La operación que amenaza con desatar un incidente de proporciones en el Atlántico Sur acaba de entrar en su fase material definitiva. Los registros satelitales de posicionamiento marítimo de marinetraffic.com (AIS) confirmaron que el buque de carga general Danstar (IMO: 7424059), perteneciente a la naviera trasandina Easter Island y con bandera de Chile, zarpó formalmente desde el puerto de Valparaíso este jueves 29 de octubre a las 18:44 con destino directo a Punta Arenas. Con una velocidad de navegación de 5,5 nudos y rumbo sur, la nave prevé arribar a las costas magallánicas el próximo 9 de noviembre a las 09:00, iniciando la cuenta regresiva para el primer viaje regular de abastecimiento hacia la colonia británica en Puerto Argentino. La información, nos las transmitió Carlos Diaz, el periodista decano de FM Fuego, de Río Grande.

El movimiento del mercante —de 72 metros de eslora y 13 metros de manga— clausura cualquier margen para la especulación diplomática. A partir de su llegada a Magallanes comenzará la consolidación y estiba en bodega de los cargamentos acordados en el Hotel Cabo de Hornos: víveres, insumos de construcción, cemento, repuestos, carga congelada y gas licuado, a tarifas promocionales que ya fueron publicadas por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC) para viabilizar el soporte continental y abaratar los costos del enclave de cara al inicio de las obras del proyecto petrolero Sea Lion.
La maquinaria institucional y militar detrás de la travesía
El posicionamiento del Danstar hacia el sur no es una aventura aislada de armadores privados. Es la coronación en el terreno de una intensa labor diplomática, militar y comercial tejida entre Londres y Santiago:
- La coordinación británica: La visita del embajador del Reino Unido en Chile, David Concar, a Punta Arenas para aceitar la cooperación antártica y naval entre la Royal Navy y la Armada de Chile, sumada a la llamada directa entre el primer ministro británico Andy Burnham y el presidente José Antonio Kast, dejaron en claro el respaldo explícito de la corona a este corredor logístico y a la doctrina de la "autodeterminación" colonial.
- El blindaje político de La Moneda: Mientras el ministro de Defensa Fernando Barros Tocornal llamaba públicamente a Gran Bretaña "país amigo" y relativizaba los compromisos del Mercosur, el gobierno chileno duplicó de facto su presupuesto operativo castrense y anunció nuevas bases en Magallanes, al tiempo que el biministro Daniel Mas y el subsecretario Máximo Pavez ratificaban que Chile defenderá el libre comercio portuario de sus empresas hacia las islas.
- El chantaje legislativo: En el Congreso chileno, legisladores magallánicos como Karim Bianchi llegaron al extremo de exigir represalias inmediatas si la Argentina ejerce su autoridad, amenazando con bloquear la navegación de buques nacionales y cortar los pasos terrestres que conectan a Tierra del Fuego con el resto del territorio continental argentino.
El "evento crítico" a las puertas de las 12 millas argentinas
El derrotero que inicia el Danstar transita en dirección directa hacia el escenario que los propios informes de la inteligencia chilena definieron como un "evento crítico" inminente. Al descartar la vía del Pasaje de Drake para evitar interpretaciones de renuncia soberana, la naviera y las autoridades trasandinas decidieron que el barco fuerce la navegación a través del Estrecho de Magallanes hacia el Atlántico.
Al abandonar la desembocadura y salir a las aguas del Atlántico sudoccidental, el buque chileno ingresará de lleno en las 12 millas de Mar Territorial bajo jurisdicción indiscutible de la República Argentina. Allí, el Decreto PEN 256/2010 obligan a la nave a contar con autorización previa expresa del Estado argentino por trasladar mercaderías hacia los puertos bajo disputa colonial, exigencia que la gerencia de Easter Island Naviera ya declaró públicamente que no piensa cumplir.
A esto se añade la vigencia de la Ley 26.659 y el Decreto 868/2026, cuyo régimen sancionatorio penaliza a toda persona física o jurídica que brinde asistencia, logística o soporte a la explotación hidrocarburífera no autorizada en la plataforma continental.
La hora de la verdad para Buenos Aires
La confirmación del rumbo del Danstar desbarata la retórica del canciller Pablo Quirno, quien pretendía calmar las aguas calificando la maniobra como un asunto meramente vecinal de la alcaldía de Claudio Radonich. El buque ya navega por el Pacífico chileno con pabellón trasandino.
Con el proyecto de ley del diputado Guillermo Michel en el Congreso —respaldado con firmeza por el CECIM La Plata para anular los convenios de protección recíproca de inversiones y doble imposición fiscal que benefician a capitales chilenos—, y con el pedido de medidas cautelares presentado ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo, el tiempo de las notas protocolares se agotó.
El 9 de noviembre, el Danstar amarrará en Punta Arenas para llenar sus bodegas. A partir de ese momento, la Armada Argentina y la Prefectura Naval en el Área Naval Austral estarán frente a un dilema institucional insoslayable: o se ejerce el poder de policía soberano para hacer respetar las leyes de la Nación en la boca del Estrecho, o se asiste en silencio a la consolidación de la mayor cabecera logística anglo-chilena de auxilio a la usurpación de nuestras Islas Malvinas.