El presidente de la Dirección Provincial de Puertos de Tierra del Fuego (DPP), Roberto Murcia, admitió ante los micrófonos de FM Centro que la gestión de Gustavo Melella trabajó sistemáticamente para transformar el puerto en una Sociedad Anónima. Lejos de ser una "modernización administrativa", Murcia confesó que el objetivo central era crear una herramienta jurídica para asociarse directamente con el Grupo Mirgor.
Bajo el incisivo interrogatorio de los periodistas Gonzalo Zamora y Carolina Masdeu, el funcionario reconoció que el informe del CFI de 2023 —revelado por Agenda Malvinas— fue el "manual de instrucciones" para una privatización que se intentó ocultar hasta que la prensa la sacó a la luz.
1. El "Socio Privilegiado": El Puerto S.A. con nombre y apellido
Murcia dejó de lado los eufemismos y puso nombre propio a la entrega: Mirgor. Según el funcionario, la DPP buscaba transformarse en una Sociedad Anónima (S.A.) porque "no tenía forma" de asociarse con la empresa de Nicky Caputo para el proyecto del puerto en Río Grande.
Lo que en la entrevista Murcia denominó "herramienta de vinculación" es, en realidad, el paso previo para el desmantelamiento de la gobernanza estatal.
El funcionario admitió que estaban dispuestos a crear una Sociedad Anónima Unipersonal (SAU) para que la administración del puerto de Río Grande quedara en manos privadas, cediendo el control de un activo que manejaría el 60% de la carga que hoy entra por Ushuaia.
Esta revelación es clave del negocio: el proyecto ya tenía y tiene, garantizada una actividad comercial futura masiva, lo que le otorga capacidad propia para financiar inversiones sin necesidad de entregar el control a un privado.
2. La Mentira de la "Escasez" y la Amnesia ante el Colapso
El momento más lapidario de la entrevista ocurrió cuando Zamora leyó textualmente los párrafos del informe del CFI que describen un "estado crítico" y un "colapso operativo" que pone en riesgo la vida humana. La reacción de Murcia fue un intento de desconocer su propia gestión:
Gonzalo Zamora: “Se observa un estado crítico... falta de inversión sostenida... colapso operativo. ¿Eso está presente en ese informe, Roberto?”
Roberto Murcia: “Bueno, la verdad que no... no lo tengo presente, Gonzalo”.
Esta "amnesia" sobre un documento que él mismo proveyó al CFI es escandalosa. Al intentar minimizar el diagnóstico calificándolo como "escasez de infraestructura" en lugar de "infraestructura en mal estado", Murcia incurre en una acción deliberada de negar la realidad que ellos mismos documentaron para forzar la privatización.
La contradicción es fatal: si el puerto era y es superavitario y exitoso, ¿por qué presentarlo como una ruina ante el CFI?, ¿o era para justificar la entrada de capitales privados?
3. Los gustos de Murcia: “Hacer el negocio con los privados”
Zamora planteó una duda que desarma el relato oficial: si la DPP tiene ingresos multimillonarios y es un capital construido por medio siglo de inversión pública tanto del puerto como de la propia ciudad de Ushuaia como marca y destino internacional mundial, ¿por qué no tomar un crédito propio de "50 palos verdes" para hacer las obras en lugar de entregar el negocio?
Murcia no pudo responder con solvencia. Admitió que la DPP sí tiene volumen para tomar deuda, pero insistió en que a él "le gustaría" tener una sociedad para "hacer el negocio en conjunto" con los privados. Esta respuesta confirma nuestra tesis, la de Agenda Malvinas: el Gobierno no buscó ni busca eficiencia, busca transferir el lucro cesante de décadas de inversión pública a manos de socios estratégicos, donde el Estado solo cobraría un canon mientras el privado se queda con el corazón de la logística marítima y antártica.
4. La Reunión a Puertas Cerradas en la Legislatura
Finalmente, Murcia confirmó que existió una reunión privada en la Legislatura con legisladores y el Fiscal de Estado. El funcionario evitó dar detalles de lo conversado bajo siete llaves, reforzando la sensación de que el proceso privatizador se cocinó de espaldas a la sociedad hasta que los informes del CFI y las preguntas de la prensa los obligaron a dar la cara.
La entrevista de FM Centro ha desnudado que la gestión Melella opera con una doble vara: defiende la soberanía en los discursos, pero en los papeles diseña Sociedades Anónimas para "asociarse" con holdings como Mirgor.
Está claro que el proyecto político le salió mal. Muy mal. El régimen libertario les arrebató el puerto, el plan, los negocios, los clientes y el multimillonario ingreso de fondos del primer puerto mundial de cruceros a la Antártida.
Detrás de la postal cotidiana que represente para la ciudad, el Puerto de Ushuaia no está en crisis por falta de fondos, sino por una vocación deliberada de entrega que ya no pueden seguir ocultando. El puerto no se pretende privatizar por necesidad; Melella, Urquiza, Murcia, y todos los demás que no dan la cara pero que están; lo quieren entregar por convicción.