En el complejo tablero de la geopolítica del Atlántico Sur, hay silencios que dicen más que mil discursos. El que mantiene Roberto Murcia, presidente de la Dirección Provincial de Puertos (DPP), frente al pedido de informes de Agenda Malvinas elevado en noviembre de 2025, ha pasado de ser una demora administrativa a convertirse en una evidencia de complicidad logística.
Mientras el gobierno fueguino se niega a transparentar qué buques y cuántos pasajeros pasan por Ushuaia con destino a las islas, el medio web Mercopress y el diario de la colonia Penguin News —voceros del ilegítimo gobierno colonial— acaban de publicar el balance de la temporada de turismo de cruceros 2025/26; donde las cifras son un cachetazo a la retórica soberana de la provincia.
Logística fueguina, billetera británica
Según los datos oficiales del sector turístico de la colonia, la temporada cerró con 65.197 visitantes. A pesar de una leve caída respecto a la temporada anterior próxima a los 71.000 cruceristas, el dato central es el impacto económico: un desembolso directo estimado en más de £5 millones de libras esterlinas para la colonia, lo que en dólares significa unos u$s 6.72 millones de dólares.

Este flujo de capital no cae del cielo. La gran mayoría de esos cruceristas llegan a las islas tras haber recalado en Ushuaia o Puerto Madryn. Donde el puerto de la capital fueguina es el principal proveedor de combustible y de víveres, donde se producen recambios de tripulación y la seguridad operativa necesaria para que esas naves completen su itinerario. Sin la "puerta abierta" de Ushuaia, el negocio turístico de Malvinas —su segundo rubro económico más importante— simplemente se desplomaría por inviabilidad de costos.
Menos cancelaciones, más eficiencia para el usurpador
Un detalle técnico de la publicación que reproduce Mercopress, revela la eficiencia del soporte regional: las cancelaciones por mal clima cayeron drásticamente de 20.000 a solo 9.500 pasajeros.
Esta mejora en la previsibilidad de los viajes es el resultado de una logística aceitada en el continente o en la Isla Grande de Tierra del Fuego. Al permitir que estos grandes cruceros operen con normalidad en muelles argentinos, el Gobierno de Tierra del Fuego está actuando como un facilitador de negocios para el invasor, garantizando que el impacto de las cancelaciones sea menor y que la renta colonial se mantenga estable.
La violación sistemática de la Ley Gaucho Rivero
El pedido de Agenda Malvinas a las autoridades del puerto desplazadas por la intervención -ignorado deliberadamente por Murcia-, buscaba y busca exponer como se materializaba la violación de la Ley Provincial Nº 852 (Gaucho Rivero). Esta ley, que debería ser el escudo de nuestra soberanía, es hoy un papel mojado por la desidia oficial. Porque cada libra esterlina o cada dólar que ingresa a la colonia a través de un crucero que pasó por Ushuaia, es un recurso que se utiliza para afianzar la presencia británica en nuestro territorio.
Un doble estándar insostenible
Resulta cínico que Tierra del Fuego se presente ante el mundo como la "Capital de Malvinas" mientras los sucesivos gobiernos y sus autoridades portuarias:
1. Ocultan información pública (incumpliendo la Ley 653) para tapar la cantidad de barcos que triangulan con las islas.
2. Permiten el drenaje económico de más de £5 millones hacia las arcas del usurpador (u$s 6.72 millones)
3. Ignoran la Disposición Transitoria Primera de nuestra Constitución Nacional, priorizando la recaudación de tasas portuarias por sobre el mandato de recuperación del territorio.
El gobierno provincial debe decidir de qué lado de la historia quiere estar: si en el de la defensa real de la soberanía o en el de los socios silenciosos de una economía colonial que se nutre de nuestra propia infraestructura. Por ahora, los 6 meses de silencio de la DPP, encuentra una respuesta indirecta a través de la información de Mercopress, quien da cuenta de los u$s 6.72 millones recaudado por la colonia usurpadora de Malvinas durante la pasada temporada de verano austral.