La confrontación entre los gobiernos de EE.UU y de la República Bolivariana de Venezuela aumentó en las últimas semanas debido a que Donald Trump acusó a Nicolás Maduro de ser el jefe del “Cartel de los Soles”, una agrupación considerada como criminal y además terrorista por el gobierno de EE.UU. También señaló como implicados a varios funcionarios del gobierno venezolano, entre ellos al Ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, a los que el gobierno yanqui acusa de facilitar el narcotráfico y el lavado de dinero de otras estructuras criminales.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró al respecto: “El régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cártel del narcotráfico, según la opinión de esta administración. Maduro no es un presidente legítimo: es un líder fugitivo de este cártel, acusado en EE.UU. de tráfico de drogas al país”, señaló La Tercera.
El gobierno de Trump incluyó al “Cartel de los Soles” en la lista de “organizaciones terroristas”, lo que le otorga más herramientas para combatirlo.
En solo un mes, Washington anunció que “elevaban la recompensa ofrecida a quien pueda ‘aportar información para dar con Nicolás Maduro’, subiendo la cifra ofrecida a 50 millones de dólares”, destacó La Tercera, informando sobre “el envío de buques al Mar Caribe, en una operación ‘antidrogas’ que ha puesto frente a las costas venezolanas a tres buques destructores”.
Algunos medios aseguraron que los agentes en las embarcaciones estarían preparados para un operativo “anfibio”, haciéndose eco de lo que había publicado la agencia Reuters, la cual “ha tenido un rol significativo en impulsar una atmósfera de tensión psíquica y comunicacional, fundamentada en el supuesto carácter de inminencia de una operación militar norteamericana en territorio venezolano”, como lo demostró teleSUR.
Reuters informó el 19 de agosto pasado que los destructores estadounidenses USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson estarían en aguas cercanas a Venezuela en las siguientes 36 horas, para eventuales ataques selectivos y con la orientación de responder a la amenaza de “cárteles de la droga”. El operativo incluiría a 4 mil marinos y marines, aviones espías, buques de guerra y, al menos, un submarino de ataque.
Según el trabajo de verificación realizado por el medio venezolano La Tabla, el USS Sampson se encontraba en el Pacífico oriental. El USS Gravely estaba en operaciones en el Golfo de México, mientras que el USS Jason Dunham tenía más de un mes inoperativo en la Base Naval de Mayport, en Florida.
“Esta omisión, incomprensible para una agencia del tamaño de Reuters, solo se puede explicar por los fines de la publicación y los intereses a los cuales respondía. Aunque al poco tiempo se hizo evidente que el despliegue de esos tres buques era irreal, la “revelación” intensificó el escenario de tensión y posibilitó una escalada discursiva desde Washington, en la figura de Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca”, indicó teleSUR, agregando que: “El daño ya estaba hecho: conmoción en la opinión pública y una subida de tono en determinados actores políticos estadounidenses”.
Luego, el 20 de agosto, Reuters sacó a la luz otra “revelación” donde se anunciaba un nuevo despliegue, pero esta vez de los buques anfibios USS San Antonio, USS Iowa Jima y el USS Fort Lauderdale, los que transportarían más de 4 mil militares y más de 2 mil infantes de marina. La noticia provocó un aumento significativo del clima de inestabilidad, incertidumbre y preocupación. Pero, luego se confirmó que el buque Iwo Jima había regresado a la base de Norfolk para evitar el huracán Erin.
Nuevamente, la agencia informativa inglesa quedó expuesta con una noticia falsa y políticamente dirigida a crear caos e inestabilidad en la República Bolivariana de Venezuela y en toda la región.
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