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Groenlandia en la mira de Trump: La parición del neocolonialismo en el siglo XXI

La humanidad ante el nacimiento de un Nuevo Orden Mundial, con un colonialismo que plantea la "seguridad nacional" de EEUU y la "supervivencia" del capitalismo. Trump anunciaría la ocupación en Davos.

14 de enero de 2026 16:28

La Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, lanzó una advertencia: "Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará".

 Lo que en 2019 fue calificado por la prensa internacional como una "excentricidad" de Donald Trump, hoy se ha transformado en una amenaza existencial para el derecho internacional y la paz global. Luego de seis años, el presidente de los Estados Unidos, ha escalado su retórica expansionista al límite: la apropiación de Groenlandia ya no es una oferta de compra, es una declaración de "necesidad de seguridad nacional" que promete formalizar la próxima semana en el Foro de Davos.

Bajo la lógica del "America First", el gobierno estadounidense ha dejado de lado los modales diplomáticos. El vicepresidente J.D. Vance fue tajante al afirmar que Washington llegará "tan lejos como sea necesario" para asegurar el control de la isla, acusando a Dinamarca de "no hacer un buen trabajo" en la defensa de un territorio que —según la visión de la Casa Blanca— es una pieza de ajedrez estratégica frente a Rusia y China.

El botín: Minerales críticos y control ártico

La clave de este conflicto es el saqueo de recursos. Groenlandia no es solo hielo; es el mayor depósito de tierras raras fuera de China, además de poseer reservas estratégicas de uranio, zinc y cobre.

En un 2026 marcado por la voracidad del capitalismo tecnológico y la transición energética del Norte Global, Groenlandia representa la despensa necesaria para sostener el consumismo de las potencias a costa de la soberanía de los pueblos.

"Se rompe la OTAN": La respuesta de Europa

La reacción desde Copenhague ha sido de una gravedad sin precedentes. La Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, ha lanzado una advertencia que hace temblar el tablero de la posguerra: "Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará".

La ecuación es simple: si EE. UU. avanza sobre la integridad territorial de un aliado para imponer su voluntad, el Artículo 5 de la Alianza Atlántica (la defensa mutua) queda herido de muerte. Europa se enfrenta a una encrucijada: someterse al nuevo orden imperial de Trump o romper definitivamente con Washington para buscar una autonomía que hasta hoy parecía imposible.

La resistencia groenlandesa: "No estamos en venta"

Desde Nuuk, el Primer Ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha respondido con la dignidad de un pueblo que conoce el peso del colonialismo: "Basta de fantasías de anexión. Nuestro país no es un objeto de retórica de una superpotencia". Sin embargo, Trump ha ninguneado al líder groenlandés alegando que "no sabe quién es", una muestra clara de la ceguera colonial que ignora la autodeterminación de los pueblos cuando hay recursos de por medio.

Un nuevo orden mundial basado en la fuerza

Este escenario marca el fin de la era del derecho internacional tal como lo conocíamos. Cuando Trump afirma que "mi moral es lo único que puede detenerme, no necesito el derecho internacional", está enviando un mensaje al resto de las naciones, incluyendo a la Argentina y nuestras usurpadas Islas Malvinas: la soberanía ya no es un derecho inalienable, sino un "negocio" o una "concesión" sujeta a la fuerza del más fuerte.

Estamos ante el nacimiento de un Nuevo Orden Mundial donde el colonialismo ya no se disfraza de "misiones civilizadoras", sino de "seguridad nacional" y "supervivencia económica" del capitalismo.

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