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La ultraderecha británica ofrece a Trump la base de Chagos a cambio de su silencio sobre Malvinas

Nigel Farage propuso entregar a EE. UU el control militar a perpetuidad la base de Diego García, a cambio del silencio sobre la soberanía argentina en las Islas Malvinas y de cualquier insinuación de mediación bilateral.

18 de octubre de 2026 11:58

Sé que te cae bien Milei, pero esto realmente nos importa’. Y ahí tenés un intercambio, ¿entendés?”, confesó Nigel Farage publicamente.

La desesperación de los sectores más duros del poder británico por blindar la ocupación colonial en el Atlántico Sur ha llegado al extremo de la transacción territorial explícita. El líder del partido ultraderechista Reform UK y principal artífice del Brexit, Nigel Farage, propuso públicamente entregar al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el control militar a perpetuidad de la estratégica base de Diego García, en el archipiélago de Chagos (Océano Índico), a cambio de una condición directa: que la Casa Blanca guarde silencio sobre la soberanía argentina en las Islas Malvinas y cese cualquier insinuación de mediación bilateral.

La revelación, difundida en un pódcast estadounidense, no proviene de un comentarista marginal. Farage es el referente del nacionalismo británico que empujó al Reino Unido a romper con la Unión Europea bajo la consigna de recuperar el "orgullo imperial". Sin embargo, frente al aislamiento internacional de Londres y las crecientes dificultades para sostener sus enclaves de ultramar, el dirigente expuso la matriz puramente transaccional y colonialista que rige en la ultraderecha británica: subastar islas en un hemisferio para blindar el despojo en el otro.

El regateo en primera persona: "Diego García es tuyo, pero no hables de Malvinas"

En sus declaraciones públicas, Farage detalló sin rodeos los términos del intercambio que le plantearía al mandatario estadounidense:

“Habría entrado y le habría dicho: ‘Bueno, ¿sabés qué, amigo? Chagos es tuyo. Diego García, a perpetuidad, la base militar estadounidense más estratégica del mundo, que es lo que es (...). Bien, te lo garantizo. Estoy renunciando a esta rendición. A cambio, por favor, dejá de hablar de las Islas Malvinas. Sé que te cae bien Milei, pero esto realmente nos importa’. Y ahí tenés un intercambio, ¿entendés?”, confesó el líder británico.

El detonante de este ofrecimiento desesperado radica en las reiteradas declaraciones de Donald Trump, quien en diversas intervenciones relativizó el control británico recordando que las islas "están muy lejos" de Londres y deslizó su disposición a intervenir para zanjar el diferendo si ambas partes lo solicitaban. Para el establishment colonialista del Reino Unido, la cercanía ideológica y la sintonía manifiesta entre Trump y Javier Milei representan una amenaza directa al tradicional alineamiento angloamericano que sostuvo la ocupación militar de Mount Pleasant desde 1982.

A ello se suma el contexto de máxima tensión por el proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte, donde la Argentina formalizó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS) en Hamburgo un pedido de medidas cautelares para frenar las perforaciones que Londres pretende iniciar con las firmas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.

Terremoto político en Londres: Furia tory y acusaciones de humillación

La propuesta de Farage provocó un tembladeral en la política interna británica, desatando la réplica inmediata de la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, quien calificó el planteo de su rival de derecha como una capitulación indigna:

“Nigel Farage ha hecho un escándalo enorme en nombre de la defensa de las islas Chagos. Él lo llama cerrar un acuerdo. Entregar territorio británico a cambio de que alguien se quede callado no es un acuerdo. Es humillante. La forma en que habla de nuestro país no transmite ningún orgullo”, fustigó Badenoch, insistiendo en la consigna imperialista de que "las islas Chagos son británicas y las Malvinas son británicas y seguirán siéndolo, independientemente de lo que diga el presidente estadounidense".

El debate por Chagos es una herida abierta en Londres. El gobierno británico había alcanzado un principio de acuerdo para restituir la soberanía del archipiélago a la República de Mauricio, preservando el arrendamiento conjunto de la base militar de Diego García. Sin embargo, los pagos millonarios quedaron congelados luego de que el propio Trump calificara el pacto de "terrible" por temor al avance de la influencia de China e Irán en el Índico.

Acorralado por las críticas, Farage intentó aclarar que no ofrecía ceder soberanía formal a Washington, sino garantizar a perpetuidad la base de operaciones militares aeronavales. Fuentes del gobierno de Estados Unidos admitieron a The Times que la Casa Blanca leyó el mensaje en clave de interés geoestratégico directo sobre Diego García.

El ADN del colonialismo: La lógica del botín

El episodio desnuda de forma descarnada, el verdadero rostro de la clase dirigente británica y sus satélites:

  • Diplomacia de trueque imperial: Quienes invocan la supuesta "autodeterminación" de los pueblos para justificar la permanencia colonial en Malvinas no dudan en pisotear el derecho internacional y disponer de territorios soberanos ajenos en Chagos —donde la población originaria fue expulsada a la fuerza en la década de 1960— tratándolos como moneda de cambio para sus intereses militares.
  • El temor al resquebrajamiento diplomático: La ultraderecha británica sabe que la causa Malvinas no se sostiene por la fuerza del derecho, sino por la complicidad de las potencias dominantes y la retaguardia que le brindan terminales regionales serviles, como el puerto de Montevideo o el corredor marítimo que la naviera Easter Island y las autoridades de Magallanes pretenden abrir desde Punta Arenas. Que un presidente de los Estados Unidos insinúe que el archipiélago "queda lejos de Londres" pone en pánico al entramado del Brexit.

La propuesta de Nigel Farage transparenta la debilidad estructural del Reino Unido: para salvar el enclave colonial en el Atlántico Sur y proteger los dividendos del expolio petrolero que se avecina, los arquitectos del nacionalismo británico están dispuestos a arrodillarse ante Washington y rematar bases estratégicas al mejor postor. Frente a esa diplomacia de remate, la República Argentina debe profundizar la presión jurídica, regional y multilateral para demostrar que la usurpación es cada día más insostenible y costosa para la corona británica.

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