Lo que comenzó como un alineamiento geopolítico en las oficinas del Comando Sur, hoy tiene un nombre que estremece al derecho internacional: ejecuciones extrajudiciales. La integración de Argentina en la coalición contra el "narcoterrorismo" liderada por los Estados Unidos no es una formalidad diplomática; es la adhesión a una maquinaria de guerra que, según denuncia Amnistía Internacional, ya ha dejado un saldo de 157 muertes sin juicio.

El "Narcoterrorismo" como sentencia de muerte
la categoría de "narcoterrorista" es la llave que Washington utiliza para saltarse las leyes. Al calificar a organizaciones —o incluso a presidentes como a Nicolás Maduro— bajo este rótulo, el ejército estadounidense se arroga el derecho de actuar como juez y verdugo.
Un reciente informe de Amnistía Internacional es elocuente: desde septiembre de 2025, bajo la Operación Lanza del Sur, las fuerzas armadas de EEUU. han perpetrado más de 40 ataques unilaterales contra embarcaciones basándose únicamente en "sospechas". El resultado: 157 personas muertas por misiles, en operaciones donde la presunción de inocencia no existe.

El peligro del intercambio de inteligencia
Aquí es donde el pacto firmado por el ministro Carlos Presti se vuelve una trampa mortal para nuestro país. El acuerdo obliga a la Argentina al intercambio de inteligencia estratégica.
- La advertencia de Amnistía: Ana Piquer, directora para las Américas de la organización, es tajante: los gobiernos deben suspender este intercambio de inmediato.
- La complicidad argentina: Si la información de nuestros radares o el monitoreo de nuestras fronteras termina alimentando la base de datos del Comando Sur para que un misil estadounidense hunda una embarcación civil, Argentina será corresponsable de homicidios arbitrarios. El "Escudo de las Américas" convierte nuestra inteligencia soberana en el insumo para ejecuciones extrajudiciales.

El alistamiento de las tropas del Comando Sur para desembarcar en Ecuador.
El Juez y el Verdugo en el Atlántico Sur
Resulta una paradoja criminal que el gobierno de Javier Milei invierta personal y tecnología para integrarse a una red que practica el "tiro al blanco" en el Mar Caribe y en el Pacífico bajo la excusa del narcoterrorismo, cuando mantiene una indefensión total en el Atlántico Sur.
- Mientras el Comando Sur bombardea embarcaciones por sospecha en el Pacífico, la Argentina de Milei permite el saqueo pesquero ilegal y la consolidación de la base militar británica en Malvinas sin mover un solo recurso de defensa.
- El enemigo para este pacto no es el colonialismo que usurpa 1,6 millones de kilómetros cuadrados de nuestro suelo; el enemigo es quien Washington decida estigmatizar para justificar su expansión militar.
La deshumanización de la Defensa
El pacto contra el narcoterrorismo deshumaniza al adversario para evitar los tribunales. Amnistía Internacional denuncia el "nivel de cinismo y desprecio por la vida" en estas operaciones. Al sumar a nuestras Fuerzas Armadas a esta coalición, el Gobierno no solo viola la Ley de Defensa Nacional —que prohíbe el uso militar en seguridad interior—, sino que entrega la ética de nuestros soldados, sometiéndolos a un mando extranjero que desprecia la legalidad internacional. El alineamiento de Milei con el Comando Sur, sitúa a la Argentina en el lado oscuro del derecho internacional.