La apertura de los mercados este lunes 7 de septiembre en la Bolsa de Valores de Londres (LSE/AIM) y en Tel Aviv (TASE) pondrá a prueba la supervivencia financiera del proyecto Sea Lion. Tras las caídas intradiarias de hasta 10% el viernes, las operadoras Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum enfrentan un escenario decisivo tras la decisión de las tres mayores compañías de servicios del mundo —SLB, Baker Hughes y Halliburton— de negarse formalmente a operar en Malvinas para blindar sus contratos en Vaca Muerta bajo el Decreto 868/26 y el RIGI.
El portazo de las petroleras estadounidenses es una advertencia al mundo y también un mensaje político de la administración Trump, que otras compañías del sector van a escuchar. Una declaración que puede generar una asfixia, a la capacidad financiera para garantizar la perforación de los 38 pozos proyectados. Más aún que ello se le suman, las 45 notificaciones punitivas remitidas por la Cancillería bajo la Ley 26.659 y la acción judicial preventiva radicada el martes previo ante el Juzgado Federal de Río Grande por el CECIM La Plata y la Asociación de Abogados Ambientalistas.
El intento de Rockhopper y Navitas por calmar a sus inversores asegurando la continuidad del cronograma hacia 2028 podría tener un lunes negro. De ello dependerá si Sea Lion conserva su viabilidad económica o ingresará en una zona de desequilibrio financiero que no pueda controlar.