Proveniente de la base antártica de Rothera, el buque polar británico RRS Sir David Attenborough ha concretado su arribo al puerto chileno de Punta Arenas. Según confirman los registros de seguimiento marítimo de la plataforma Marine Traffic, la embarcación con bandera de las "Falklands" amarró en la terminal magallánica el pasado sábado 3 de enero a las 23:14 horas, cumpliendo así una nueva etapa de su despliegue logístico en el extremo sur.

Sin embargo, el arribo del buque está marcado por un profundo interrogante sobre la ruta elegida para ascender desde Rothera hasta el puerto chileno. Hasta el momento, existe un hermetismo absoluto sobre el derrotero exacto de la nave, sin que se haya podido confirmar si la embarcación optó por la ruta del Pacífico o si, por el contrario, repitió el polémico trayecto por el Atlántico.
La Incógnita: ¿Pacífico o Estrecho de Le Maire?
La gran duda que rodea a este movimiento es si el rompehielos navegó por aguas internacionales o si ingresó en aguas de jurisdicción argentina. De haber elegido la ruta atlántica, el buque habría tenido que pasar por el este de la Isla de los Estados o, en una maniobra de mayor provocación, atravesar el Estrecho de Le Maire —el pasaje de solo 27 kilómetros que separa la Isla Grande de Tierra del Fuego de la Isla de los Estados—.
Posterior a este cruce, el ingreso a Punta Arenas se habría realizado por la boca oriental del Estrecho de Magallanes, navegando frente al Hito 1 custodiado por la Armada Argentina. Este recorrido, que el buque ya realizó en temporadas anteriores, pone a prueba la capacidad de monitoreo y la voluntad de protesta de las autoridades nacionales, dado que implica la circulación de un pabellón colonial en áreas de sensibilidad soberana extrema.
Silencio en los Organismos de Control
A pesar de la importancia geopolítica de este movimiento y de las consultas efectuadas hace 48 horas atrás por Agenda Malvinas al área de prensa de la Prefectura Naval Argentina, estas no han brindado información sobre el itinerario desarrollado por de la nave durante su tránsito. Si el barco "cortó camino" por aguas interiores argentinas o si respetó los límites internacionales es clave para determinar si existió una nueva violación a la soberanía territorial.
La presencia del Sir David Attenborough en Punta Arenas es un hecho consumado. Lo que resta definir, y lo que las autoridades aún no aclaran, es si el Estado argentino permitió, una vez más, que la bandera de la usurpación flameara sin impedimentos entre las costas de la Isla Grande de Tierra del Fuego.