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Argentina negoció la compra de misiles de 3 décadas que solo EE. UU puede activar

Se trata de los misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM, que EE.UU. vende a 31 países por u$s 400 millones. Su adquisición amarra aún más, la dependencia armamentística argentina a Washington.

27 de junio de 2026 14:38

La transacción formaliza la autorización extendida a finales de 2024 para dotar a los cazas F-16 comprados a Dinamarca con 36 misiles de la variante AIM-120C-8.

El Departamento de Defensa de los EE.UU. acaba de adjudicar a la corporación Raytheon un contrato de $398,6 millones de dólares para la fabricación de misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM, en un paquete que incluye a la Argentina dentro de una lista de 31 países compradores. La transacción formaliza la autorización extendida a finales de 2024 para dotar a los cazas F-16 comprados a Dinamarca con 36 misiles de la variante AIM-120C-8.

Este endeudamiento en dólares se produce en el peor contexto de asfixia material de las Fuerzas Armadas Argentinas de nuestra historia reciente, con un recorte que ya supera los $59.000 millones de pesos.

La contradicción es alarmante: el Gobierno se endeuda para adquirir sistemas de armas avanzados de interceptación aérea mientras paraliza las horas de vuelo de los pilotos y amarra la Flota de Mar por no poder pagar el combustible de los patrullajes.

 

1. Radiografía del AMRAAM: Una tecnología de los años 80

El AIM-120 AMRAAM (Advanced Medium-Range Air-to-Air Missile) es el misil aire-aire guiado por radar más extendido de la OTAN. Sin embargo, lejos de ser una tecnología revolucionaria, se trata de una plataforma cuya concepción se remonta a finales de la Guerra Fría.

  • Origen y antigüedad: El diseño comenzó en los años 70 y el primer misil operativo entró en servicio en 1991. Aunque la variante adquirida por Argentina (C-8) cuenta con mejoras en su buscador y rango operativo, el núcleo del sistema tiene más de tres décadas de antigüedad.
  • La variante recortada: Históricamente, EE. UU. restringe la exportación de sus variantes de última generación a países de América Latina para "mantener el equilibrio regional". Mientras Argentina adquiere remanentes o actualizaciones de la serie C, la Fuerza Aérea de los EE. UU. (USAF) ya ha migrado hacia la variante AIM-120D (con mayor alcance y enlace de datos bidireccional) y está desplegando su verdadero salto tecnológico: el AIM-260 JATM, diseñado específicamente para competir con las potencias de primer orden.

2. La brecha tecnológica frente a las potencias mundiales

Venderle a la Argentina el AMRAAM no altera el equilibrio de poder en el Atlántico Sur; simplemente amarra nuestra dependencia logística a Washington. Si comparamos esta tecnología con la que operan los países con mayor poder de fuego del mundo, la obsolescencia relativa queda en evidencia:

  • El Meteor europeo (El verdadero estándar británico): El Reino Unido, si bien figura en la lista de compradores de Raytheon para complementar ciertas plataformas, tiene como arma principal para el dominio del aire al misil Meteor de la firma MBDA. El Meteor utiliza un motor ramjet (estratorreactor) que le permite acelerar durante todo su trayecto, triplicando la "zona de no escape" (NEZ) de un AMRAAM convencional. En un hipotético enfrentamiento militar BVR (Beyond Visual Range - Más allá del alcance visual), un Eurofighter Typhoon británico estacionado en la base militar de la OTAN en Monte Agradable derribaría a un F-16 argentino mucho antes de que el AMRAAM de Raytheon entrara en rango de tiro.
  • Rusia y China: Beijing opera el misil PL-15, que supera en alcance a las variantes del AMRAAM vendidas a Argentina gracias a sus radares de barrido electrónico activo (AESA). Moscú, por su parte, cuenta con el R-37M, un misil hipersónico con un alcance que duplica las capacidades de la compra argentina.

3. La paradoja de Malvinas: El mismo proveedor para el usurpador

El dato más cínico del informe publicado por Zona Militar es la coexistencia en el contrato de adquisición. Raytheon fabrica los misiles en la misma planta de Arizona bajo la modalidad de "costo reembolsable" para la Argentina y para el Reino Unido.

Depender tecnológicamente del aliado histórico de Gran Bretaña es una capitulación estratégica por diseño:

  • Códigos de activación bajo llave: Estos misiles no se disparan de forma autónoma; requieren la integración del software de los F-16 cuyos códigos de fuente (source codes) permanecen bajo estricta custodia de los EE. UU.
  • El veto implícito: En caso de un aumento de la tensión geopolítica en el Atlántico Sur por el saqueo pesquero o la militarización de las islas, Washington posee la capacidad técnica y legal de interrumpir el suministro de repuestos, telemetría y mantenimiento, dejando a los F-16 argentinos convertidos en chatarra de exhibición de forma inmediata.

Conclusión: Endeudamiento multidimensional

La compra de los misiles por casi 400 millones de dólares no obedece a un plan de Defensa Nacional pensado para proteger un territorio usurpado. Es la consumación de un endeudamiento multidimensional y coordinado:

1.    Se destruye la capacidad operativa interna vaciando los presupuestos de funcionamiento básicos y licuando el salario de los oficiales de carrera.

2.    Se cede el control y el patrullaje del Mar Argentino al Comando Sur bajo la figura de "espacios comunes" (Programa 333).

3.    Se canalizan los escasos dólares del Estado hacia los contratistas del Pentágono para comprar armamento condicionado que jamás podrá ser utilizado para defender la soberanía frente a los socios de la OTAN.

Argentina no se está rearmando; se está endeudando para financiar la industria militar norteamericana a cambio de un arsenal con fecha de vencimiento política y tecnológica.

 

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