Un fuerte temblor institucional sacude los cimientos de la Armada Argentina. Fuentes castrenses de alcance nacional y medios de Tierra del Fuego, coinciden en advertir sobre un plan de reestructuración radical impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
El objetivo de máxima de la reforma oficial, contempla la desaparición fáctica de la Armada Argentina para ser fusionada y absorbida dentro de una estructura policial bajo el control de la Prefectura Naval Argentina (PNA).

El rumor, que provocó un profundo malestar en el Jefe del Ejército, Carlos Presti, y en los altos mandos navales, cobró fuerza tras un polémico acto institucional organizado por la Prefectura con legisladores nacionales; donde supuestamente la PNA se autoatribuyó competencias exclusivas de la Armada en áreas críticas como la Hidrovía, el control de la pesca, la defensa nacional y la presencia en la Antártida. La filtración de los detalles del encuentro en las redes sociales de la diputada Virginia Gallardo terminó por desatar una tormenta que expone la devaluación planificada de la soberanía en el Atlántico Sur.
El vacío normativo como herramienta de fusión
Para comprender cómo el esquema de Sturzenegger pretende justificar esta "fusión por quiebra", es necesario revisar la genealogía de ambas fuerzas. Históricamente, la Prefectura nació bajo la órbita de la Marina durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Con el retorno de la democracia, el presidente Raúl Alfonsín las separó para darles autonomía, pero manteniendo a la PNA bajo la tutela del Ministerio de Defensa.
La distorsión actual se originó con la creación del Ministerio de Seguridad. Al traspasar a la Prefectura a la órbita civil de la seguridad interior, ningún gobierno se encargó de redefinir de manera quirúrgica las fronteras operativas entre ambas instituciones.
"El control de la pesca lo tiene la Armada y la Prefectura, la búsqueda y salvaguarda de la vida humana en el mar (SAR) la tiene Prefectura y la tiene la Armada. Todo lo que tiene que ver con la Marina Mercante tienen un poco cada una. Se crearon dos fuerzas distintas que hoy tienen un 70% de funciones en común", transmite La Política Online, de un alto oficial militar que toma como fuente.
Este solapamiento de tareas es el argumento que la narrativa desreguladora de Sturzenegger utiliza para avanzar. Bajo la bandera de la "eficiencia del gasto" y con la premisa ideológica de que "en 50 años las guerras serán solo por drones y no harán falta barcos ni submarinos", el Ejecutivo nacional prepara el terreno para liquidar la Flota de Mar y reconvertirla en una mera policía costera.
La falacia de la Prefectura en la Antártida
El despliegue de la Prefectura pretendiendo atribuírsele roles de soberanía y logística en el Continente Blanco, representa una abierta contradicción al derecho internacional. El Tratado Antártico prohíbe taxativamente la militarización y el establecimiento de jurisdicciones policiales civiles sobre ciudadanos de otras naciones.
La Antártida es un territorio de cooperación científica internacional; así lo reconoce nuestro país. La Armada Argentina posee un rol logístico histórico amparado por los tratados internacionales para sostener bases científicas. Desplazar a los marinos militares para colocar una fuerza de seguridad interna carece de sustento legal y debilita la posición geopolítica de la Argentina en los foros internacionales.
El rompecabezas del abandono
Cuando se analiza este conflicto en sintonía con el encadenamiento de las sucesivas decisiones que toma el Poder Ejecutivo Nacional, la estrategia de vaciamiento toma mayor entidad. Toda vez que se aplicó un recorte de $59.000 millones en el alistamiento operativo de las Fuerzas Armadas, e inmovilizando los buques; y se licúan los ingresos castrenses en un 80% frente a la inflación, obligando a los oficiales altamente capacitados en táctica y comunicaciones a bajarse de las guardias para manejar un Uber o hacer reparto privado para subsistir.
Gran Bretaña la más beneficiada
La disolución de la Armada y su conversión en una fuerza policial es el escenario ideal para el Reino Unido en el Atlántico Sur. Las multas a un pesquero ilegal en la milla 201 son un asunto contravencional y policial, pero la defensa de la soberanía frente a una potencia extranjera invasora es una misión estrictamente militar.
Si la Argentina elimina su Armada, degrada el conflicto geopolítico por las Islas Malvinas. Gran Bretaña ya no tendrá que justificar su descomunal base militar de la OTAN en Monte Agradable frente a un Estado Soberano con derecho a la legítima defensa. Simplemente seguirá administrando de facto un área colonial de un país, que ha renunciado a su flota mercante y militar, delegando el control de sus aguas en lanchas policiales y en la tutela tecnológica del Comando Sur a través del Programa 333.
Fuentes: