 millones de euros para satélites, drones y nuevos buques.
- Francia: El presidente Macron envió un destacamento de Tropas de Montaña (Chasseurs Alpins), especialistas en combate en climas gélidos y terrenos escarpados.
- Alemania: La Bundeswehr ha desplegado una unidad de reconocimiento (13 efectivos iniciales) que llegó a Nuuk en un Airbus A400M para coordinar la logística defensiva.
- Suecia y Noruega: Han enviado oficiales de operaciones especiales y expertos en guerra ártica para integrarse en el comando danés.
- Reino Unido: A pesar de su ambigüedad, ha enviado oficiales de enlace, quedando atrapado entre su alianza con Trump y su responsabilidad en el flanco norte.
2. La OTAN en Cuidados Intensivos
Este hecho rompe el corazón de la Alianza Atlántica. Es la primera vez en la historia que el Artículo 5 (defensa colectiva) se ve amenazado desde dentro.
- La paradoja: Los países europeos están desplegando tropas para evitar que el miembro más poderoso de la alianza (EE. UU.) cometa un acto de agresión territorial contra un estado miembro (Dinamarca).
- El vacío de Bruselas: Mientras la OTAN deriva las preguntas a las autoridades danesas, el sentimiento en Europa es que la Alianza ha muerto de facto si Washington decide actuar unilateralmente.

3. El Interrogante: ¿Qué pasa si Trump decide invadir?
Si la administración Trump decide pasar de la retórica a la acción (se habla de que asesores como Stephen Miller ya habrían pedido planes a fuerzas especiales), el escenario sería de caos global:
1. Enfrentamiento Fratricida: Veríamos, por primera vez, fuego entre tropas de la OTAN. ¿Dispararían los soldados estadounidenses contra los Chasseurs Alpins franceses o los comandos daneses en suelo groenlandés?
2. La "Doctrina Donroe": Los analistas ya hablan de una nueva versión de la Doctrina Monroe, donde EE. UU. reclama el Ártico como su zona de exclusión absoluta, eliminando cualquier vestigio de derecho internacional.
3. El Fin de la Hegemonía del Dólar y las Alianzas: Una invasión provocaría sanciones europeas inmediatas contra EE. UU., forzando a Europa a unirse al bloque de los BRICS o a crear una arquitectura financiera y militar propia, terminando definitivamente con el orden de la posguerra.
Sin lugar a dudas, este es el punto máximo de la contradicción colonial: el imperio ya no respeta ni a sus "socios". Si Groenlandia cae, no habrá territorio en el mundo —incluidas nuestras Malvinas o la propia Antártida— que esté a salvo de la "necesidad estratégica" de la potencia del Norte.