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El mito de Davis y la celebración incompatible con la historiografía institucional

El gobernador británico de las Malvinas volvió a colocar el supuesto “primer avistamiento” de John Davis, en 1592, en el centro de la celebración del Falklands Day. El problema es que esa cómoda genealogía inglesa no sólo es cuestionada por la historiografía argentina: también tropieza con fuentes producidas en las propias islas bajo administración británica. (*)

17 de agosto de 2026 12:26

Mitos y contradicciones

El 14 de agosto, la administración británica de las Islas Malvinas volvió a representar en Government House una de sus ceremonias de construcción identitaria: el llamado Falklands Day. La recepción estuvo encabezada por Colin Martin-Reynolds, gobernador británico de las islas y representante de la Corona, quien vinculó la conmemoración con las cualidades que, según expresó, definen actualmente a los habitantes del archipiélago. El punto de partida del relato fue nuevamente John Davis, navegante inglés que, al mando del Desire, habría avistado las islas el 14 de agosto de 1592. No es una asociación improvisada: la administración colonial británica convirtió hace décadas aquel episodio en una pieza de su memoria oficial. En 1992, al cumplirse cuatro siglos, organizó un Heritage Year cuyo programa describía expresamente el acontecimiento como el “First recorded sighting of the Falkland Islands by Captain John Davis”. La fuente es particularmente significativa porque se conserva en los Jane Cameron National Archives, archivo oficial de las islas bajo administración británica. Es decir, permite observar desde adentro cómo un episodio de la navegación isabelina fue seleccionado, institucionalizado y convertido en efeméride identitaria.

El problema comienza cuando la ceremonia se confronta con la historiografía. La pretendida prioridad de Davis no sólo ha sido discutida históricamente por la Argentina; también ha sido relativizada por instituciones de las propias islas. La posición argentina posee antecedentes documentales muy anteriores a la polémica contemporánea: en su célebre exposición del 9 de septiembre de 1964 ante el Subcomité III del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el embajador José María Ruda examinó expresamente la pretensión británica de atribuir el descubrimiento a Davis en 1592 y a Richard Hawkins en 1594 y contrapuso a ella antecedentes cartográficos y navegaciones anteriores. La Cancillería argentina vincula actualmente el conocimiento europeo del archipiélago con las exploraciones realizadas en tiempos de la expedición de Fernando de Magallanes, hacia 1520. Pero la contradicción más incómoda procede del otro lado: el Falkland Islands Museum & National Trust —institución isleña bajo administración británica— reconoce que durante mucho tiempo se consideró a Davis responsable del primer avistamiento registrado, pero señala que evidencia cartográfica posteriormente estudiada permite sostener un conocimiento castellano de las islas hacia 1518-1519. La escena adquiere entonces un tono difícil de evitar: mientras ayer Government House volvió a celebrar el “primer avistamiento” inglés de 1592, la propia historiografía institucional de las islas admite elementos que obligan a mirar varias décadas más atrás. 

Pero existe una distorsión todavía más profunda: avistamiento, descubrimiento y soberanía son categorías históricas y jurídicas diferentes. Aun admitiendo íntegramente el relato del viaje de Davis, en 1592 el navegante inglés no fundó un establecimiento, no constituyó autoridades, no administró justicia, no organizó una población ni produjo una ocupación territorial continuada. Tampoco dio al archipiélago el nombre Falkland Islands: esa denominación aparecería vinculada a John Strong, quien navegó por el estrecho entre las dos islas principales en 1690, casi un siglo después. Mucho más tarde llegarían el establecimiento francés de Louis-Antoine de Bougainville en 1764, la instalación británica de Port Egmont en 1765-1766, la transferencia del asentamiento francés a España, la crisis hispano-británica de 1770-1771, la retirada británica de 1774 y la administración española ejercida desde Puerto Soledad hasta 1811. La documentación histórica argentina permite reconstruir después la sucesión de las Provincias Unidas, los actos de posesión de David Jewett en 1820, las medidas de administración y explotación posteriores y la comandancia de Luis Vernet desde 1829. Reducir esa compleja secuencia a “Davis nos vio primero” no constituye un argumento jurídico de soberanía: es convertir un acontecimiento náutico en título territorial. El propio Alegato Ruda resulta central para comprender esta diferencia entre las controversias acerca del descubrimiento y los títulos derivados de ocupación, administración, sucesión estatal y ejercicio de autoridad.

Ahí aparece el verdadero interés político de lo ocurrido ayer. El Falklands Day no demuestra la soberanía británica: muestra cómo se construye una genealogía destinada a naturalizarla. Se selecciona un episodio inglés de 1592, se eleva a Davis a la condición de descubridor, su nave —el Desire— termina incorporada a la simbología oficial y su nombre dialoga convenientemente con el lema “Desire the Right”; siglos después, Government House devuelve todo ese repertorio a la comunidad como si se tratara de una memoria lineal que conectara naturalmente el siglo XVI con el presente. El problema es el enorme vacío histórico y jurídico situado entre ambos extremos. El dato decisivo para la controversia contemporánea no es que un marino inglés haya divisado unas costas en 1592, sino que el 3 de enero de 1833 una fuerza naval británica desplazó a las autoridades argentinas existentes en las islas, hecho protestado por la Argentina y origen inmediato de la disputa de soberanía que posteriormente reconocería Naciones Unidas en la Resolución 2065 (XX) de 1965. Por eso la ficción no consiste en inventar a Davis: consiste en hacerle cargar a su pequeño Desire con cuatro siglos de consecuencias que aquel navegante jamás produjo. Ayer se celebró un avistamiento; lo que se intentó proyectar, en cambio, fue una legitimidad. Y entre una cosa y la otra existe precisamente toda la historia que el ceremonial británico procura dejar fuera de cuadro. 

Fuentes

Government House Falkland Islands, comunicación oficial del gobernador británico de las Islas Malvinas sobre la recepción por el Falklands Day, 14 de agosto de 2026.

Falkland Islands Government. (1992). Programme to commemorate the 400th anniversary of the sighting of the Falkland Islands: 11th to 19th August 1992. Jane Cameron National Archives. [Fuente oficial de la administración británica de las islas].

Falkland Islands Government. (1992). Falkland Islands Heritage Year 1992: Souvenir brochure. Jane Cameron National Archives. [Fuente oficial de la administración británica de las islas].

Falkland Islands Government, London Office. (1992, febrero). Falkland Focus (N.º 43). [Publicación oficial de la administración británica de las islas]. El número documenta el inicio del Heritage Year 1992, concebido alrededor del cuarto centenario del supuesto primer avistamiento.

Government House Falkland Islands. (2026, 14 de agosto). Last night, the Falkland Islands community came together to mark Falklands Day—the first recorded sighting of the Islands back in 1592 by English captain John Davis [Publicación de Instagram]. Instagram. [Comunicación oficial del gobernador británico de las Islas Malvinas; fuente directa del acto que originó la nota]. 

Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina. (2014). Soberanía argentina en Malvinas: A 50 años del Alegato Ruda. República Argentina.

Ruda, J. M. (1964, 9 de septiembre). Alegato ante el Subcomité III del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.

(*) Observatorio de Memoria, Investigación y Soberanía Malvinas, Atlántico Sur y Antártida - Universidad Nacional de Rosario

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