En la Argentina el fuego no solo quema biomasa; quema derechos y jurisdicciones. El mapa del Conicet publicado esta mañana en la nota de Agenda Malvinas: “Argentina tiene 13 millones de hectáreas extranjerizadas”; confirma que esta situación no es un evento aislado, sino un plan sistemático que hoy encuentra en la gestión de Javier Milei su fase de consolidación normativa.

El ciclo del extractivismo inmobiliario y minero
El esquema es tan repetitivo como impune:
1. El Incendio: Se producen focos intencionales en áreas prístinas, nacientes de ríos o zonas con recursos minerales (como sucede en Malargüe o la zona de El Bolsón y Esquel).
2. La Degradación Jurídica: Una vez que el bosque ha desaparecido, comienza la presión para modificar el uso del suelo. Aquí es donde entra la avanzada del Ejecutivo actual, que busca perforar la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego.
3. La Extranjerización: Con el terreno "limpio" y las trabas legales eliminadas por DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA, el suelo es adquirido por firmas extranjeras —principalmente de EE.UU., Italia y España— que hoy ya controlan 13 millones de hectáreas.

La soberanía en los refugios ante conflictos globales
No es casualidad que el informe señale niveles críticos de ocupación en zonas de frontera. Lugares como Malargüe en Mendoza son vistos hoy como "áreas refugio" ante conflictos globales, pero también como reservorios de minerales estratégicos para la transición energética del Norte Global.
Cuando el gobierno facilita que capitales estadounidenses —que ya poseen una superficie mayor a Tucumán— se asienten sobre nuestros acuíferos y cordilleras, está redefiniendo quién tiene el poder de veto sobre el desarrollo argentino. Como bien señala la investigadora Julieta Caggiano, esto reduce drásticamente las capacidades del Estado.
La ocupación mediante la "Pseudo-Legalidad"
La derogación de protecciones bajo el eslogan de la "libertad" no busca atraer inversiones productivas que generen empleo local; busca la captura de bienes comunes. Estamos asistiendo a un proceso de ocupación territorial que, aunque use expedientes y decretos, tiene el mismo efecto que una invasión: la pérdida de control sobre el territorio nacional.
La defensa de las Malvinas es inseparable de la defensa del suelo continental. No se puede clamar soberanía sobre las islas mientras se entrega la cordillera y los ríos por decreto. El mapa del Conicet es la prueba. Que el registro periodístico de Agenda Malvinas no sea el acta de defunción de nuestra integridad territorial.