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El Pacto de Santiago: 60 razones para no creerle a Chile sobre Malvinas

Mientras el presidente Kast le declaraba a Javier Milei su apoyo por la Causa Malvinas, Chile y el Reino Unido acordaban un plan maestro de 60 puntos en materia espacial, de defensa y desarrollo antártico.

6 de mayo de 2026 14:00

Reunión del 29 de abril, entre el nuevo embajador de Reino Unido ante la República de Chile, David William Concar y el General del Aire chileno, Hugo Rodríguez González.

La diplomacia de las formas, suele ser una coreografía diseñada para el engaño. El pasado lunes 6 de abril, el presidente de Chile, José Antonio Kast, declaró en Buenos Aires su "apoyo" a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Sin embargo, apenas 23 días después, el 29 de abril, la realidad se encargó de enterrar ese discurso en el edificio de la Comandancia en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile (FACh).

Allí, el General del Aire Hugo Rodríguez González recibió al nuevo embajador británico, David William Concar. No fue un saludo protocolar más; fue la reafirmación de una alianza de casi dos siglos que, lejos de enfriarse por el reclamo argentino, atraviesa su momento de mayor dinamismo y profundidad operativa.

La agenda oculta: 60 actividades contra la soberanía argentina

Mientras Argentina celebra tímidas declaraciones conjuntas, el Reino Unido y Chile ejecutan un plan maestro de interoperabilidad. Los datos publicados recientemente son demoledores:

  • Agenda 2026: Ambos países han acordado realizar cerca de 60 actividades conjuntas de defensa durante este año. Esto incluye ejercicios combinados, entrenamiento avanzado y, lo más sensible para nuestro país, logística antártica.
  • Interoperabilidad Total: El Reino Unido no solo le vende armas a Chile; está integrando sus fuerzas. A través del Proyecto Prado, la FACh y la Royal Air Force (RAF), junto al King’s College London, operan en conjunto para dominar escenarios complejos, especialmente en la Antártida.

El Embajador Concar: El hombre de la RAF en Santiago

El nuevo embajador británico, David William Concar, no es un diplomático de carrera convencional. Su despliegue en la reciente FIDAE 2026 dejó claro su objetivo: consolidar a Chile como el socio estratégico del Reino Unido en el Pacífico Sur y el acceso a la Antártida. La transferencia de "expertise" británica hacia la FACh en materia espacial y antártica no es un regalo; es el pago por mantener a Chile como el portaaviones logístico y político de Londres en la región.

La traición logística y el campo científico

Una publicación de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) del 30 de abril y un artículo de Luis Andrés Lautaro divulgado en Defensa.com en el día de ayer; confirma lo que Agenda Malvinas viene denunciando: la relación trasciende lo militar.

1.   Proyección Espacial y Antártica: El Reino Unido está siendo el tutor del desarrollo del Sistema Nacional Satelital de Chile. Esto le da a Londres una ventana de observación y datos privilegiada sobre el Atlántico Sur y el Sector Antártico Argentino.

2.   Punta Arenas y el Sir David Attenborough: Esta colaboración estrecha es la que permite que buques británicos naveguen con bandera ilegal por aguas compartidas y que aviones militares de la RAF usen bases chilenas como si fuesen propias.

La estructura del Estado chileno vs. el discurso de Kast

Aquí radica la respuesta a nuestro interrogante inicial: ¿Por qué no creerle a Kast? Porque el presidente de Chile no manda sobre la inercia histórica de sus fuerzas armadas ni sobre el Foreign Office británico.

Mientras Kast desparramaba elogios y palabras de apoyo a la Argentina por Malvinas en la Rosada, la FACh prepara su Reunión Anual de Directores de Operaciones en el Reino Unido para octubre de 2026. Y luego, cuando el canciller chileno minimiza la superposición de mapas, sus generales coordinan con el embajador británico la "interoperabilidad" en la Antártida.

El aliado vecino del usurpador

La diplomacia británica ha logrado lo que mejor sabe hacer: mantener la estética de la buena vecindad con Argentina mientras construye una muralla de acero y cooperación tecnológica con Chile.

Para la Argentina, la "política de Estado" de Chile sobre Malvinas es un mito de exportación. La verdadera política de Estado chilena es la que se firma en los despachos de la FACh: 60 ejercicios anuales con el Reino Unido, intercambio de inteligencia espacial y el soporte logístico al colonialismo.

Argentina debe despertar: un país que coordina su defensa y su proyección antártica con el usurpador de nuestras islas no es un aliado. Es, por definición y por historia, el socio estratégico de nuestro enemigo.

 

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