Lo que comenzó como un acto de rebeldía popular frente al intento de censura de la FIFA, del gobierno británico y de las autoridades de Seguridad de la Casa Rosada ha terminado por consolidarse como un hito indeleble en la historia del deporte y de la soberanía nacional.
En una reunión realizada en el predio de Ezeiza, el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) aprobó por unanimidad que cada 15 de julio se conmemore oficialmente el Día de las Selecciones Nacionales de Fútbol, inmortalizando la gesta ante Inglaterra en el Mundial 2026
Asimismo, la dirigencia del fútbol argentino anunció una medida de enorme valor simbólico y emotivo: la histórica bandera desplegada tras la victoria ante Inglaterra, con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, será entregada formalmente a los excombatientes de la Guerra de Malvinas de Malvinas.
De una sábana a la gloria soberana
Con el paso de los días se reveló el origen humilde y profundamente patriótico de la pancarta que desafió a los aparatos de inteligencia extranjeros y a los manuales disciplinarios de Zúrich. La bandera no fue confeccionada por una multinacional ni por una campaña de marketing; fue hecha de manera artesanal por un grupo de hinchas de Villa Luro utilizando una simple sábana blanca del hotel donde se alojaron, pintura y un pincel.
Ingresada al estadio por los simpatizantes para burlar los insólitos controles de prohibición convalidados en la previa por el Ministerio de Seguridad argentino, la bandera voló al campo de juego envuelta en una botella de plástico apenas se consumó la victoria por 2 a 1.
Giovani Lo Celso la rescató del césped y la desplegó junto a Lisandro Martínez, Cristian "Cuti" Romero y el resto del plantel, regalándole al mundo la postal más imponente del certamen.

El mediocampista Giovani Lo Celso fue uno de los primeros jugadores en tomarla y desplegarla sobre el césped. Poco después, se sumaron otros integrantes del plantel como Lisandro Martínez y Cristian "Cuti" Romero, mientras el resto del equipo acompañó el festejo.
El testimonio de los jugadores y el destino final del símbolo
La narrativa de los propios protagonistas desbarató cualquier intento de la Casa Rosada y de los medios británicos por calificar el hecho como un "error inadmisible" o un simple "exceso". En declaraciones tras el partido, Leandro Paredes remarcó con firmeza: “Y siempre serán argentinas... Somos conscientes de que es una parte triste de nuestra historia y duele. Jugábamos por todo nuestro pueblo”.
Por su parte, Nicolás Tagliafico sintetizó el sentir popular: “No sé quién sacó. Apareció ahí. No sé. A veces no queremos mezclar las cosas, pero la emoción, la victoria, te van llevando a hacer esas cosas. A veces no hace falta decir las cosas. Alcanza con mostrarlas. Mejor que decir, es hacer".
El paño con el que se festejó el triunfo ante Inglaterra —recuperado tras el partido por Patricio Auber, uno de los mozos de la delegación— no descansará en una vitrina corporativa ni en los archivos de la FIFA. Llegará directamente a las manos de los verdaderos custodios de la Patria: los veteranos de guerra que defendieron las islas en 1982.
Con la institucionalización del 15 de julio como el Día de las Selecciones Nacionales y la entrega de la bandera de la victoria ante Inglaterra a nuestros excombatientes, se cierra una lección colectiva inolvidable.
Mientras algunos gobiernos pasan agachando la cabeza ante el poder colonial y las multinacionales, el pueblo y sus deportistas demostraron que la memoria no se negocia y que la causa de Malvinas sigue latiendo en el corazón de la Patria.