El portaaviones USS Nimitz (CVN-68), buque insignia del poderío naval estadounidense, ha transformado el litoral chileno -durante la pasada semana- en el epicentro de la actividad geopolítica regional. En el marco de su circunnavegación "Southern Seas 2026", el coloso de 100,000 toneladas no solo ha servido como plataforma de adiestramiento de élite, sino también como escenario para un fuerte gesto de alineamiento político entre Santiago y Washington.
Blue Sky VII: Duelo de halcones sobre el Pacífico
Antes de su arribo a Valparaíso, el Nimitz desplegó ejercicios en el norte de Chile. Durante los días 13 y 14 de abril, las costas de las regiones de Tarapacá y Antofagasta fueron testigos del ejercicio Blue Sky VII. Allí, los cazas F-16 Block 50 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) se midieron en combates aire-aire diurnos y nocturnos contra los F/A-18 Super Hornet y los especializados aviones de guerra electrónica EA-18G Growler del Ala Embarcada 17.

La operación, que incluyó reabastecimiento en vuelo mediante aviones KC-135 chilenos, permitió a los pilotos trasandinos operar en escenarios de alta exigencia contra una de las fuerzas aéreas más avanzadas del mundo, consolidando niveles de interoperabilidad que Chile mantiene bajo estándares OTAN.
El factor político: El presidente Kast a bordo
El componente estratégico alcanzó su punto máximo el pasado jueves 16 de abril. El presidente de Chile, José Antonio Kast, junto a sus ministros de Defensa y Relaciones Exteriores, aterrizó en la cubierta del portaaviones a bordo de un avión C-2A Greyhound.

Desde el puente de mando y la ruidosa cubierta de vuelo, el mandatario chileno observó las maniobras de despegue y aterrizaje de las aeronaves. La visita no fue solo técnica; representó un espaldarazo a la cooperación militar con el Comando Sur en un momento de reconfiguración de fuerzas en el Pacífico Sur. Kast recorrió la nave que, tras 52 años de servicio, encara su último despliegue antes de ser retirada en 2027.
Rumbo al sur: El desafío del Estrecho
Tras su escala en Valparaíso durante la semana del 16 de abril, el grupo de ataque —compuesto por el Nimitz y el destructor USS Gridley (DDG 101)— se prepara para el siguiente gran hito de su travesía: el tránsito hacia el Atlántico.
La Embajada de EE. UU. en Santiago confirmó que el buque continuará su circunnavegación, lo que implica que en las próximas horas pondrá proa hacia los canales australes. El objetivo final de esta navegación es la costa este de los Estados Unidos, pero antes, el Atlántico Sur lo espera para un nuevo capítulo de operaciones combinadas.
Próxima escala: Mar Argentino
La mirada se posa ahora sobre el Atlántico. Según fuentes especializadas como Zona Militar, se espera que para los últimos días de abril, el USS Nimitz ingrese en aguas jurisdiccionales argentinas. Allí, la Armada Argentina ya se prepara para realizar un ejercicio PASSEX, donde las unidades de la Flota de Mar local tendrán la oportunidad de operar junto al gigante nuclear en su despedida definitiva de los mares del sur.