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El iceberg más grande del mundo se escapa de la Antártida

Una nueva imagen satelital muestra que el iceberg más grande del mundo, A-76A, ingresó recientemente al Pasaje de Drake, una vía fluvial que contiene una corriente oceánica de rápido movimiento: la misma enviará a la enorme masa de hielo desde la Antártida hacia su eventual desaparición.

13 de noviembre de 2022 11:39

El satélite Terra de la NASA registró al iceberg más grande del mundo, A-76A, en el Pasaje de Drake, cerca de la Antártida, el pasado 31 de octubre.

Una imagen tomada el 31 de octubre por el satélite Terra de la NASA muestra al iceberg más grande del mundo, A-76A, avanzando hacia el Pasaje de Drake, cerca de la Antártida. Este pasaje es una vía fluvial profunda que conecta los océanos Pacífico y Atlántico, entre el Cabo de Hornos en Sudáfrica y las Islas Shetland del Sur al norte de la Península Antártica. La ubicación marca que su trayectoria lo llevará más al norte, donde se derretirá por completo.

Un trozo de otro gran iceberg

A-76A es una monstruosa losa de hielo, con alrededor de 135 kilómetros de largo y 26 kilómetros de ancho. Se trata del fragmento más voluminoso del anterior iceberg más grande del mundo, el A-76. El poseedor del récord anterior, que tenía una superficie total de 4.320 kilómetros cuadrados, se desprendió del lado occidental de la plataforma de hielo Ronne de la Antártida en mayo de 2021. Luego se dividió en tres fragmentos: A-76A, A-76B y A-76C.

Según informó el Observatorio de la Tierra de la NASA, cuando los icebergs se desplazan hacia el Pasaje de Drake, como ha sucedido en este caso, las fuertes corrientes oceánicas los arrastran con intensidad hacia el este, antes de ser expulsados hacia el norte en dirección directa a aguas más cálidas, donde se derriten rápidamente por completo. Al parecer, ese sería el destino final de A-76A en un corto tiempo.

Hasta el momento, A-76A ha viajado alrededor de 2.000 kilómetros desde que se separó de la Península Antártica en 2021. El iceberg logró evitar una pérdida sustancial de hielo durante su trayecto, por lo menos hasta la fecha. Los datos recopilados hasta junio pasado por el Centro Nacional de Hielo de Estados Unidos (USNIC) revelaron que A-76A posee casi exactamente el mismo tamaño que tenía cuando se separó de su “iceberg padre”, hace más de un año.

Hacia su destino final

Sin embargo, todo indica que es muy poco probable que permanezca intacto por mucho más tiempo, dado que el Pasaje de Drake es conocido por “sentenciar” icebergs y enviarlos a una muerte segura, en un viaje sin retorno que los lleva a sus tumbas acuáticas en aguas cálidas. Este fenómeno tiene lugar por la acción de la Corriente Circumpolar Antártica (ACC, según las siglas en inglés). Se trata de la única corriente que fluye completamente alrededor del globo y contiene más agua que cualquier otra corriente en nuestro planeta.

La Corriente Circumpolar Antártica se mueve de oeste a este a través del Pasaje de Drake, transportando entre 95 y 150 millones de metros cúbicos de agua por segundo. Como consecuencia de esta frenética dinámica, los témpanos errantes que ingresan al Pasaje de Drake son conducidos velozmente fuera de la Antártida, siendo arrojados a aguas más cálidas, donde encuentran su última morada y se derriten rápidamente.

Pero la Corriente Circumpolar Antártica no es la única corriente oceánica que permite determinar el destino de los icebergs. Otras corrientes más pequeñas también desempeñan un papel clave en la distribución y eventual destrucción de estas enormes masas de hielo errantes, pero los científicos aún no han logrado precisar por completo cómo actúan.

Cambios repentinos

De acuerdo a un estudio publicado en octubre pasado en la revista Science Advances, otro témpano récord, A68a, que llegó a ser el iceberg más grande del mundo durante unos tres años, fue partido por la mitad por poderosas corrientes oceánicas después de evitar por poco un evento potencialmente catastrófico: la colisión con la isla Georgia del Sur, a fines de 2020.

En ese momento, los especialistas se sorprendieron cuando el gigantesco témpano se fracturó repentinamente en medio del océano: la investigación reveló que un cambio repentino en la dirección y la fuerza de las corrientes cercanas derivó en la ruptura del enorme iceberg. Esto demuestra que muchos de los fenómenos ligados a las corrientes oceánicas siguen siendo un misterio para los científicos.

A pesar de esto, en el caso de A-76A todo parece estar más claro, aunque aún no es posible determinar con exactitud cuánto tiempo más permanecerá en la zona del Pasaje de Drake y, una vez en viaje hacia sectores más cálidos, cuánto tiempo soportará hasta derretirse por completo.

Fuentes:

Science Advances

Earthobservatory.nasa

 

Por Agenda Malvinas

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