El blindaje discursivo con el que el poder político fueguino y sus "expertos" pretendieron justificar la instalación del radar británico en la estancia "El Relincho" vuelve a sufrir un nuevo golpe letal. Una investigación publicada por la prensa española en las últimas horas, reveló que la firma LeoLabs fue la pieza clave para detectar un misterioso objeto militar no identificado, liberado en el espacio por el avión aeroespacial secreto de China, denominado Shenlong ("Dragón Divino").
El hecho, ocurrido el pasado 22 de junio, no hace más que ratificar lo que Agenda Malvinas y varios medios de prensa de la Argentina sostienen desde junio de 2023 y que la flamante Comisión Investigadora de la Legislatura provincial busca desentrañar: los sensores de la multinacional no son simples "observadores de basura cósmica", sino herramientas activas de la inteligencia militar de los Estados Unidos y sus aliados.
El "Dragón Divino" bajo la lupa de LeoLabs
Los aviones espaciales reutilizables constituyen uno de los secretos militares mejor guardados de potencias como China y EE. UU. El Shenlong asiático despegó el pasado 7 de febrero desde el desierto de Gobi en una misión estrictamente reservada. Sin embargo, toda su estrategia de ocultamiento chocó contra la red de seguimiento global de la compañía.
At 02:30 UTC on 22 June 2026, LeoLabs detected an unknown object in the vicinity of the Chinese Shenlong reusable spaceplane.
— LeoLabs (@LeoLabs_Space) June 22, 2026
This object did not correlate to any other object in our catalog. It was first observed by our Tracker radar in New Zealand. pic.twitter.com/AEf4gbyJPr
Fue precisamente un radar gemelo al de Tolhuin, ubicado en Nueva Zelanda, el que detectó con precisión milimétrica un objeto desconocido operando muy cerca de la nave china. Tras procesar los datos de su red informática, la empresa concluyó que el objeto había sido liberado por el avión espía y advirtió que no correspondía a ningún satélite comercial ni fragmento catalogado. Horas más tarde, astrónomos internacionales confirmaron el hallazgo y detallaron que la Fuerza Espacial de los Estados Unidos —principal cliente de LeoLabs— utilizó de inmediato esa información para montar un operativo de seguimiento sobre el artefacto, el cual posee claras funciones de vigilancia y potencial bélico entre órbitas.
La mentira local: ¿Eran ignorantes o cómplices?
Esta revelación internacional expone de forma vergonzosa el relato oficial construido en Tierra del Fuego. Tanto el gobernador Gustavo Melella como el Dr. José Luis Hormaechea —exjefe de la Estación Astronómica de Río Grande y a la vez consultor técnico de LeoLabs en la isla— mantuvieron durante años la postura de que el radar de Tolhuin era inofensivo y que su tecnología se limitaba al rastreo civil de chatarra espacial.
El caso del avión espía chino demuestra que la capacidad del radar es estrictamente dual. El sensor mide, calibra, detecta y procesa datos estratégicos en tiempo real sobre los movimientos tácticos de potencias rivales de Washington y Londres. Si el radar de Nueva Zelanda pudo desnudar el programa secreto de Pekín, el radar idéntico instalado ilegalmente en el corazón de la Isla Grande de Tierra del Fuego posee la misma aptitud para monitorear el Atlántico Sur, la Antártida y vaciar la soberanía aeroespacial de la Argentina.
La pauta publicitaria no va a tapar la verdad
Este cable periodístico internacional llega en un momento de quiebre para la provincia. Al ponerse en marcha de forma efectiva la Comisión Especial Investigadora de la legislatura de Tierra del Fuego, se supo que la corporación británica ha decidido resistir el fallo de clausura del juez Gustavo González, apelando la sentencia y recurriendo a la Jefatura de Gabinete de la Nación para intentar recuperar sus permisos radioeléctricos.
Mientras el gobierno de Melella distribuye obscenamente miles de millones de pesos en pauta publicitaria para forzar el apagón informativo de los medios locales sobre el caso, la realidad internacional lo desmiente en los portales del mundo.
La Comisión Investigadora parlamentaria ya tiene en sus manos el pliego de los Centros de Veteranos de Guerra de Ushuaia, donde se exige la comparecencia obligatoria de Melella y del propio Hormaechea. Los excombatientes no integran la Comisión Investigadora para buscar "papeles viejos"; están para exigir explicaciones de por qué se le abrió la puerta a una tecnología de espionaje global que hoy se promociona en Europa detectando naves secretas, mientras en Tierra del fuego intentaban hacerle creer a su población que vigilaba basura espacial en el cielo. La verdad histórica ha comenzado a salir a la luz, y no hay pauta oficial que la pueda frenar.
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