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El Southcom crea una fuerza militar hemisférica con Argentina y 16 naciones más

Será conducida por el General Kevin Jarrard. Las demás son: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá República Dominicana, Bolivia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú y Colombia.

6 de agosto de 2026 10:02

Según el comunicado oficial del Southcom la JTF-WHEM se diseñó para "sincronizar capacidades militares" e "integrar inteligencia, vigilancia y reconocimiento, planificación operativa y coordinación multinacional".

El Comando Sur de los Estados Unidos (Southcom) dio el paso definitivo en su estrategia de control regional. Según reveló una publicación de ayer, del diario La Jornada de México; el Pentágono anunció la puesta en marcha de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental (JTF-WHEM, por sus siglas en inglés), una organización militar supranacional que integra a 18 países de la región —entre ellos la Argentina de Javier Milei— para operar bajo el mando directo de un general de la Infantería de Marina estadounidense, Kevin Jarrard.

La iniciativa, enmarcada en el denominado "Escudo de las Américas" impulsado por la administración de Donald Trump, recupera abiertamente los postulados de la Doctrina Monroe de 1823 ("América para los americanos") para redefinir el rol de las fuerzas armadas latinoamericanas, convirtiéndolas en brazos auxiliares de la inteligencia y la vigilancia de Washington.

El rol de la Argentina: Inteligencia y vigilancia subordinada

Según el comunicado oficial del Southcom emitido desde Florida, la JTF-WHEM se diseñó para "sincronizar capacidades militares" e "integrar inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), planificación operativa y coordinación multinacional". En la práctica, esto legaliza un proceso de intervención tecnológica, comunicacional, de inteligencia y espionaje:

1.    Inteligencia unificada: Los sensores y radares instalados en territorio o plataformas argentinas (como las cámaras WESCAM MX-10 y los aviones B-360ER) alimentarán en tiempo real la red de datos del Comando Sur.

2.    Interoperabilidad por contrato: El uso del Programa 333 y la participación en ejercitaciones como "PANAMAX 2026" (autorizada mediante el DNU 650/2026 para eludir al Congreso) tenían como verdadero fin estandarizar los manuales tácticos argentinos a los requerimientos de los Marines.

3.    Pérdida de autonomía operativa: La fijación de hipótesis de conflicto ya no se decide en Buenos Aires ni en el Congreso de la Nación, sino en la sede de la JTF-WHEM en Florida.

Las dos caras del modelo: Burocracia militar de EE.UU. y militares en Uber

La integración de la Argentina a esta fuerza militar supranacional expone la mayor paradoja de la política de Defensa del gobierno de Milei:

  • Para el Pentágono: La Argentina acepta compromisos multilaterales de vigilancia, cede sus "espacios comunes" en el Atlántico Sur y se endeuda por 400 millones de dólares en misiles AIM-120 AMRAAM para los cazas F-16 (un armamento cuyo software y códigos de activación permanecen bajo control estadounidense y cuyos misiles son fabricados por la misma empresa, Raytheon, que provee al Reino Unido en Malvinas).
  • Para los militares argentinos: El Poder Ejecutivo aplica un recorte presupuestario de más de $59.000 millones de pesos, inmoviliza los buques por falta de combustible, paraliza la jerarquización salarial, provocando pérdidas del 80% del poder adquisitivo del sueldo real, y emite resoluciones para autorizar a soldados, suboficiales y oficiales a manejar un Uber o trabajar en seguridad privada en sus horas libres para no caer bajo la línea de pobreza.

Al mismo tiempo, la avanzada de Federico Sturzenegger para disolver y fusionar la Armada con la Prefectura Naval encuentra ahora su explicación perfecta: para ser parte de la JTF-WHEM, la Argentina no necesita una Flota de Mar disuasiva con capacidad de combate soberano, sino una policía marítima interdictora de cabotaje.

Ejecuciones extrajudiciales y el peligro de la denuncia penal

La publicación de La Jornada añade un elemento sumamente grave: la JTF-WHEM se pone en marcha en medio de una escalada militar agresiva iniciada por el Pentágono que incluye el ataque a lanchas bajo la etiqueta irrestricta de "narcoterrorismo", un esquema denunciado por el propio senador estadounidense Tim Kaine ante la CNN por haber provocado la ejecución ilegal de personas sin juicio previo.

Vincular a las Fuerzas Armadas argentinas a una estructura internacional que ejecuta operaciones al margen del derecho internacional y sin la autorización del Congreso de la Nación agrava exponencialmente la situación judicial del Gobierno nacional. Cabe recordar que la denuncia penal presentada por el diputado Juan Marino y el constitucionalista Eduardo Barcesat (expediente 3303/2026 en el Juzgado Federal Nº10) imputa a Javier Milei, al canciller Pablo Quirno y al ministro de Defensa, Carlos Presti, por abuso de autoridad, incumplimiento de deberes y Traición a la Patria.

El impacto final sobre Malvinas

Al subordinarse a la "Doctrina Donroe" y a la JTF-WHEM, la Argentina renuncia a su doctrina de Defensa Nacional autónoma. Si el Atlántico Sur pasa a ser un "espacio común" vigilado por esta fuerza conjunta conducida por un general de los Marines, el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur queda totalmente desarticulado.

La presencia de la base militar de la OTAN en Monte Agradable y el saqueo de nuestros recursos pesqueros y petroleros ya no son combatidos desde una diplomacia o disuasión soberana; son invisibilizados por un pacto regional donde los EE.UU. —aliado estratégico e histórico de Gran Bretaña— es quien decide quién es la amenaza en el Hemisferio Occidental.

 

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