— La política exterior y de soberanía de la administración libertaria continúa arrojando postales de profunda inconsistencia. En la misma semana en que el Tribunal Internacional del Derecho del Mar fijó audiencias urgentes contra el Reino Unido para el 10 y 11 de noviembre, y mientras el Palacio San Martín proclama sanciones directas e indirectas contra cualquier actividad desarrollada sin aval en el Atlántico Sur, el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, protagonizó un acto oficial que chocó de lleno con esa retórica.

El funcionario desembarcó en un sector de la Base Naval de Mar del Plata para celebrar la recalada del Seaventure, un buque de expedición polar de lujo operado por la firma 66° Expeditions. Tras subir a bordo, posar con gorra del capitán y anunciar una nueva escala del navío para el 28 de marzo de 2027, Scioli agradeció públicamente “al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Presidente @JMilei por haber facilitado esto”.
Llegada del Seaventure a Mar del Plata 🚢🇦🇷 https://t.co/TfuCuJml2h
— Daniel Scioli 🇦🇷 (@danielscioli) October 20, 2026
El detalle que desató de inmediato cuestionamientos jurídicos y políticos radica en la oferta comercial del buque promocionado: la compañía comercializa activamente itinerarios que conectan el continente con las Islas Malvinas y Georgias del Sur utilizando nomenclatura puramente colonial y presentando al archipiélago como destino británico.
“Stanley” e “Isla Remolinos”: la folletería de la ocupación
En sus plataformas y canales comerciales, la operadora 66° Expeditions no solo elude la denominación argentina de los espacios soberanos bajo el hashtag publicitario #FalklandIslands, sino que desglosa su hoja de ruta mediante toponimia usurpada:
- Toponimia colonial estricta: Para las recaladas programadas para marzo de 2027, el itinerario identifica a Puerto Argentino exclusivamente como «Stanley» y a la Isla Remolinos —punto tradicional de desembarco ubicado al oeste de la Gran Malvina— bajo la designación británica de «West Point».
- Elogio de la identidad británica: En la descripción formal del viaje remitida a los turistas internacionales, la compañía destaca que el enclave «conserva un carácter marcadamente británico», borrando cualquier referencia a la controversia bilateral regida por la Resolución 2065 (XX) de las Naciones Unidas.
En infracción al orden jurídico y los fallos de la Justicia
La convalidación institucional por parte del secretario de Estado colisiona de manera directa con la doctrina judicial argentina reciente. La Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires —con las firmas de los jueces Lisandro Fastman, Nieves Macchiavelli y Laura Perugini— ratificó la condena a la empresa turística Cruiseline por promocionar a las islas como territorio foráneo:
“Esta conducta, no es menor, altera la percepción del destino, oculta la normativa aplicable y contradice abiertamente la soberanía reconocida por el orden jurídico vigente”, determinó el tribunal al obligar a la empresa a rectificar de forma inmediata su folletería y contenidos web.
Pese a ese criterio vinculante, un área del propio Poder Ejecutivo nacional le otorgó amarre preferencial dentro de una unidad de las Fuerzas Armadas y cobertura de prensa oficial a una firma que incurre de manera explícita en la misma práctica de alteración toponímica.
La doble moral del torniquete soberano
La escena en Mar del Plata vuelve a evidenciar la fragmentación de la política exterior nacional frente a Gran Bretaña:
1. El frente de litigio en Hamburgo: La Cancillería y la Consejería Legal libran una batalla técnica ante el Tribunal del Mar de Hamburgo para trabar cautelares contra el proyecto petrolero Sea Lion de Navitas y Rockhopper, mientras el Congreso analiza quitar exenciones impositivas a firmas chilenas por reactivar el flete de suministros desde Punta Arenas.
2. El frente de captación en la City: En paralelo, el secretario de Minería, Luis Lucero, recorre Londres ofreciendo cobre y litio en la London Metal Exchange Week (LME Week) y el «Argentina Day» de la embajada nacional.
3. El turismo colonial aplaudido en casa: Mientras la Casa Rosada amenaza con inhabilitar a cualquier naviera o intermediario que preste auxilio o desarrolle actividades comerciales no autorizadas en Malvinas —extendiéndolo al turismo y la pesca—, Scioli celebra la llegada de cruceros que blanquean la ocupación británica ante el turismo internacional.
A dieciséis años de sus promesas inaugurales para transformar la Escollera Norte en una meca de buques de pasaje —proyecto que devino en una millonaria estructura abandonada que el gobierno bonaerense debió liquidar en 2024—, la insistencia del exgobernador por exhibir cruceros en Mar del Plata terminó brindando alfombra roja a la folletería de la usurpación. Entre la pose para las redes y la defensa efectiva de la soberanía, la gestión libertaria vuelve a mostrar que sus advertencias contra la ocupación británica suelen desmoronarse en el mostrador del negocio privado.
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