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Un ex combatiente hijo de desaparecido aportó su sangre para recuperar identidad

Con su aporte, y el de sus dos hermanos, quedó inaugurado un centro de recepción de muestras de sangre de familiares de víctimas del terrorismo de Estado en el Hospital Evita Pueblo, de Berazategui.

5 de junio de 2022 13:30

José Luis Lovey, hijo de Mauro Lovey, quien fue secuestrado en junio de 1976.

El ex combatiente de Malvinas e hijo de un obrero de frigorífico desaparecido, José Luis Lovey, y sus hermanos Juan Carlos y Ramona Ester, donaron su sangre en el servicio de Hemoterapia del hospital Evita Pueblo, de Berazategui, provincia de Buenos Aires, con lo cual quedó habilitado ese centro de salud para centro de recepción de muestras de sangre de familiares de víctimas del terrorismo de Estado.

Así, la sangre de José Luis y sus hermanos se podrá comparar con los 600 restos que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) tiene bajo su custodia con el objeto de identificar personas en calidad de desaparecidas, víctimas de la última dictadura militar. La acción se enmarca en la llamada Iniciativa Latinoamericana de Identificación de Personas Desaparecidas, coordinada por el EAAF.

“Más allá de que la muestra nuestra sea positiva o no, lo importante es que yo como mis hermanos pudimos donar una muestra, por esos 600 cuerpos que todavía están esperando que alguien los reconozca. Ojalá que coincida con nosotros”, dijo José Luis durante un homenaje que le rindió la Municipalidad de Berazategui y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

El ex combatiente de Malvinas e hijo de desaparecido cobró notoriedad pública cuando fue homenajeado, él y varios de sus compañeros, por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Congreso Nacional el 2 de abril pasado. Es que Lovey es, justamente, empleado de la Obra Social del Congreso.

Su papá, Mauro Lovey, fue secuestrado en junio de 1976, cuando desde su casa del barrio San José, en Berzategui, se fue a trabajar como todas las mañanas al frigorífico La Estrella, frente a la cancha de Racing de Avellaneda.

José Luis tenía 13 años entonces. Luego de la desaparición de su padre, comenzó a trabajar y a intercalar su jornada con entrenamientos de fútbol en Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Seis años después estaba cumpliendo con el servicio militar obligatorio. Estalló la guerra en Malvinas y fue enviado a la trinchera en las islas. “Yo estaba en un Grupo de Artillería defendiendo para que los ingleses no pudieran desembarcar. Nosotros tirábamos con unos cañones que tenían 12 km de alcance. Pero hay camaradas que la pasaron muy mal, que estuvieron en primera línea y que fueron a los que se llevaron”, recordó Lovey en declaraciones que publica el diario Tiempo Argentino.

Casi nada se supo de Mauro Lovey en 46 años. Su esposa e hijos lo buscaron en cárceles y en el hospital Borda, entre otros sitios. No tenía militancia gremial y era peronista. “A veces se iba de boca porque entendía mucho de política. Y en esa época no podías decir nada”, recordó su mujer.

Los Lovey suponen que a su padre lo detuvieron en una redada habitual en el colectivo en el que viajaba al frigorífico. Estaba de licencia por enfermedad, pero tuvo que concurrir a ver al médico de la empresa, algo que nunca pasó.

Fuente:

Tiempo Argentino

https://www.tiempoar.com.ar/informacion-general/una-gota-de-sangre-para-recuperar-la-identidad-a-cientos-de-victimas-del-terrorismo-de-estado/

Por Agenda Malvinas

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