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Los deseos de Milei de un protectorado estadounidense en Malvinas

El presidente argentino dice que la Casa Blanca será la "llave que nos va a permitir recuperar Malvinas". Aunque no dice cuál será el precio de esa recuperación; Donald Trump y el Rey Carlos II fortalecen vínculos.

3 de agosto de 2026 19:11

"Estados Unidos necesita un aliado confiable en el Atlántico Sur y nosotros lo somos", afirmó Javier Milei.

Las recientes declaraciones del presidente Javier Milei en Radio Mitre, asegurando que el despliegue y la atención de la Casa Blanca en el Atlántico Sur serán la "llave que nos va a permitir recuperar Malvinas", construyen un arco narrativo que coincide con las especulaciones vertidas por el empresario de medios Daniel Hadad. Sin embargo, las expresiones del presidente, se contradicen frontalmente con los gestos y las expresiones mutuas entre Donald Trump y el Rey Carlos II, quienes terminaron de sepultar cualquier ilusión de un quiebre en la alianza angloestadounidense.

La narrativa Milei-Hadad: El espejismo del "aliado confiable"

El relato instalado desde Infobae por Daniel Hadad sostenía que las supuestas tensiones diplomáticas entre Washington y Londres —derivadas de las restricciones británicas al uso de la base de Diego García durante la escalada con Irán— forzarían a la administración Trump a buscar un corredor alternativo pacificado en el Pasaje de Drake. Según esta hipótesis, el alineamiento ideológico sin matices de la Casa Rosada convertiría a la Argentina en el socio estratégico ideal para que Washington auspiciara una negociación sobre Malvinas.

Esta mañana, Javier Milei terminó de oficializar esa tesis. "Estados Unidos necesita un aliado confiable en el Atlántico Sur y nosotros lo somos", afirmó el mandatario, sugiriendo que la Casa Blanca intervendría ante el Reino Unido para propiciar un acuerdo sobre la soberanía de las islas, o directamente que EE. UU., reemplazaría a la Argentina como socio estratégico, para empujar a Inglaterra a la devolución soberana de Malvinas, a un precio desconocido.

La campana de la discordia: El choque entre la ilusión y la diplomacia real

El relato, la narrativa de la Casa Rosada, choca de frente con la diplomacia real de las potencias anglosajonas. Lejos de consumarse una ruptura por el episodio de Diego García o el debate sobre Groenlandia, el rey Carlos II ratificó personalmente la inquebrantable "relación especial" entre ambas naciones, durante el reciente encuentro del mes de abril en la Casa Blanca.

Como obsequio para el mandatario estadounidense, el Monarca le entregó a Trump la campana original de la conning tower del submarino de la Segunda Guerra Mundial HMS Trump.

"May it stand as a testimony to our nation's shared history and shining future... should you ever need to get hold of us, just give us a ring" / Que esto sea un testimonio de la historia compartida de nuestras naciones y de un futuro brillante... si alguna vez necesita ponerse en contacto con nosotros, solo llámenos”; bromeó el rey Carlos II al entregar la reliquia militar.

El gesto de la corona británica y las bromas compartidas en la mesa de gala revalidaron los lazos entre Washington y Londres, dejando en evidencia que cualquier tirantez coyuntural se resuelve en el marco de una alianza histórica inquebrantable.

La aclaración de Marco Rubio: "Fue tan solo un correo electrónico"

Si la escena del Rey no bastaba para disipar las fantasías locales, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, se encargó de asestar la estocada diplomática final.

Luego de que la filtración de un supuesto borrador del Pentágono encendiera las alarmas en Londres al insinuar que Washington podría quitarle su apoyo diplomático en el Atlántico Sur como represalia por desacuerdos operativos en Oriente Medio, Rubio desestimó categóricamente las versiones en una entrevista concedida al diario británico The Daily Telegraph: "Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado por un correo electrónico. Era simplemente un correo electrónico con algunas ideas", declaró el jefe de la diplomacia norteamericana, desactivando cualquier interpretación sobre un posible giro estratégico a favor de la postura argentina.

La paradoja de los "sueños de protectorado"

A pesar de los disparates e inconsistencias del discurso presidencial, el interés de Estados Unidos por el Atlántico Sur es indiscutible. Sin embargo, no opera como una moneda de cambio a favor de la Argentina.

Tal como lo demuestran las recientes declaraciones de Marco Rubio —quien celebró que "nunca había existido tanta coincidencia política entre Suramérica y los Estados Unidos" la estrategia de Washington no contempla otorgar concesiones territoriales. Por el contrario, aprovecha el alineamiento incondicional para avanzar en un proceso de penetración, apropiación y control en los ámbitos industrial, financiero, tecnológico y militar

Los hechos concretos demuestran que la presencia estadounidense en Suramérica busca contener la influencia pesquera, científica y comercial de China, garantizándose la seguridad en el Pasaje de Drake. Proyectándose desde Ushuaia a la Antártida, pero consintiendo la existencia de la fortaleza militar de la OTAN en Monte Agradable y el avance jurisdiccional y económico del Reino Unido desde las Islas Malvinas, hacia todo el Atlántico Sur occidental.

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