
El reciente anuncio de la "Sociedad Estratégica Brasil–Reino Unido 2026-2030" no es un evento aislado ni una sorpresa del destino. Es el corolario de décadas de una política exterior argentina pendular, marcada por la falta de decisiones de fondo y el incumplimiento de promesas constitucionales que terminaron por "naturalizar" la presencia colonial británica en el Atlántico Sur, al punto de convertir al principal socio regional de Argentina en el aliado estratégico del usurpador.
La herencia de la inacción: El huevo de la serpiente
La actual vulnerabilidad argentina tiene raíces profundas. La falencia central de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner fue la falta de decisión política para desmantelar, de forma oportuna y constitucional a través del Congreso de la Nación, los pactos firmados con Gran Bretaña durante el menemismo (Madrid I y II). Esta omisión dejó la puerta abierta para que gobiernos posteriores perfeccionaran la entrega.
En 2016, el acuerdo Foradori-Duncan marcó un hito de retroceso al proponer la "remoción de todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos". Bajo este paraguas, Gran Bretaña no solo consolidó el saqueo pesquero, sino que avanzó en la exploración petrolera, minera y el desarrollo de un puerto multimodal diseñado para competir directamente con el plan antártico nacional.
El incumplimiento de Rosario y la continuidad de la entrega
La desidia continuó con el gobierno de Alberto Fernández. Se incumplió flagrantemente el compromiso asumido por Fernández con el gobierno de Tierrra del Fuego en agosto de 2019 en la Universidad Nacional de Rosario, donde prometió:
“Denunciar los denominados «Acuerdo de Madrid I y II», «Foradori-Duncan», y demás Acuerdos complementarios, que lesionan los intereses argentinos y fueguinos”.
Este incumplimiento permitió que la "cancillería probritánica porteña" —bajo la gestión libertaria de Diana Mondino— validara nuevamente esta línea de entrega con el acuerdo Mondino-Lammy en septiembre de 2024, profundizando un modelo que la administración de Javier Milei ha decidido potenciar.
Brasil y el pragmatismo ante el vacío argentino
Mientras Argentina se debate en contradicciones internas y renuncias soberanas, Brasil ha decidido jugar sus propias fichas. La decisión del gobierno de Milei de retirarse de los BRICS al momento de su asunción dejó a la Argentina fuera del tablero de decisiones donde Brasil hoy se mueve con solidez. La elevación de la relación Brasil-Londres al estatus de Sociedad Estratégica erosiona el bloque de solidaridad continental que alguna vez fue el mayor obstáculo para la expansión colonial británica.
Com a adoção do documento, Brasil e Reino Unido atualizam seu instrumento de diálogo político, elevando-o ao patamar de parceria estratégica, com o compromisso de estreitar a colaboração em áreas chave. pic.twitter.com/8FStIDMW1m
— Itamaraty Brasil 🇧🇷 (@ItamaratyGovBr) March 26, 2026
Aunque Brasil mantiene gestos simbólicos, como la cartografía oficial del IBGE donde en los mapas suramericanos el archipiélago figura como Islas Malvinas y no como Falkland Islands, la realidad material cuenta otra historia:
- Cooperación Militar: La compra de buques de guerra británicos (HMS Bulwark) consolida a la Marina de Brasil como socio preferencial de la Royal Navy.
- Logística Aérea: El uso de aeropuertos brasileños por parte de la RAF para sus vuelos hacia las islas se ha vuelto una constante que desoye las protestas formales.
Un escenario de aislamiento regional
La firma de esta alianza para el período 2026-2030 deja a la Argentina en una posición de extrema debilidad. Si la potencia regional más grande de Suramérica acuerda objetivos comunes con la potencia ocupante, el reclamo argentino deja de ser una causa continental para convertirse en un conflicto bilateral aislado.
Así, el avance del Reino Unido sobre el Atlántico Sur, financiado por el saqueo de nuestros recursos y ahora respaldado por la ambigüedad estratégica de Brasil, es el resultado directo de lo que Argentina no hizo cuando tuvo la oportunidad.