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Extractivismo: el otro nombre del colonialismo

La experta en recursos minerales e hidrocarburíferos Alejandra Portatadino explicó en Agenda Malvinas cómo funciona dentro de Argentina la trama de pérdida sistemática de recursos naturales. Denominado como “sistema extractivista”, este modelo forma parte de la herencia colonial que atenta contra la soberanía y el desarrollo nacional.

8 de agosto de 2022 09:52

Extractivismo: el otro nombre del colonialismo

“Los países pobres no son los subdesarrollados”, explica la ingeniera Portatadino, “sino aquellos que no tienen dentro de su territorio los recursos que necesitan”. En diálogo con Agenda Malvinas, la especialista analizó de qué manera se relacionan los efectos del pensamiento colonialista con el deterioro de la matriz productiva en Argentina. “Nuestro país está fuertemente condicionado por esta realidad -sostuvo-, y nuestra soberanía está limitada por esta situación”.

Alejandra Portatadino es Ingeniera Mecánica, forma parte de la asociación civil Ingeniería Sin Fronteras, integra diversas organizaciones vinculadas con el desarrollo, y es activista por los derechos humanos y la soberanía nacional. Su recorrido en áreas vinculadas con las riquezas minerales e hidrocarburíferas se extiende tanto en el plano académico como en el campo profesional, con una amplia trayectoria. En consecuencia, su análisis de la situación argentina responde a las potencialidades reales con las que cuenta el país en términos productivos.

Para la especialista, la raíz común de los problemas que afronta el desarrollo nacional se encuentra en el extractivismo: un modelo productivo que consiste en la exportación descontrolada de nuestras riquezas naturales. “El presente de África nos muestra cómo sería el futuro de nuestra región”, explica, “si profundizamos en el extractivismo. Y mientras Argentina no tenga una mirada geoestratégica de sus propios recursos, con una perspectiva integral que apunte hacia el desarrollo industrial, es imposible romper con el esquema del extractivismo colonialista”.

La ingeniera describe a este modelo como el punto de contacto entre la pobreza intelectual con la que observan al país las clases dirigentes y la pobreza material de la sociedad, que resulta de vender materias primas sin valor agregado. Esta matriz tiene origen en las condiciones históricas del colonialismo y encuentra su continuidad en el modelo extractivista. “El control de los gobiernos -comentó-, la compra de voluntades mediante sobornos, la coerción; estos métodos son alternativas modernas para sostener una relación colonial que nos impide desplegar nuestro propio desarrollo desde hace siglos”. Sin embargo, Portatadino advierte que el pensamiento colonial no es una simple relación de dominación, sino que se encuentra de ambos lados, tanto en el país favorecido como en el saqueado.

 

“La Historia argentina necesitaría otro 25 de Mayo para romper estas condiciones, ya que la lógica del extractivismo es parte del sistema”

  

Para quienes se benefician, esto es un principio básico. “Ya se trate de Estados Unidos, Europa o China -reflexiona-, todos persiguen su propio beneficio e intentan obtener la mayor cantidad de materias primas al menor costo posible”. El problema, según explicó, se genera dentro de la región damnificada; donde la sociedad no tiene la capacidad de establecer términos comerciales para la ganancia mutua. “La Historia argentina necesitaría otro 25 de Mayo para romper estas condiciones -consideró-, ya que la lógica del extractivismo es parte del sistema. Y cambiar la potencia con la que se establecen estos lazos no produce diferencias, porque se continúan perdiendo las riquezas que el país necesita para su desarrollo”.

 

La minería soberana es posible

 

Según la ingeniera Mecánica, uno de los principales déficits que registra el desarrollo nacional se debe a la falta de conocimiento y asesoramiento por parte de los representantes políticos. “Hay que observar el caso de Bolivia”, sostiene, “donde la nacionalización de los recursos minerales sí se está utilizando para el desarrollo industrial”. El crecimiento económico de Bolivia, detalla Portatadino, se explica principalmente por el esquema de producción implementado, que demuestra ser un modelo de gestión exitoso para los actores involucrados.

La especialista sostiene que en Argentina es posible desarrollar la minería de manera responsable. “El principal factor de la contaminación ambiental está en la concentración del sector privado”, explicó, “que entiende a la seguridad como un costo. Si decidimos trabajar con un modelo pensado para la industrialización nacional, los mayores problemas de la explotación minera podrían ser evitados. Pero esto implica cambiar leyes, esquemas de producción, y aceptar que no podemos pensar únicamente desde la perspectiva de los costos como lo hacen las empresas”.

 

Una de las claves para la transición hacia un modelo de minería soberana estaría en el financiamiento, originado en la asociación de esta actividad con la producción industrial. La exportación de bienes terminados no solamente agregaría valor a la economía del país, sino que también reduciría el desbalance actual causado por la importación de bienes de capital. “Argentina posee la mayor parte de los minerales industriales de la carta periódica”, comentó Alejandra, “y solamente necesita organización y planificación para emprender su propio desarrollo. Por otra parte, hay que considerar que el margen actual de regalías mineras al 3% no contempla todas las exenciones impositivas y los descuentos en gastos de transporte y administración que el Estado le hace a las empresas, por lo que la ganancia real con el modelo actual estaría siendo incluso menor a la declarada”.

La falta de planificación en la producción de materiales estratégicos por parte del Estado se refleja en la provincialización de estos recursos, que facilita la penetración comercial de potencias extranjeras. “Está claro que los estados provinciales deben participar de las negociaciones”, considera la especialista, “pero su autonomía en la cuestión de los minerales va en contra de un desarrollo geoestratégico”. La siguiente prioridad para el cambio hacia un modelo soberano estaría en el análisis de las masas críticas de agua. “Es necesario conocer primero el sistema hídrico -sostuvo-, y entender su ciclo, porque Argentina no tiene falta de acceso al agua sino una mala administración”. Vinculado con lo anterior, este problema atentaría contra el federalismo ya que la autonomía de algunas provincias le permite desviar cauces para la producción mineral, afectando a la vida y la economía en el resto del territorio nacional.

Argentina y los cambios globales

Además de impedir el desarrollo, el modelo extractivista supone un riesgo para la economía nacional ya que establece una dependencia hacia la volátil situación de los mercados internacionales. Consultada al respecto, Alejandra Portatadino consideró que para comprender este fenómeno es necesario prestar atención a la coyuntura en Europa del este. “El conflicto entre Rusia y Ucrania lo demuestra con claridad -comentó-, ahora que la economía en Europa occidental sufre graves limitaciones y queda expuesta su dependencia hacia los recursos de otras regiones, como la nuestra. El Reino Unido en particular es un territorio muy pobre desde ese punto de vista”.

¿Sería posible, entonces, que Argentina consolide su posición dentro del contexto actual para avanzar hacia una política de exportación soberana que impida la venta de materiales a las potencias coloniales? “La única manera de lograrlo”, concluyó la especialista, “sería exportando productos terminados ya que las empresas transnacionales hacen que sea imposible regular a quién se le entregan los productos. Y en el caso de las empresas que integran el commonwealth, como Australia o Canadá, esta triangulación de materiales es aún más evidente”.

Por Agenda Malvinas

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